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viernes, 28 de noviembre de 2008

Mi propio rompecabezas


Necesito un cambio.
Pasarle el plumero a la que fui y rediseñar una nueva versión, con menos miedos, con más convicciones, con más razón que impulso, con los pies sobre la tierra.


Quiero desprenderme de mi viejo traje, donarlo a los pobres o prenderlo fuego, y estrenar uno nuevo, con olor a pasto mojado, a café recién hecho, a torta de chocolate apenas horneada.
Derribar esa inmensa muralla que me ocupé de levantar y que hoy , lejos de ser un refugio, se convirtió en una pared que divide lo que soy de lo que quiero ser, lo que tengo, de lo que deseo tener.


Redibujarme entera, sin reglas ni compás, sin marcas ni cicatrices.No quiero mas parches que enmienden heridas de antaño, ni sueños prestados, ni amores remendados.
Quiero mudarme del sótano al altillo, decir gracias en lugar de pedir perdón y convertirme en rehén de las más sinceras palabras de amor que aún nadie dijo.
Quiero creer sin corromperme en el camino, sin negociar caricias ni besos, ni libertad ni tiempo.


Pretendo espantar los pequeños demonios de la rutina, pelearme sin tregua con la voz interna que a veces me dice que no puedo y orientar mi vela al norte para seguir mi estrella.
Pero mi estrategia a veces se desmorona ante el más débil soplido, y llego cansada hasta la puerta de mi propio proyecto, y dejo caer sobre él un poco de polvo del camino.Y otra vez a las andadas, a recostarme en el árbol para tomar aire que no huele a limpio, a dejarme convencer por el hastío y terminar cediendo ante mi misma.


Tengo las piezas revueltas y amontonadas sobre la mesa, pero a veces, como ahora, no distingo dónde quedó el inicio, ni recuerdo cómo se hacía para avanzar una vez que se había retrocedido.
Mi propio rompecabezas sigue sin armar.

Alguna vez será el amor



En plena revolución interior y en ese intento de patear el tablero en el que ando metida, me detuve a pensar en el amor y a repasar mentalmente (pero con una sonrisa), las relaciones anteriores.
Descubrí que si hoy estoy sola y en la búsqueda es porque algo en el pasado no salió como yo quería.Lo bueno de ésto, es que no me arrepiento.
No extraño a ninguno de aquellos con los que la historia "no pudo ser" y siento que sirvieron sólo para tomar nota de algunos errores y transformarlos en aprendizaje.


Llegué a la conclusión de que siempre anduve eligiendo mal.No es que esté condenada a tipos con miedo al compromiso, a los casados, a los adolescentes, a los mameros, a los pirados, a los conflictivos, sino que yo los busqué. No es una maldición milenaria que se apoderó de mi cuerpo el día que mordí un fruto, sino que mi mente se ocupa de seleccionar al tipo más inapropiado con esmero y dedicación.Tengo algo así como un radar incorporado para pegarme a los tipos que me vampirizan lentamente, que me succionan las buenas intenciones y me convierten en algo incorpóreo que necesita nuevamente calzarse el atuendo de ser humano para volver a andar.


Siempre fui la consejera, la dispuesta a salvarles la vida, la que priorizaba sus ganas antes que las mías, la amiga, la "otra", la de los domingos a la tarde, la "ex" novia, la incondicional, pero sólo una vez fui el amor en mayúscula en la vida de alguien, y por esos desencuentros de la vida, yo me alejé (y no me arrepiento).


Lo irracional de todo esto, es que a pesar de tomar nota de los errores cometidos, no hay garantías de que no vuelva a sucederme.No hay lógica alguna que me ampare ni que minimice el riesgo.Puedo estar convencida de que la próxima vez voy a elegir mejor, que no será un tipo al que le cuelgue un cartel en la frente que diga " No te acerques", pero así y todo volveré a estar desprotegida y sin avales.


El otro día escuché por ahí una frase que decía algo así como " Nos empecinamos en buscar en la persona que nos gusta, algo de qué enamorarnos".
Creo que ahí está el primer error.Descubrir a alguien que nos atrae y que aunque todas las señales nos digan que no es el correcto, hurgar hasta encontrar algo que nos de un nuevo motivo para creer que es la persona indicada, la que nos vuelve a teñir de ilusiones la semana, la que nos devuelve las ganas de sonreír como idiotas en plena soledad, la que nos aleja de la rutina y nos regala una cuota extra de confianza.
Y así, de pronto, nos encontramos pensando en que esta vez es la buena, en la que ligamos el comodín de mano.Y vuelta a creer,que esta vez y para siempre, va a funcionar.








miércoles, 26 de noviembre de 2008

Metamorfosis

"Metamorfosis: Se denomina metamorfosis al conjunto de transformaciones externas e internas que sufre el insecto durante el ciclo comprendido entre el huevo y el estado adulto.... " "...Algunas especies pasan la mayor parte de su vida en los estados larvarios."


Qué difícil es saber si estamos en el camino correcto para dejar de ser larvas y convertirnos en mariposa.

Existe un momento de nuestra vida en el que definitivamente nos damos cuenta que el estado embrionario quedó lejos, y que estamos entrando en la vida adulta.En medio de ese proceso y de esa toma de consciencia, empezamos a darnos cuenta que nuestra metamorfosis no fue lo rápida que hubiéramos deseado y que perdimos algunos años relajados en la forma de un gusano que podía llegar a convertirse en mariposa pero que todavía no lo era.

Para que el gusano pueda llegar a volar, debe confiar en que van a crecerle alas, y empezar a pensar como mariposa.
Para que uno pueda llegar a ser la persona que desea, debe creer que puede y comenzar a transitar el camino que lo lleva a ese destino, o que al menos lo acerque al paraje más cercano.

A veces el ritual cotidiano de nuestra vida, sólo nos pone de pie frente a la rutina y andamos por inercia, haciendo el mismo recorrido, una y otra vez.
Otras veces, lo rutinario empieza a pesarnos demasiado, y nos detenemos a pensar si realmente ese es el peso que querermos cargar: Un trabajo que no nos genera placer, un marido que no queremos tener, una relación que ya no es lo buena que era en un inicio, una palabra atravesada en la garganta durante años, un perdón necesitando salir, una vocación pidiendo a gritos una oportunidad, un cambio demorado, estancado en los días.

A veces, sólo a veces, tenemos la intuición de que el tiempo de metamorfosis está cerca y es ahí cuando hay que ir eligiendo los colores que deseamos para nuestras alas de mariposa.








martes, 25 de noviembre de 2008

Derroche de premios

Me hice un pequeño recreo y aproveché para meterme en el blog.

Me acordé que jamás agradecí públicamente los premios recibidos, ni tampoco hice la ceremonia de la nominación.Me pareció que era un buen momento ahora, así los dejo entrenidos con la tarea para el hogar...
Acá van los agradecimientos entonces:



A Estefanía, por el premio Dardos a la calidad del blog.





Tengo que nominar a 6 personas, así que ...(ruido de trompetas y redoblantes) Los nominados son:

2- Punk





A Florcita y Elisa que me otorgaron el Premio al Esfuerzo Personal, y viene con instrucciones:








1- Hacer reseña en el blog , correspondiente a la persona que te lo envió.
Florcita es como mi hermana siamesa del mundo blogger, creo que fuimos separadas al nacer.Coincidimos en miles de gustos, reflexiones y sensaciones.
Elisa, si bien hace menos que la conozco a través de lo que escribe, suele lograr que me identifique bastante con su historia personal.
Recomiendo que para conocer mejor a ambas, se den una vuelta por los respectivos blogs, y descubran a dos personas que vale la pena conocer.Ellas, más que obtener el premio al esfuerzo personal, hubieran merecido el premio al remo ( de oro, por supuesto)

2- Publicar las reglas en el blog. ( Listo, publicadas)
3- Exponer cinco valores que consideres positivos.
- Honestidad
- Perseverancia
- Paciencia
- Generosidad
- Tolerancia

4- Exponer cinco valores que consideres negativos.
- Envidia
- Injusticia
- Venganza
- Mentira
- Cobardía

5- Avisar a los galardonados con un comentario en sus blogs.
Tengo chance de elegir a 10, porque me premiaron dos veces.Acá va el top ten:
* Ely

Quiero incluir simbólicamente a algunas lectoras sin blog pero que son grandes remadoras:
Any, Siamy, She (que dede estar a punto de recibirse), Alfa y Roberta.

Y ahora Punk, me pidió que me una a una cadena que pide subir una foto sorprendente.Elegí tres de Ushuaia, que figuran entre mis favoritas.No sé si lograran sorprender, pero me traen lindos recuerdos.
Invito a que hagan lo mismo a:











Buen Martes para todos, nos estamos leyendo en breve.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Proyecto



Este es un post que encierra disculpas anticipadas por lo que será mi ausencia.

No me voy de viaje, ni me mudo, ni cierro el blog. Es sólo que por una semana voy a estar dedicando la mayor parte del día a un proyecto que tengo pendiente, agarrado con tres broches en el medio de mi alma.

Por eso, lo más probable es que no pueda postear seguido, y que si lo hago sea algo breve. Tampoco podré comentar a diario en todos los blogs que sigo, y espero que sepan entender.
Si todo sale bien, en una semana estaré nuevamente dedicada a mis habituales crónicas con el esmero de siempre.

Creo que este asunto me llega en el mejor momento.Voy a estar con la cabeza puesta en este proyecto en lugar de estar tejiendo conjeturas ridículas sobre los tipos que me rodean.
Si no tengo tiempo para dormir será porque la ansiedad no me lo permite o porque las horas no me alcanzan y no porque Norman no me habla o "Alguien" no me escribe.
Será por mí, y no por otro, y eso ya es un motivo de alegría.

Por supuesto que en caso de que ocurra algo sorprendente en mi vida se los voy a comunicar, aunque sea a modo de telegrama.

Perdón entonces por esta pausa y un sólo pedido : Crucen los dedos para que mi proyecto se concrete.

Disfruten la semana, pórtense bien y cuídense de los nabos que andan sueltos.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Post dominguero x 2

Sábado: El histérico llama dos veces.






El sábado, antes de ir al cine con Sami, y mientras perdía el tiempo frente a la pc, una ventanita del Msn empezó a titilar en naranja.
Ahí estaba, contra todo pronóstico, y a menos de 24 hs de haber sido eliminado del Msn.
Norman, me saludaba desde el anonimato, y me proponía una salida de sábado a la noche.
Fui breve, le dije que estaba cansada de su histeriqueo y que prefería ir al cine con mi amiga. Dio excusas sobre su silencio de la semana pasada, inventó motivos, pidió disculpas, pero esta vez no le creí.
Cuando volví a mi casa, a las 4 de la mañana, había un mensaje de la una de la mañana donde me preguntaba si ya había vuelto y donde me pedía que si llegaba temprano le avisara así podíamos ir a tomar algo.
Jamás contesté.

Me pregunto: ¿ Por qué con los histéricos siempre funciona mejor la mano dura que la caricia?



Sábado: De amor y soledad



Fui al cine con Sami a ver "La elegida",película de Isabel Coixet protagonizada por Ben Kingsley y Penélope Cruz.
Habiendo visto (y adorado) de la misma directora "La vida secreta de las palabras", reconozco que entré a la sala con mucha expectativa. La película no sólo no me defraudó, sino que logró movilizarme por completo.
Mi apreciación lejos está de ser objetiva y es que a esta altura la historia me atravesó por completo y pasó todos los filtro de lo emocional.

La película cuenta la relación entre un exitoso profesor que ha pasado la vida sin atarse a ninguna mujer, y una alumna a quien le lleva 30 años de diferencia. Pero por supuesto, en este vínculo que en un inicio aparenta ser sólo sexo, se produce un punto de inflexión cuando el protagonista ve desmoronarse su coraza ante la bella Consuela que logra calarlo en lo más hondo de su ser.

El despertar nuevamente al amor lo encuentra a Kepesh desprotegido, vulnerable y lleno de temores a flor de piel. La soledad que se arrastra como un fantasma en medio de sus horas, la sorpresa de envejecer y el miedo que rodea el entregarse al compromiso, se apoderan de él y lo arrinconan en una calle sin salida, donde la única vía de escape es , justamente, escapar de ese amor.

Temas como la madurez, la amistad, la confianza mutua, los celos, se hacen presentes en varios pasajes de la historia obligando a cualquiera con un poco de sensibilidad a replantearse lo mismo que el protagonista.

Frases como : "Las mujeres hermosas son invisible. Nadie puede ver a la persona real porque el exterior nos fascina tanto que nunca llegamos al interior." o " Me pasé la vida saltando de relación en relación sintiendo que de esa forma nunca estaría solo" o " La vejez no está hecha para cobardes", quedan grabadas al salir del cine y siguen haciendo eco con el pasar de las horas.

Por mi parte, creo que esta película me llega en el momento indicado, para entender que el amor no es algo sencillo, que a veces la voluntad de enamorarse y la persona indicada no alcanzan, que hace falta mucho más y que ese plus está en uno mismo. El temor al compromiso en contraposición a la indeseada soledad y esa lucha cruel que a veces se nos genera al confundir la libertad con la independencia.

Por suerte, Coixet me ayuda a confirmar que más allá de las dificultades, es el amor el gran protagonista de la vida, y que vale la pena arriesgar, una y mil veces para no terminar preguntándonos lo que se pregunta Consuela: "¿Cuánto tiempo de esta vida habré perdido durmiendo?".

A despertarse entonces, y a correr a ver esta película, que tiene el poder de hacernos un click en la emoción.
No olviden llevar carilinas y si es posible una libretita dónde anotar los increíbles diálogos que merecen ser recordados.

De yapa, el trailer de la peli.


sábado, 22 de noviembre de 2008

Shhh...


Voy a anotar este día en mi agenda.
Este instante, este segundo.


Hace unos días que intento hablar con Norman por el Msn, pero él no responde.

Me cansé de su histeria.Cuando a él se le ocurre aparecer pretende que yo esté dispuesta a escucharlo y con ganas de verlo, que yo sepa entender sus tiempos, sus borrones, su chiquilinada.
Que acepte sin chistar sus argumentos, que lo banque, que me enrosque con sus "esta vez va a ser distinto, ya vas a ver cuando nos veamos".
No nos vimos, ni nos veremos.Mucho menos si la semana pasada me hablabas y ésta te llamás al silencio.El oficio mudo no es mi fuerte y este jueguito me cansó.

Harta de su inmadurez, el mousse se encaminó a la solapa de contactos y seleccionó: Eliminar.
Si si señores, pude.Por fin me liberé de esa inmunda pesadilla. Chau Norman, chau, que te garue finito...

Pablito contestó el mensaje que le mandé en el Facebook, y pregunta si me casé y dice que recuerda con emoción los paseos que dábamos en el Fiat Europa (ni yo me acordaba de mi pobre autito).
No volví a contestarle.


Se ve que este viernes me encontró con la copa llegando al límite de líquido permitido, y a punto de desbordar.
Me cansé de tejer y destejer conjeturas sobre qué hacer y qué decir con "Alguien", sobre si llamarlo o no, si verlo o no, si decirle o no, y así hasta el infinito.
Me cansé de tanta vuelta, mía , de él, de los dos.
No tengo ganas de ser yo la que diga, ni la que invite, ni la que haga.Merezco que él mueva los hilos.Si no puede, lo lamento, no sería para mí.
Yo me mostré tal cual soy, le manifesté mi intención de verlo y hasta le pasé mi celular. Si no pude verlo el domingo pasado no fue por falta de ganas sino porque su invitación fue a medias. Invitarme vía mail y no por mensaje de texto o llamado no me sirve, no es lo que quiero.


Así que hasta acá llegué con mi contribución, con el aporte a la "movilización de bellos durmientes" que se recuestan en el letargo.

Momentáneamente me llamo al silencio.No voy a postear más de "Alguien" hasta que él no tome las riendas del asunto.
Si no las toma nunca, las que se las toma soy yo, y a otra cosa mariposa.


No es que tenga un mal día, sino que empiezo a pensar en mí.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Llamado a la solidaridad



No suelo ser precavida, pero considerando que estamos a 21 de noviembre, pretendo que el encuentro con "Alguien" no me agarre desprevenida.


Estuve a pura fruta, tostada integral con queso untable y litros de mate durante la semana.
Tomé un poquito de sol para sacarme el color traslúcido invernal y me embadurné con cremas de todo tipo.
Tengo el baño de crema y las ampollas para el brillo capilar listos para ser usados.
Un aerosol de coco para el cuerpo, un esmalte rojo y uno blanquito para las uñas y mi perfume preferido observándome desde el placard.

Tengo en mente tres conjuntos para diferentes horas del día:

- Vestido campestre por si pinta almuerzo dominguero.

- Vestido sexy y colorido por si sale cita para el atardecer.

- Pantalón negro y remera glamorosa por si surge plan nocturno.

Por si acaso, también tengo a mano: el pijama de verano y las pantuflas, un montó de dvd`s para pegarme a la tele, y varios planes suplentes por si no sale ningún encuentro.


Ahora bien, por más que mi mentecita se haya propuesto remar a todo trapo en este último tramo de la regata, no dejo de pensar en los pormenores (temidos) del encuentro en sí:

- Que haya silencios aniquilantes.
- Que al verlo me de cuenta a) de que no me gusta b) de que no le gusto c) que no tenemos piel.
- Que sea aburrido (si hay algo que me mata es el humor)
- Que sea insulso (léase algo como un "Ni ")
- Que él sea quien diga "bueno,vamos yendo que mañana tengo que cultivar tulipanes temprano"
- Que diga "hablamos"
- Que no me mire a los ojos mientras mantenemos un diálogo
- Que diga algo que lo haga restar muchos puntos de golpe
- y miles de etcéteras más.


Vi por ahí, googleando, que hay miles de páginas que ofrecen tips para las primeras citas.Si bien ya pasé mil veces por esta situación, mi afán de querer tener todo bajo control como para minimizar los riesgos, me lleva a consultarles a ustedes y pedirles consejitos sobre qué hacer y qué no hacer jamásdelosjamáses para al menos salir bien parada del asunto.

Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y yo no quiero escaparle a la regla.

Escucho propuestas y consejos.
Se agradece, che.

Inolvidable


¡Qué día!
Después de mi encrucijada de ayer, de encontrarme detenida y a la vez buscando una salida en medio del laberinto...llegó mi sesión de terapia.
Algo saqué en limpio, y es que suelo ser racional en las pavadas e impulsiva en las cosas trascendentes. Por ende, salí de ahí dispuesta a continuar en mi trabajo pero sin dejar de buscar algunas tareas extras que me representen otro ingreso.

En relación a "Alguien", me quedó claro que este dilatar las cosas es producto de mi inseguridad. No porque me sienta insegura de mí, sino de las consecuencias. Traducido al castellano digamos que no sé lo que quiero.Por consiguiente, prefiero no enfrentarme a ninguna posibilidad que amenace la tendencia de mi presente.Claro, si yo estoy cómoda así... sin jugarme por nada, sin dejarme conmover por nada "real"...¿Y si algo me devuelve al mundo de un golpe? ¿ Si esa palabras escritas en un mail se transforman en una persona de carne y hueso que me encanta? Opaaa...¿Qué lugar ocuparía eso en mi corazón blindado a prueba de robo?

Así que me enojé conmigo, por querer algo que en realidad no quiero, y me dije: Loca, media pila, que si te quedás sentada escribiendo mails seguís alimentando la idea de un otro que no se vuelve corpóreo.Basta, punto, se acabó, ¿Escuchaste? Todo eso me dije y salí convencidísima de que la hora había llegado, y que si él seguía durmiendo en los laureles, yo lo iba a despertar.

Así que recién, tomé coraje y le escribí por el chat.Para mi sorpresa, me saludó con un : Hola Blondesca, lo que automáticamente me aceleró los latidos por la idea persecutoria que tengo de que lee todo lo que escribo ( si estás leyendo te pido perdón, nunca quise decirte histérico, a veces soy muy impulsiva y me dejo llevar por la primera impresión).
El punto es que lo encontré en medio de una "crisis" laboral (¿seremos clones?), con proyectos dando vueltas en su cabeza, y un cansancio fulminante que lo dejó preguntarme por mis cosas y alcanzar a decir un" hablamos pronto, ¿eh?". Quince minutitos de chat, y algunas promesas de "ya te contaré cuando nos veamos". Me quedé con la invitación a medio decir, y unas ganas locas de agarrar el teléfono y decir: Tal día, tal lugar. Pero me contuve y ahora quién sabe cuándo volveré a tomar coraje...


Por otra parte, algunas cosas que pasaron hoy siguen confirmando mi teoría de la mesita de luz.

Ramiro fue cambiado de escritorio.Le tocó dos pisos más abajo, en una oficina chiquita y llena de desconocidos.Hoy subió a avisarme, y entre abrazos me dijo: No sabés cómo te extraño. No le dije que podía llegar a imaginármelo, porque no lo hubiera entendido, y tampoco quería tomarme semejante molestia.Tal vez podría haberle recordado la cantidad de días que yo necesité su presencia y que él no estuvo, pero a esta altura no valía la pena.


El segundo episodio se produjo cuando abrí el Facebook. Había una invitación pendiente y supuse que sería de alguna ex compañera del colegio, pero no. Cuando hice click descubrí que quien quería agregarme a sus amigos era nada más ni nada menos que Pablito.
Pablito fue mi novio de los 20.Nos habíamos conocido un verano, en Brasil, y por esa coincidencia del destino, ambos íbamos a empezar a cursar en la misma facultad.Así que ya que la vida nos unía, nosotros nos dejamos pegotear, y estuvimos juntos un año y medio.Un día descubrí un episodio raro, por comentarios oídos al pasar entre su grupo de amigos, y se instaló la sospecha de que me había sido infiel.
Lo dejé, haciendo uso de una fortaleza que tenía guardada en un bolsillo y un poco de rabia del momento.Durante un mes me mandó flores, me dejó cartas de amor en el parabrisas del auto, me siguió, me pidió tantas veces perdón, que finalmente accedí.
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y esa no fue la excepción.La historia se terminó definitivamente cuando descubrí que el fantasma del engaño seguía presente.
Hoy, quince años después, descubro que Pablito se anotó en el día de ayer al Fecebook, y que yo soy su primer contacto.Supe que se había casado, y por la foto que muestra junto a su nick, sospecho que tuvo un hijo.Así y todo me rastrea, después de tanto tiempo, igual que Richard, igual que Norman, igual que Tincho, igual que todos.


Acá aparece mi teoría de la mesita de luz.
¿Cuántos guardamos en la mesa de luz esas cositas por las que sentimos afecto aunque nunca las miremos? Son pequeños objetos que tienen un valor y que nos gusta sentir que están cerca, aunque no tan a la vista como para exhibir en la mesa del living ni para llevar encima.Son recuerdos que alguna vez al abrir el cajón se caen y nos traen a la mente alguna imagen de un feliz pasado que ya no está.

Yo ocupo la mesita de luz de mis ex.
Soy una cosita que se ganó un lugar en el cajón, y que no pierde vigencia con el paso del tiempo, aunque sí pierda el protagonismo.

Entre lágrimas le mandé un mensaje.No sé todavía para qué ni por qué.

Las lágrimas no eran por él, eran por mí, por esta mierda de descubrir una y otra vez que soy alguien difícil de olvidar para mis ex, pero no lo suficientemente importante como para que en el momento de tenerme no me quieran perder.

O los hombres tienen un grave problema de inmadurez, que hace que sus fichas caigan demasiado tarde, o yo tengo el karma de haber nacido con forma de velador.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Premio Meme Happy Ending




Este honorífico premio que me otorgó mi amiga Ely , además de cubrirme de buena energía, hace que me detenga a pensar en la pregunta que secunda al premio...

¿Qué es para mí un final feliz?

Es aquél que me encuentra descansando sobre un colchón de margaritas, con olor a pasto recién cortado, disfrutando de un atardecer.Mi cabeza reposando sobre el cuerpo de la persona que amo, sintiendo el ardor de mi piel ante su sólo contacto.Los dos, con la mirada fija en ese sol que se va ocultando, y con la maravillosa sensación rondando en el aire, de que la felicidad por fin nos alcanzó.


Quién sabe, tal vez mañana cambie de opinión, pero hoy con eso se regocijaría mi alma.


Nomino a algunas personas que andan en busca del final feliz:

* A Vero para que vuelva a enamorarse y para que eso que la preocupa hoy termine bien.

* A Flori para que descubra un nuevo corazón en quien depositar tanto amor.

* A Diego para que encuentre respuestas a esas miles de preguntas que siempre se hace.

* A Florcita para que pueda sacarle una foto en primer plano a la felicidad más grande.

* A Jenni para que se le vayan las penas y un amor sincero se la lleve de paseo.

* A Vani para que esa nueva historia de la que recién se está escribiendo el prólogo termine con el final que ella merece.



Por supuesto que hago extensivo el deseo de un final feliz para todos mis queridos lectores, incluídos aquellos que no tienen blog...
Podría nombrarlos a todos, pero saben a quienes me refiero...


Que si nuestras historias no pueden terminar con un " Vivieron felices para siempre", al menos lo hagan con un "...Y comieron perdices ".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El rescate



Hace unos días atrás estuve escribiendo en este blog sobre las lágrimas.
Me encontré sin ganas de llorar más, pidiendo a gritos que volvieran de a montones las sonrisas.
Después, hablé de una forma distinta de llorar, que no incluía lágrimas pero que dolía con la misma intensidad.

Hoy pasé por ambos momentos, el de llanto extremo, y el de ahora, en que tengo secas las pupilas, pero lloro igual.


La vida que me tocó me hizo quejarme en más de una oportunidad, y a partir de esa queja pude encontrar una veta , un hueco donde colarme y descubrir una alternativa. Siempre me tocó remar, y muchas veces se me dio vuelta el bote en altamar y sin salvavidas, pero así y todo, traté de ponerle humor, y reírme de mi propia desgracia.Como quien dice, si el problema estaba ahí y no podía arreglarlo en lo inmediato, tampoco podía dejar que consumiera mi presente.


Con el paso del tiempo, los remos se fueron encarnando en mi cuerpo, hasta convertirse en mis dos manos.

Nunca supe cómo es la sensación de que algo salga derechito desde el inicio, ni voltear de un sólo tiro al pato en la kermesse , ni que me salga la generala servida.


Desde marzo de este año vengo remando en lo ecónomico, luchando por un cambio de puesto en mi trabajo, por generar más comisiones, por saldar todas las deudas.Cada vez que empiezo a acomodarme, a base de esfuerzo y de resignar placeres (incluso hasta lo mínimo), por algún motivo el agua empieza a filtrarse en el bote.
Hoy, ya no hay salvavidas que me saque a flote en la corriente, y me siento a merced de las olas, dispuesta a entregarme y que el destino me arroje en alguna orilla.

Ya no me da la cabeza para pensar una fórmula salvadora.Creo que de tanto tragar agua, se me deben haber inundado hasta las ideas.


Siento que tengo que decidir, no sé bien qué, pero decidir.

De pronto hay mil cosas a mi alrededor que esperan un movimiento de mi parte, y ahí es justamente donde me paralizo.
Sé que tengo que enfrentarme a ver a mi papá.Sé que no puedo dilatar más el encuentro con "Alguien".Lo sé, pero no puedo accionar.
Hoy es el momento para torcer las velas.¿Pero cómo? ¿Hacia dónde?


Esta noche necesito que un otro piense por mí, qué oficie de brújula, de guía.Que sea un bastón que me sostenga un tramo del camino, y una mano dispuesta a alivianar el peso de mi mochila.
No quiero alguien que soporte mis problemas, porque para eso me basto solita...sólo quiero alguien que me preste su espalda para recostarme un rato, y que me deje estar en silencio sabiendo que comprende.
Necesito más que nunca alguien que me rescate.



Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,
te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías,
aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y,
que no la devuelvas.
Que pagues el rescate que abajo te indico.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
Pero nadie puede salvarme,
nadie sabe lo que sabes,
y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.
No hay dinero, ni castillos,
ni avales, ni talonarios,
no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;
te conocen, pero no llegan a ti.
Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.
Presa como está mi alma, con la calma suficiente,
ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,
sin dudar un segundo, lo asumo,
sólo tú puedes pagar el rescate.
Devuélveme el amor que me arrebataste,
o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;
pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden,
te conocen, pero no llegan a ti.

Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden,
te conocen, pero no llegan a ti.









Dedicado a mi amiga Alfa , que anda con ganas de llorar...

martes, 18 de noviembre de 2008

¿Preservar o condicionar?



La encuesta arrojó los siguientes resultados:

1- El encuentro se produce en Noviembre 29%

2- Nos convertimos en buenos amigos 20 %

3- Si te he visto no me acuerdo 19 %

4- El encuentro es mágico 18 %

5- En el cara a cara no me atrae 16%

6- En el cara a cara no le atraigo 5%



Yo misma supongo que el encuentro debería darse en los próximos días, así que no me extraña que haya ganado esta opción.
Lo que si me asombra, y mucho, son las siguientes ubicaciones.En el segundo y tercer puesto se ubican, a mi criterio, las peores opciones, y no porque convertirse en amigo de alguien sea algo negativo, sino porque más de una vez me han alentado con un "ya te va a llegar el amor" y al momento de darme ánimo me sorprenden con un 39 % distribuído entre la amistad y el "hasta nunca".
Nada menos motivador que ese resultado.

En contraposición a ese 39 %, hay un pobre 18 % que aún cree en la magia, en el amor, en que la vida nos puede sorprender, en que siempre hay un roto para un descosido.

Eso, más allá de mi situación concreta, me desilusiona.Me hace pensar en la cantidad de veces que leí con entusiasmo en otros blogs, o en este mismo, sobre la espera del príncipe azul, sobre las películas de amor, los finales felices. Parece que al final, en los números, son los menos.Somos los menos.
Es igual que en las elecciones, donde nunca nadie votó al ladrón que finalmente gobierna, pero sin embargo ganó. Seguramente nadie habrá votado en contra del amor, pero si sumamos todos los votos, el amor es el gran perdedor.


Ni hablar de que él no me guste cuando lo vea.¡Vamos! ¿De pronto somos todos frívolos consumidores de envase? ¿Me va a sorprender una voz que no sea de barítono y por eso lo voy a descartar?¿ Unos pies demasiado grandes?¿ Una cola un poco chata? ¿ Un poco de panza? ¿Poco pelo? ¿Barba?
Hace más de dos meses que leo sobre él, sobre su vida, sus gustos, sus defectos. Conozco algo de sus fobias, de sus tiempos, de su pasado.Tengo varias fotos en las que no está posando ni hay photoshop, y hasta pude apreciar sus gestos y su forma de moverse en un video.
Ya sé lo que voy a ver, y también sé que no es Brad Pitt.Sin ser el prototipo de belleza ha ganado mi interés más que cualquier tipo atractivo que al abrir la boca se convierte en uno del montón.

De que yo no le atraiga...se ve que por suerte hay pocos que no me tienen fe.


La encuesta logró confundirme.No puedo descubrir si los votos en contra fueron para preservarme y que no me ilusione por demás, o fueron fiel reflejo de lo que pensamos todos al momento de apostar por el amor.

Sinceramente no creo que la gente al pedir tres deseos repita al unísono: Quedarme solo, quedarme solo, quedarme solo
.
Tal vez esté de moda jugar a ser independiente, o al eterno soltero, o al "no necesito a nadie", pero en el fondo, todos nos cansamos de la soledad en algún momento, sobre todo cuando llueve o es domingo.

Así que voy a hacer de cuenta que el resultado de la encuesta fue distinto, y que desde el otro lado del monitor hay un montón de gente haciendo fuerza porque el encuentro sea mágico.
Tal vez de esa forma se me vaya un poquito el miedo, y vuelva a jugarme por aquello en lo que sigo creyendo.

Pompa de jabón


Ayer tuve la sensación de que "Alguien" estaba cerca,por primera vez.

Pensé que al levantarme ese "merodear" de su persona que siento como una sombra, iba a disiparse, pero no. No sólo no desapareció, sino que se hizo más fuerte.

Es difícil de explicar lo que siento, pero sería más o menos como una rara conexión que está latente entre ambos.Como si al acordarme de él en algún momento del día, tuviera la certeza ( ? ) de que en ese momento, por algún motivo, él estuviera pensando en mí.

Ya me pasó varias veces con él, que en el momento de preguntarme: ¿Qué estará haciendo ahora? justo me llegué un mail donde responde a mi pregunta, o se conecte y me hable.

Esa sensación, en lugar de ponerme contenta, me genera pánico.
En estos días en que el encuentro parece inminente me puse a pensar si realmente quiero verlo, y yo, que detesto los grises, me descubrí respondiendo un "no sé".
Me empecé a escudar en muchas cosas, como que justo me salió un grano, que no sabría qué ponerme, que si elijo un vestido sin mangas no es propicio para esta semana en que por las noches no hace tanto calor, que primero debería tomar un poco más de sol...Lo que debería tomar es coraje, pero eso no viene en comprimidos que pueda comprar en Farmacity.


Así que acá estoy, detenida, pausada, tratando de que todo se dilate, y desayunando miedo.

¿Miedo a qué? A que la realidad nos deje sin palabras.A que el viento de verano se lleve todo lo lindo de esos mails y lo amontone en ese rincón del que las cosas no vuelven.A que un silencio incómodo se trague la expectativa, la degluta sin piedad y de un sólo bocado. A que una mesa nos confirme que estamos en mundo que no es imaginario, y que no podemos atribuirle al otro un tinte de perfección que no tiene.A que dos meses de soñar se terminen de pronto, sin avisar.

Claro que podría plantearme un escenario positivo, pero prefiero no hacerlo.
Supongo que es mejor ir al cine pensando en que la película será una más del montón y descubrir a la salida que es una de esas pelis que lograron sorprendernos y que podríamos verla millones de veces más.


Prefiero acurrucarme en esta incertidumbre, que decorar el encuentro con pompas de jabón, violines de fondo, y un telón de estrellas .


Una vez alguien me dijo que cuando uno siente algo por un otro, llamemoslo conexión, química, interés, es porque al otro le pasa lo mismo.Que es difícil que la sensación sea unilateral, y que generalmente es recíproca.


Será por eso el miedo...

Contra todo pronóstico y más allá de lo que cualquiera diga, tengo una inmensa confianza de algo bueno va a resultar.

No, no es confianza, es esa cosita indescriptible que se llama intuición.
Sólo el tiempo dirá si tenía razón.

lunes, 17 de noviembre de 2008

De certezas, insinuaciones y sexto sentido





El lunes trajo, además de mucha fiaca al levantarme, algunas particularidades que sirvieron para levantar mi ego.

La primera, en la oficina, cuando lo vi a Ramiro. Los abrazos fueron tantos que tengo "stock" hasta enero, y además un excedente que puedo rematar en Mercado Libre.
Se le ocurrió regalarme otro atado de cigarrillos y en el momento de dejármelo sobre el escritorio me dijo :

- Me estoy por separar.

Así como si nada, como quien dice "en marzo empiezo un curso de computación".
La misma importancia que le dio él al comentario, fue la que le di yo en la respuesta:

- No creo, Rami, no creo.

Y seguí trabajando.

Al mediodía me llegó un mensaje de Tincho. Para los que no tengan ganas de leer la historia con él, les recuerdo que fue un amor de la época en que la mayoría éramos modernosos y en que los amores, así como la moda, eran pasajeros. Desde el año en que dejamos de vernos, él se puso de novio con una chica con quien convive hasta el día de hoy.
Me buscó por el Facebook dos meses atrás, y desde entonces quedó pendiente un encuentro.
Como decía, me llegó un mensaje de él, preguntándome si tenía planes para el almuerzo.Como mi querido jefe había planificado una reunión para las 14 hs, no me quedó otra que rechazar la propuesta, a lo que me contestó:

- Avisame el día que vos puedas. A partir de este momento tenés un almuerzo pendiente conmigo en la Parolacchia de Puerto Madero.

Así que entre los planes "mata ansiedad y expectativa" para esta semana, tengo que anotarme el almuerzo con el Ex- novio de los años 90: Tincho.


Para finalizar el día, tuve terapia ( de neurosis ) grupal. Muy amena como siempre, sobre todo porque soy la única mujer en un grupo de pura testosterona y eso tiene sus privilegios.
Uno de ellos, es que a la salida, mi compañerito Ezequiel , de apenas 24 añitos , se ofrece siempre a alcanzarme lo que más pueda (depende de sus actividades post terapia) para que yo demore menos en llegar a mi hogar.
En la última sesión se atrevió a pedirme el celular, y yo como buena compañera tuve que dárselo (léase: creyendo que en crisis nerviosa podía necesitarme). Hoy,antes de que me bajara del auto, me sorprendió con una nueva forma de contacto:

- Ah, Blonda,¿No me darías tu Msn?

Se lo anoté en un papelito, con una birome rosa que él me había dado. Cuando se la voy a devolver, me agrega:

- No, la birome guardala , que te la traje para vos.

Y sonrió.
Y así con cara de "gracias pero me incomoda un poquito esto", me bajé del auto, escuchando un "hablamos" que salía desde la ventanilla del conductor.


Ya sentadita en el 41 , abrí y cerré por lo menos diez veces el libro que intentaba leer. No podía concentrarme, estaba inquieta, revoleando los ojos de un lado para el otro.A cada uno que subía en la parada lo miraba, al que paseaba al perro, al que cruzaba la calle.
De pronto me di cuenta de que estaba fantaseando con la idea de cruzarme a "Alguien" por la calle, en pleno regreso a casa.
No me digan que estoy loca, pero juro que sentí que merodeaba los alrededores.

¿Será una señal de que el encuentro se acerca y que mi sexto sentido empieza a presentirlo?
¿ A alguien alguna vez le pasó?

Por si acaso, voy a andar alerta ( y con el pelo planchado)

domingo, 16 de noviembre de 2008

La invitación








Mis domingos últimamente se convirtieron en una suerte de día de deporte, donde prevalece la bicicleteada sin límite y el almuerzo al sol.
Hoy, el programa pintaba más interesante porque tenía un cumpleaños al mediodía, pero al levantarme tarde y con el mismo dolor físico de ayer, descubrí que nada de eso iba a ser posible, y tuve que conformarme con tirarme dos horitas al sol en el balcón de mi casa.


A las tres y media de la tarde volví a sentarme en la computadora para chequear los coments y descubrí que había llegado un nuevo mail a mi casilla.

Para alegría propia y de la platea expectante, el mail era de "Alguien".
Esta vez sólo se demoró 48 hs en la respuesta, y sus palabras eran de lo más lindas.Su lectura me sacó más de una carcajada y hasta me escuché pronunciar varios "ahhh" ante palabras como "madmoiselle" o en sus consejos para cuidarme en mis paseos nocturnos en bici.


Lo importante esta vez no se encontraba en el final del mail, sino casi al principio, donde dice cosas como que " ahora que tengo tu celular me resulta raro escribirte un mail" y "falta poco para vernos".
Aunque eso no quedó ahí en el amague sino que ésta vez concretó la invitación.
Siendo el mediodía, me ofrece que me arme unos sandwichitos, me vaya para Palermo y hagamos una suerte de picnic improvisado por ahí hasta la hora en que él juega al fútbol.


Se despide, diciendo: "Nos hacemos huequito para vernos, ¿si? "

Claro que como yo vi el mail tres horas después, el plan del picnic quedó frustrado y hasta el momento no le contesté.


Si bien estoy contenta por no haber sido yo la que diera el paso de la invitación, estoy tranquila.Mi ansiedad está en el nivel cero, y pienso que en parte debe ser por el fantasma del miedo que anda merodeando.
Así y todo me permito concluir en que a veces es bueno dedicarle un poco de nuestro tiempo a aquello que nos interesa.No importa cuál sea el resultado, todo será mayor que uno y mucho más que la duda de haberme quedado a mitad de camino.

Parece que esta vez, de tanto remar, ya puedo divisar un poco más cerca la orilla.

No más lágrimas



No sé si fue la lluvia del viernes, o el fin de semana que llegaba y me encontraba nuevamente sola y en pantuflas, pero estos días me sorprendieron sin la energía necesaria para tanta actividad planificada.

Tanto ayer, como hoy, me desperté de madrugada en busca de un calmante para mi dolor de ovarios.En el botiquín quise encontrar algún que otro remedio para llenarme de emoción y pensamientos positivos, pero no tuve suerte, así que volví a sumergirme en la cama y a entregarme a las manos de mi suave acolchado que es quien más me contiene en los días así.

El viernes, después de casi quince días sin verlo, me lo crucé a Ramiro. En un momento de la tarde viene a mi escritorio con un atado de cigarrillos y me dice: " Quería hacerte un regalito,¿O acaso ya no puedo?". Al rato bajamos a fumar y ponernos al día con las novedades, hasta que antes de subir me dice: "¿ Te conté que estoy mal con mi mujer?". El resto de la conversación no lo comparto porque la verdad es que los argumentos que dio son los mismos que da cualquier tipo en esa situación, y porque además supongo que seguirá firme junto a su mujer embarazada y porque salta a la vista que ya no me interesa.Ramiro integra la lista de cadáveres del pasado.

Cuando subo, me choco con Leandro a la salida del ascensor.Me invita a que baje a fumar con él, pero le digo que no, que acabo de fumar.Por supuesto que lo ve a Ramiro, así que entiende que fui con él.Supongo que se habrá sentido rechazado o "abandonado" de alguna manera porque adelante de Ramiro me reclama: " Ya no sos la misma conmigo, vamos a tener que hablar vos y yo". Antes de que la puerta del ascensor se cerrara, le alcancé a decir: "Yo soy siempre la misma, lo que habrá cambiado es tu percepción sobre mí". Y cual escena de película, la puerta del ascensor se cerró interrumpiendo nuestra mirada, dejándonos con ganas de decir.


Tal vez por esos dos episodios, quizás por la lluvia, por el frío, o quien sabe sin motivo, es que me puse a pensar que en esto de estar sola hay una gran responsabilidad atribuible exclusivamente a mi persona.
Durante los últimos años me empeciné en fijar la mirada en tipos mucho más chicos ( Ben ), casados (Ramiro), fóbicos (Leandro), histéricos (¿Alguien?), sin contar los otros que duraron una semana o menos pero que también podían clasificarse en las anteriores categorías.
Nunca elijo a un otro con quien la cosa fluya, como si me gustara calzarme los guantes y pelear hasta conseguir el trofeo, como una suerte de desafío personal o un autoconvencimiento de que es mejor estar sola.

Así que este fin de semana me di cuenta que hay diferentes formas de llorar.
No necesariamente uno llora con lágrimas que recorren los surcos de la cara, sino que a veces lloramos envueltos en la nostalgia y las lágrimas no caen sino que se amontonan en medio del estómago y forman un nido que ahí se instala.Otras veces, lloramos sin darnos cuenta, con el control remoto en la mano, la tele clavada en el canal alemán y nuestra mirada perdida en un punto cualquiera.No hay lágrimas, pero es como si las hubiera.

Esta vez no lloré con el lagrimal tapado, ni tuve que usar carilinas, y no era la tristeza la que se paseaba por mi departamento, sino la nostalgia y el intento de aprender de los errores. El miedo a la posibilidad de lo nuevo merodeaba por el living y el pasado me saludaba desde la cocina mientras se servía un café.

Estamos llegando a fin de año y es hora de limpiar la casa de fantasmas, de los propios y de los ajenos, en una suerte de exorcismo del alma.Pasarme el plumero de la cabeza a los pies para sacar la telaraña en la que caí más de una vez, y colocar un incienso en cada cuarto que aleje los amores no correspondidos.

Quiero la casa llena de sonrisas.
No más lágrimas, ni de las que se lloran por fuera, ni de las que se amontonan dentro.




No más lágrimas (Héroes del Silencio)


Silencio!
he oído una voz
es posible que alguien se acuerde de mí
no puedo, trágica luz
siento tus ojos ocultos en nombres
tantos nombres...

Aunque el aire no sepa qué ocurre
el viento se lleva lo que acontece
¡Silencio! he oído un rumor
quería encontrarme un abismo
el miedo justo a tiempo
sólo un segundo escarbando en vacío tan vacío...

Aunque el aire no sepa qué ocurre
el viento te arrastrará
te arrastrará
no puedo oír tu voz
siempre lejana oh, no,tan lejana
no quiero oír tu voz siempre quebrada oh, no...

No puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí






Dedicado a mi amiga Alfa, fánatica de Bunbury.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Algo habremos sembrado


Cuando hacía unos meses que había entrado a la empresa donde hoy trabajo (ayer casualmente cumplí tres años de ser explotada sin reconocimiento), hubo una camada de ingresantes entre los que estaba el Rugbier.
La primera vez que nos vimos él estaba en capacitación y yo justo bajaba a usar el dispenser de café que estaba en el piso donde ellos tenían su recreo, así que cuando me vieron,se acercaron a preguntarme qué tal era el laburo, sus pros y sus contras, lo que derivó en una conversación comunitaria de unos veinte minutos.El rugbier no me hablaba, sólo me miraba y sonreía.
A la semana siguiente, le asignaron el escritorio de al lado mío y ahí sí empezamos a dialogar.A medida que pasaban los días y se incrementaba la confianza, descubrimos que vivíamos cerca, así que avanzó pidiéndome el celular con la excusa de combinar para tomar el tren los dos juntos. Empezamos a viajar de ida y de vuelta, hablando hasta por los codos y con esa sensación de que estaba todo bien entre nosotros aunque no hubiera llegado el momento de hacerse cargo.
La dilatación del encuentro romántico me incomodaba.Las miradas eran notorias, las sonrisas indicaban una suerte de complicidad y las llamadas al celular se habían hecho moneda corriente, pero el contacto no se daba.Hasta que una noche de viernes, decidimos ir todos a bailar, y yo me agarré una borrachera violenta que terminó por arrojarme del boliche junto a una compañera con la sola finalidad de oxigenarme para recobrar la cordura.Mi compañera, que estaba tan alcoholizada como yo, me abandonó a los cinco minutos, y yo intenté caminar sola unos pasos para alejarme de la mirada de los curiosos patovicas.Mis piernas no resistieron lo necesario y a los 100 metros caí sobre el pasto.Así, sin más, con mi vestido para conquistar corazones, me encontraba de pronto enajenada de mis sentidos reventada sobre la vereda del boliche.
En un acto impulsivo escribí un mensaje que decía algo así como: "Bodacha t/&%irado ##@ afue ra." (debo haber tardado quince minutos en presionar las teclas). Al segundo de apretar send, mi celular sonó y el Rugbier me preguntó donde estaba y corrió a socorrerme. Me arrastró como pudo a su auto para poder llevarme a mi casa y emprendimos el camino.
Durante el regreso lo hice parar dos veces para vomitar (un asco, sí), pero él lejos estaba de escandalizarse y parecía que mi aspecto de mujer desprotegida le llegaba al corazón. En la puerta de mi casa me abrazó y me dijo que no me preocupara, que así borracha y vomitando yo le gustaba igual. Al día siguiente llegó el beso, y desde ahí se fue generando algo entre nosotros que nos acompañaría hasta el día de hoy.
Atravesamos todas la etapas y hasta decidimos hacer una mini sociedad en la que él invirtió todos sus ahorros y ambos pusimos la misma cantidad de trabajo.Un intento de independizarnos que sólo duró unos meses y que nos devolvió de una patada a la vida de empleado.
Conocí a toda su familia, compartí con ellos cenas y cumpleaños.Me presentó a sus amigos y disfrutamos de todo de a dos por unos seis meses.
Finalmente nos separamos.Ni él era para mi, ni yo para él, aunque en ese momento no fue tan fácil darme cuenta.
Meses después se puso de novio con otra compañera, que casualmente es una de las pocas a las que considero amiga en esa oficina.Ya hace año y medio que están juntos, y sospecho que él nunca le contó lo nuestro, o que ella sabe pero me conoce tan bien que no puede desconfiar de la lisa y llana amistad que sigue existiendo entre su novio y yo.
Ella fue trasladada al interior hace quince días y él renunció el mes pasado.
Ayer vino a visitarme a la oficina y a decirme que la empresa que armó está facturando a lo loco, que no le da el cuerpo para ocuparse de todo y que quiere que esta semana nos juntemos para ofrecerme que el año que viene me vaya a trabajar con él, con sueldo básico mas comisiones, con viajes al interior y estadía paga.
Dice que soy la única persona en quien confía.Que por favor le diga que sí.
Así nomás.
Parece que algo bueno habré sembrado que trasciende el amor de pareja y que puede existir más allá del momento y hasta quien sabe, no tener fin.
Algo tan sano como una inmensa amistad.

Algo en común



No puedo mentir.
Al menos no esta noche.
Puedo decir que me invade la calma, y eso es real, pero también es cierto que no me sobra tanto el tiempo como para sostener dos meses de mails y varios etcéteras con la sola finalidad de cultivar una bonita amistad.
Tal vez los primeros mails fueron como esos pasos que uno da por instinto en plena noche sin luz sólo para reconocer el suelo en el que pisa, tanteando lo desconocido, pero los siguientes empezaron a ocupar el lugar que tiene la luna en medio de la oscuridad.

Descorrer la cortina de la monotonía y descubrir un mundo distinto y acaso posible.
Acelerar el paso y detenerme. Volver a acelerar.
Meditar junto al camino, con la cara entre las manos, las rodillas flexionadas y los ojos llenos de brillo.Escuchar la vocecita que se oculta en mi parte más negativa que dice basta.
Retroceder lo andado, con la mirada fija en el sendero mientras pienso ¿Por qué no?
Sacudirme el polvo del pasado, arrancar con cuidado las esquirlas de mi corazón tantas veces roto, emparcharme un poquito el alma y retomar la vía.

Caminar siguiendo el instinto, sin temor a equivocarme.
Almacenar en fotografías las imágenes de ese recorrido.Anotar en una libreta de flores cada aprendizaje.Subrayar de un sólo trazo que lo importante es lo vivido.

Reconocerlo al final del camino, tan cansado de andar solo, con su pequeño equipaje.
Un otro con tantas ganas de contarle un cuento a alguien, de que exista un árbol que regale sombra para dos, de tener un hombro donde llorar sin vergüenza y un par de manos que desarmen el nudo de sus penas.

Y así, de repente, me encontré pensando si tendremos algo en común...



Algo en común ( E. Bunbury)


La misma cara y la misma suerte

Las mismas ganas de siempre

Un mismo rumbo a un mismo paso

Dando tumbos, por el mundo,

Del mismo lado


Como preguntas

Si tenemos algo en común

Como preguntas

Si tenemos algo en común


Mismo silencio a un mismo tiempo

El mismo humor y descontento

La misma tristeza y cansancio

Acumulado y de la mano

A una misma esperanza


Como preguntas

Si tenemos algo en común




viernes, 14 de noviembre de 2008

Salto al vacío


Yo no sé jugar al ajedrez, pero varias veces pude observar a gente jugando.
Uno hace una movida, estudiada, analizada, calculada, y luego espera a que el otro haga su jugada. Esa espera a veces es larga y tediosa, pero ambos participantes saben que son las reglas del juego.
Yo hice mi jugada, y estoy en la etapa en que el turno de mover el alfil lo tiene él, y es el momento que más detesto.
Me gusta cuando el ritmo del juego está de mi lado, cuando yo puedo decidir si tomarme un tiempo más o si arrastrar la torre por el tablero en ese instante. Puedo observar a mi rival, percibir su temor de que descubra su estrategia, intentar detectar cuál será su próximo movimiento.Cuando el dueño del tiempo es el rival, tengo dos opciones, o diseñar mi próxima jugada, o relajarme y esperar a que él juegue.

Opté por lo segundo.

Estoy tranquila, aunque no sé si es la calma que antecede a la tormenta.

Ya dije que no me urge verlo hoy, ni mañana, ni la semana que viene y fiel a mi palabra, llené mi agenda de actividades para que no me quede ni un espacio vacío que pueda tentarme de decirle: ¿Nos vemos hoy? Una semana cubierta de actividades a partir del día de hoy.Una semana para que él haga su jugada tranquilo, sin presiones de mi lado, sin insistencia, sin sugerencia de ningún tipo.Libre.

Creo que esta paz que me rodea tiene más que ver con mis miedos que con las certezas.
El miedo por lo general me paraliza, y ésta no es la excepción.
En otro momento de mi vida, tener en mi poder el número de teléfono de un otro, me hubiera dado vía libre a utilizar cualquier excusa para escribirle, para estar en contacto, para acelerar las cosas.Hoy no. Hoy no abro y cierro el celular esperando un mensaje de texto, ni tiemblo cuando lo escucho sonar, ni chequeo el correo cada veinte minutos, porque tengo miedo de que llegue la hora y el lugar del encuentro. Ahí sí que tiemblo.

El encuentro será como el veredicto final, la prueba de fuego.
Puede ser un encuentro soñado, cargado de sonrisas y miradas cómplices, donde el tiempo se detenga y no importe nada más. Puede ser una cita donde miremos de reojo el reloj, rogando que los minutos pasen, consumidos por el aburrimiento y las sonrisas forzadas, o puede ser una tarde agradable, sin química, sin mariposas, pero con una suerte de empatía que nos convierta en nuevos amigos.
Eso es lo que me da miedo, perder la magia, la posibilidad de soñar, de imaginar, de creer.La realidad de un otro de carne y hueso que tal vez no sonría como yo pensaba, que no tenga la voz que yo le otorgué, que no brille como las estrellas, ni deje huella.

El primer instante del encuentro será el salto al vacío.
Llegar al trampolín con el cuerpo impregnado de expectativas, verlo llegar, y saltar venciendo el miedo, y cruzando los dedos para que haya agua.

jueves, 13 de noviembre de 2008

¡Sorpresa! (Parte 2 y con yapa)




El mensaje decía:

"Hola! Acá "alguien".Vos no me escribiste ayer? Beso."

No sabía a qué se refería, si al mensaje de texto, si al mail...lo único que para mí estaba claro era que el único contacto que había intentado había sido diez minutos antes mediante el mail.En realidad no fue uno sólo, sino que olvidé adjuntarle un archivo y tuve que enviarle un segundo.

Así que le contesté:


"Hola! Mail decís? No. Recién ahora en que te mandé dos por descuido. =) "


Si me pongo a pensar un poco ( y no en plena sorpresa como al momento de escribir el mensaje) era obvio que no debía estar refiriéndose al mail, ya que ahí se hubiera dado cuenta por el destinatario que no era yo quien le había escrito, pero ya había apretado send así que mi razonamiento era en vano.

Me fui, con mi celular en vibrador, por las calles de Buenos Aires y me olvidé del asunto.


Tres horas después, se me ocurrió chequearlo por si algún cliente o mi propio jefe me hubieran llamado.

Acá viene la yapa: Un nuevo mensaje que había sido escrito cuarenta minutos antes.

Decía:

"Ah, ayer había recibido un hola de origen desconocido que se me perdió por cuestiones técnicas.Pensé que podrías haber sido vos.Bueno, como sea: Hola, y bueh..."


Me asombró la longitud del mensaje, y sobre todo, que fuera verdad o mentira el asunto de un "Hola anónimo" que había llegado a su celular, hubiera pensado que había sido yo quien lo enviaba.


Respondí:

"No tontito =P , si no tenía tu número ayer cómo iba a escribirte? Eh? "


Y eso fue todo.

Digo, fue todo en la cuestión concreta, pero vaya que fue sorpresa. Encasillado en el lugar de histérico, de lento, de pasivo por más de uno de ustedes que leían la historia, a esto de tomar la iniciativa e insertar al celular como un nuevo elemento en este asunto hay un enorme abismo.

Juro que no me importa cómo resulte, cuál sea el producto final.
Lo único que siento es que no me equivoqué al apostar la ficha en él al menos como persona, como un otro al que no le da lo mismo todo, como a alguien que dice y hace con interés y no por costumbre.
Después de todo, en ninguna parte del mail le decía que incluía el celular para que me escribiera con urgencia, y sin embargo, eso fue lo que hizo.

Con excusa, sin excusa, con más o menos emoción, no importa.

La cosa es que una vez más hizo rodar la ruleta.
Y ahí va la pelotita,saltando de un lado a otro, sin descanso...






¡Sorpresa! (primera parte)


Después de meditarlo un rato, me decidí a escribirle.
Que él tardara en responder no debía significar que yo siguiera sus pasos.
Así que una vez más me decidí a tomar la iniciativa, ya verán por qué.

Mi mail fue extenso, ameno y hasta divertido en varios pasajes (al menos eso intenté).
Por lo general, respetamos un orden en el desarrollo, como para que sea comprensible la lectura. Digamos que si en el primer párrafo él me pregunta por mis gatos, yo empiezo respondiendo sobre ellos, como para llevar cierta coherencia.Así que al final de mi relato, debía acotar algo sobre el encuentro y escribí:

"Mirá vos, así que pensabas lo mismo el fin de semana, de esto de charlar café, vino o cerveza mediante.Seguro que tus días no son programables con anticipación, así como los míos, que en breve me voy a la ofi y que no sé a qué hora vuelvo, pero bueno, creo que cuando hay intención se hace un huequito.No como yo que aún no renuevo el registro, je, pero para vernos seguro que me hago un espacio.Para facilitar la tarea, te paso el celu, así cualquier cosa me mandás un mensaje en un día aliviado, o un día apenado que por ahí también sirve : 15-6XXX-XXXX.
Te recomiendo mensajear porque si suena número desconocido muchas veces no atiendo, a veces soy ermitaña, jaja.No, en serio, es que llaman los clientes y eso...Ah, y tampoco levanto los mensajes del contestador.Ya te dije que soy rara =)

Bueno, me voy a bañar que ya es hora de partir.

Mando besos primaverales para ese lado.

Cuidate."


A eso me refería al hablar de iniciativa: incluir mi celular.



Cinco minutos después el ring- tone que me avisa que tengo un nuevo mensaje de texto.

Pienso que es un cliente reclamando por la demora en la entrega de algún producto.

Pero me equivoco.

¡Sorpresa!

"Alguien" acaba de inaugurar el mensajeo en este vínculo virtual.



(continuará)

Punto y aparte


Desde anoche y durante todo el día de hoy, me sentí inexplicablemente rara.

La ansiedad, que se había encarnado en mi cuerpo durante la semana, se había transformado en una taza de café con leche disfrutando del aire matutino en mi balcón.Las pocas ganas de ir a visitar clientes, se convirtieron en una recorrida por varias empresas de capital portando una reluciente sonrisa.Las ganas de ver películas en Dvd se suplantaron por una cerveza con mi amiga Alfa y una vuelta en bicicleta bajo el guiño de la luna de esta noche.

No es felicidad, no es certeza, no es enamoramiento.No.
Es tranquilidad.

Por mi situación de hija única, con un padre con doble vida que se iba de mi casa en mi niñez, la sensación que se me tatuó en la frente y con la que conviví durante treinta y cinco años, fue la del abandono. Para tratar de sobreponerme a eso, mi inconsciente necesitó siempre "comprobar" y "validar" mi existencia. ¿Cómo? A través de la palabra de un otro (masculino por supuesto). Un otro que dijera: Existís para mí. Y de esa forma, yo moldeaba nuevamente la arcilla y el hada madrina me daba vida otra vez. Yo era y estaba, porque alguien me lo confirmaba.

Tal vez, dicho así, suene rebuscado (no más que la psiquis humana), pero es la pura realidad.
A veces uno no se da cuenta, hasta que viene un profesional a desenmarañar el ovillo, y ahí todo parece más claro, como si siempre nos hubiéramos visto con el cristal empañado por el vapor del pasado y ahora un soplido fresco nos limpiara el lente, nos quitara la basurita del ojo.


Teniendo más claro el motivo de conflicto, uno puede intentar buscarle la vuelta para modificar eso que nos corroe de a poquito.Yo no necesito que ni un "otro" ni "alguien" me digan que existo, pero sin embargo, hoy comprendo que esa calma que me rodea y esa sonrisa que se instaló debajo de mi nariz, se deben a una pequeña respuesta que llega de un ser que no conozco, pero que me dice: "Yo también pensé en vos, yo también quiero verte". Y ya no importa ni cuándo, ni dónde, ni a qué hora, sólo importa enterarme que aunque sea ocupo el más mínimo lugar en su vida, el mismo que ocupa una tuerca en su caja de herramientas o una miga de pan en su mesa.

No me interesa saber cuán importante soy, no me interesa quitarle el sueño, no quiero saber si se acuerda de mí más de una vez a la semana , ni si borra o guarda mis mails.

Sólo necesitaba una respuesta. Si era "Si" o era "no" no importaba, pero saber que yo estaba, que merecía una palabra, un gesto.

La ausencia de respuesta que se prolongaba por más días que lo estimado, era como un enorme párrafo sin ningún signo de puntuación arrojado sobre una hoja en blanco, sin sentido, sin orden.
Sus palabras le pusieron a ese texto las comas, los puntos que le faltaban, y ahora puede leerse algo que trasciende la gramática.

Por eso ahora soy yo la que no puede escribirle.
Aún no le contesté y no sé cuando voy a poder hacerlo.
No sé si es miedo o cautela, pero de algo estoy segura, y es que a partir de este punto y aparte se volverá a escribir una trama sin sentido a la espera de una nueva respuesta que le otorgue nuevamente un significado.

Y otra vez a empezar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tienes un e-mail


Después de algunos días el mail de "alguien " llegó, así sin decir ni mú, colándose en la bandeja de entrada.
Extenso, divertido, original, como siempre.


Para el final quedó la respuesta a mi invitación a encontrarnos, a conocernos las caras, a conversar con una mesa de por medio, en lugar de un monitor.

Ahí me responde que :

" Este fin de semana estaba pensando lo mismo, que deberíamos vernos cara a cara, sí, sí.Así que pensemos en una tardecita de estas, quizás cuando salís del trabajo o algo así. A mi se me complica por mi trabajo planificar por adelantado con total certeza, pero vamos viendo ¿si? Me parece una buena idea."


Se despide dejándome besotes y deseos de que duerma lindo.
Así que bueno, no seré Meg Ryan, ni él Tom Hanks, pero mal que mal nos vamos acercando a un encuentro, como para ver cuánto hay de magia y cuánto hay de cierto.
Lo importante es que yo estaba preparada para recibir una evasiva, o un NO rotundo, y me encontré con un "dale, yo estuve pensando lo mismo".


Salga lo que salga de ese encuentro, ya me doy por satisfecha.
Escondí el pánico debajo de la alfombra, me animé a decir y dije.Me banqué la espera, a las patadas, maquinando lo peor, sintiendo que esto había sido un chasco, que al final yo no era lo suficientemente interesante ni como para compartir un café, y acá estoy, descubriendo que en el fondo siempre está bueno creer en el instinto.


La bolita , finalmente, dejó de girar.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Hay alguien ahí?


Sí, este post viene de confesión nomás.
La "historia" con alguien ya lleva unos dos meses, y no puedo dejar de contársela a ustedes que siempre supieron todo.
Bueno, tampoco esperen la GRAN historia, porque no la van a encontrar, pero creo que a esta altura me vendría bien escuchar algunas opiniones.Yo ya estoy un poquito mareada entre tanto virtualismo.

Todo arrancó cuando por idea de una amiga me pasó su blog para que lea y terminé devorándome todas las entradas, que por cierto eran muchas (no insistan en pedirme el link, jamás la diré,me lo llevo a la tumba). Cuando terminé de leer todo su blog quedé encantada, literalmente.Tenía y tiene una forma de escribir que es exactamente la que yo disfruto, la que me enrosca, la que me atrapa.Le dejé un comentario, elogiando lo que hacía (no mentía, en absoluto) y le pasé mi mail como para hablar de "el arte de escribir". Al ratito me contestó y desde ahí empezó una suerte de ida y vuelta de mails muy extensos, maravillosamente escritos, intrigantes, y no me quedó otra que entregarme a sus bondades literarias.

A los mails les fuimos agregando fotos, más tarde cuentos, después anécdotas, comentarios sobre la terapia, intimidades de familia, videos, canciones...y un montón de ingredientes más que fueron aumentando mi intriga.

Un día, por su propia iniciativa, inauguramos el chat de gmail.Otro día, muy de madrugada, y sospecho que un tanto borracho, volvió a usarlo para decirme cosas como que "si estabas más cerca nos veíamos" o " ¿No tenés instalada la camarita para vernos? o ¿ el skype para hablar?
Yo que no tengo nada de eso, puse fin a su efusividad del momento, y días después, fuera de los efectos del alcohol, se animó a preguntarme si "esa noche" se había desubicado con algún comentario, como si necesitara ser impune, o justificar el "exceso verbal".

Finalmente, el miércoles pasado, respondí a su último mail diciéndole la verdad del asunto: que a esta altura me parece un tanto absurdo no poder compartir un charla con una copa de vino en cualquier lugar, conocernos los gestos, reírnos al unísono y no en diferido.Básicamente me armé de coraje (cómo me cuesta), para decirle que estaría bueno vernos.

Ante su falta de respuesta, y mi sensación de que preso del pánico no había podido responderme, o que yo no era lo suficientemente interesante como para compartir un encuentro ( ? ) pero sí para mantener un lazo virtual... hoy le escribí por el chat, como para tratar de esclarecer un poco el asunto y alejar estos fantasmas de que toda la culpa es mía.

Me contestó con una inmediatez asombrosa y pacificadora de ansiedades como la mía, que al momento de apretar Enter sentía el corazón galopándome a la altura del cuello.
Así que sin rodeos le pregunté si había leído mi mail.

Yo esperaba un " Si, pero..." o un " No llegó", pero en cambio recibí esta respuesta:

- Sí, lo ojeé. Como no iba a tener tiempo como para contestarte como merecés, no llegué a leerlo con detenimiento.

Le pregunté si no le causaba curiosidad leer el contenido, y me contestó que justamente por curioso era que lo había ojeado y no lo había dejado para el momento en que pudiera contestarme.

Por supuesto que no supe que decirle.
Por supuesto que le creo.
Por supuesto que no pretendo que me entiendan, ni que apoyen mi postura, es que a esta altura, en la que pude descubrir una partecita de él, se me hace que no miente, y que probablemente su respuesta llegue en estos días, como si nada...

Aunque claro que tal vez vuelva a eludir el tema del encuentro, y ahí si que no sé qué voy a resolver.

Lo cierto es que la intriga me consume.Hay algo de él que me atrae, que me llama la atención, y a la vez que quiero verlo y conocer al hombre que está detrás de esas palabras, un miedo extraño se apodera de mi intención, cuando descubro que un paso en falso puede separarme de esta "magia" que encierran sus mails.

Esa es mi famosa ficha sobre el paño esperando que la bolita de la rueda indique que mi número es el ganador.Que ésta vez no puse mal el ojo, que detrás de esos mails hay una persona valiosa, no importa de qué forma, pero valiosa.

No sé si está bien, si está mal, si es normal, si es patológico, pero ahora que estoy metida en esto quiero, por lo menos, llegar hasta el final.

Desperfecto técnico


Parece que algunas tumbas vinieron falladas, o que no cavé lo suficiente y que con un simple manotazo en la tierra todavía húmeda, hubo un cuerpo que salió a la superficie...

A modo de zombie, anoche se apareció Norman, para darme un susto de novela en medio de la noche.Lo vi titilar en el Msn preguntándome cómo estaba, qué tal había sido mi domingo, y diciéndome que esta semana nos teníamos que ver porque decidió finalmente comprarme el producto.

En medio de la charla, para variar, me dejó colgada, así que con mi riestra de ajo en la mano derecha, y una cruz en la otra, le contesté:


- Pescado,¿No podés de dejar de ser aburrido un rato y cambiar la técnica de dejarme pagando?

A lo que respondió con un Jajaja y las siguientes pobres palabras:


- Es que no sabía qué decirte


Y acá me armé de técnicas de Cruella y arremetí:


- Qué raro que no se te ocurriera decirme alguna boludez, de esas que tenés siempre a flor de piel. Me voy a dormir, porque es mucho más productivo que seguir esperando frente al monitor a que se te ocurra algo inteligente para decir.


Y así, sin más, me desconecté.


Sean precavidas y estén alertas, que parece que los que murieron de inmadurez, idiotez genética e indecisión aguda andan resucitando.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Desencuentro





Asumo que nunca fuimos más que un puñado de letras viajando al otro lado.


Que aunque no habías preguntado yo ya te había contestado, y que sin que lo insinuaras yo ya te había besado.


Reconozco que en tu nombre vi reflejado otros tantos, y que hasta en algunos momentos no supe bien como llamarte.Que en mi ansiedad aplasté el reloj, sin interpretar tus tiempos.


Que te conté todo lo que había para contar y más.Que me contuve de decirte algunas cosas y que me refugié en el silencio, sosteniendo una pequeña intriga que de a ratos me asfixiaba.


Sé que mil veces abrí la puerta para buscarte y al andar dos pasos me volví, muerta de miedo.Que algunas noches te sonreí en sueños, y que algunas tardes te llamé en voz bien alta para que me escucharas.


Sé también que no pedí permiso al llegar, y que tampoco pediré disculpas al irme.




Hoy quiero rebelarme ante las reglas del juego, decirte que este enredo me fastidia, me oprime, me paraliza.Que no puedo evitar la rabia, el enojo y el fastidio, porque pretendo, sí , pretendo una señal que tarda en llegar, que se pierde en el domingo, que me roba las certezas.




Que detesto este desencuentro que parece inevitable, y que me cuesta asimilar este silencio.

Cementerio público

Acá descansan los restos de aquellos que perturbaron la vida de mis queridas lectoras.

Se ruega mantener silencio y evitar la carcajada frente a la tumba de los que aquí resposan...

































sábado, 8 de noviembre de 2008

El sepelio





Sábado gris, ideal para la limpieza del hogar, y de otros espacios más imperceptibles pero mucho más importantes.

De pronto, entre mate y mate, me encontré recapitulando el último tiempo.

Si el sábado estaba nublado, después del repaso mental se terminó de colorear de gris plomo.

Enseguida, la pregunta que siempre viene a mi cabeza: ¿ Por qué elijo tan mal?

En una suerte de autoboicotearme la felicidad de a dos, selecciono siempre, o al menos en los últimos años, a aquellos que están limitados por la edad (Ben), o limitados por la edad más su situación (Ramiro), o los que escapan al compromiso (Leandro) , o a los cagones, inseguros, indecisos (Norman).

Con ese panorama de aptitudes, es difícil poder pensar en recorrer un tramo de la vida en compañía de alguno de estos ejemplares, y aunque así y todo lo he fantaseado con más de uno, lo cierto es que el resultado no escapa a la lógica y que finalmente termino sola y saliendo de cacería nuevamente, para apresar a otra liebre huidiza o a un oso en plena invernada.

Pero para limpiar la tierra se inventó el plumero y para despedir a aquellos que ya no están presentes nada mejor que un buen sepelio.
Así que a modo simbólico me decidí a "enterrar" a aquellos que no quiero en mi presente, porque no sumaron puntos mientras "vivieron" o porque ya cumplieron su ciclo en este mundo, el mío.
Ya tengo una tumba disponible junto a todos ellos, de puro precavida, porque como viene la mano, la próxima semana estoy llevándole flores a alguno más (salvo que salga el pleno).

Como estoy oficiando de funebrera, pueden encargarme las tumbas virtuales de aquellos a quienes quieren mandar a mejor vida.
¡Acá estoy, para servirles!