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miércoles, 6 de agosto de 2008

La tregua


Día agitado el de ayer, y no por agitado resultó bueno.
El día fue una sucesión de mala sangre con temas laborales.La desmotivación llegó al extremo en que me cuesta levantarme por la mañana, y ese es un símbolo más que claro de que así la cosa no va más.No voy a entrar en detalles porque sería demasiado aburrido, pero el tema es que cuando el trabajo resulta angustiante para mi, es que se llegó al punto de no retorno.Y en eso estamos.

Después de una larga jornada que incluyó reunión con mis compañeros, empanadas y cerveza mediante, hasta la una de la mañana, llegué con la idea de poner mi mente, además de mi cuerpo, en reposo. Rutina obligada, me senté frente a la compu a responder los comments del día y no pude resistirme a la tentación de ver si A había escrito algo en su blog que hablara de nuestro encuentro virtual.
Si mi día había sido complicado hasta ese momento, lo que leí fue el golpecito final, la frutilla del postre. A decía en su blog algo así como que mi ansiedad, mis dudas sobre si estaba conectado y chateando con alguien después de desconectarse del Msn, mis planteos, etc, etc le habían molestado, tal vez por ver en mi un espejo de lo que él a veces hace y que no le gusta.El remate era algo así como que "esto no es lo que quiero ni necesito para hoy".
Cuando esperaba que hablara sobre lo copada, genial, sincera, directa, loca linda, que soy, me encontré con una descripción exagerada de lo que en realidad había pasado, más basada en haber leído mi blog que en lo concreto que habíamos hablado. Así no vale, pensé. Yo había tratado de mantenerme cauta en la charla, de no acelerar un encuentro, de entender que era una situación extraña esto de leerse en el blog del otro, de abrirme a la posibilidad de lo nuevo, de tratar de sacarme de la cabeza la idea de que "son todos iguales", y me había encontrado con una respuesta imprecisa, apresurada de su parte.
Así que le mandé un mail, diciéndole ni más ni menos que lo que pensaba.
Lo que pienso es que no me conoce, y que si me conociera sabría que soy un erizo que encierra a un conejito blanco e indefenso, pero que para prevenir malos momentos y boicotearse a su vez la posibilidad de disfrute, teje y desteje historias en las que el otro es el villano, para así poder decir: " Este tampoco sirve", aunque sirva. Manejos de la psiquis, retorcidos, que solo intentan mantenerme sola, como si esa fuera la única opción que evita el sufrimiento causado por involucrarse en algún tipo de relación.

Su respuesta a mi mail estaba esperándome en mi casilla hoy cuando me levanté.
Decía simplemente que bajáramos un cambio, y me sonó apropiado.Creo que de eso se trata, de poner pausa, de plantear una tregua.
Supongo, intuyo, que él es un tipo que pasó por cosas similares a las mías en cuanto a desilusiones se refiere, y que en un punto chocan sus preconceptos con los mios, y es ahí donde se produce el estallido.
Veremos como sigue esto, por mi parte, prometo sumergirme en las calmadas aguas de la tranquilidad y la paciencia.
Lo que deba ser será, ni más ni menos.

martes, 5 de agosto de 2008

Omm


Recién se conecto A desde la oficina, y como todavía estoy en casa fue inevitable el saludo.
El tema es que después del saludo, vino algo que caía de maduro, su comentario después de haber leído mi post donde me expreso sobre él.
Según él, leerme hace que descubra lo que yo a él no le digo, como si se enterara más de la cuenta.Algo así, imagino, como si escuchara la voz de mi conciencia.Su decisión al respecto es evitar leer el blog en los próximos días.No se si será lo apropiado o no, pero tampoco yo puedo dejar de escribir con sinceridad lo que pienso.Este es mi espacio, donde recopilo la diaria y donde reflexiono igual que lo hago en la ducha o al apoyar la cabeza en la almohada.
El comentario de A me hizo pensar algunas cosas.

La primera, y más importante es que al no conocerlo, hay cosas que siguen su curso normalmente. Digamos que es ridículo de mi parte cuestionarme o cuestionarle (que es aún peor) si realmente está durmiendo o si está chateando por gmail con otra, o si está escribiendo un puto mail.Lo mismo que si él me dijera que le molesta no saber que hice concretamente tal día.
Todas esas medidas precautorias que tomo, ese análisis minucioso de los comportamientos que hago de un otro, creo que me permiten sentirme más segura al pisar.En realidad, más tarde descubro que lo único que logro es fomentar una paranoia estéril que no me lleva a ninguna parte. Sobre todo,considerando que a A no lo conozco personalmente, por lo cual me siento terriblemente idiota al maquinar semejantes cosas.

Así que decidí poner mi mayor voluntad al respecto, para evitar ver fantasmas donde no los hay.Después de todo, ni siquiera se si cuando finalmente nos encontremos va a haber piel entre nosotros. Creo que esa energía que deposito en tratar de destruir todo desde el inicio (palabras de mi psicóloga) las debería poner en el intento de revertir el pasado y de darme la chance de no boicotearme ante lo nuevo.
Cuando hay algo potable en el horizonte me convierto en mi peor enemiga, y ya es hora de que pueda aliarme con mi persona para lograr un cambio.
Salvo que A sea un ser totalmente comprensivo y tolerante, creo que estoy en problemas, pero tampoco puedo darme con el látigo por haber dicho ni más ni menos que lo que siento.
Después de todo soy una mujer común, imperfecta.

Bajo la lupa



Arranqué mi lunes con terapia, en un horario provisorio, para después ir los miércoles a las 10 am. Matutino el asunto de bucear en mi interior.

Tanto sumergirme en mis tempestades mentales se ve que me hicieron fuerte durante el día, así que saludar a Ramiro fue casi lo mismo que saludar al que se sienta al lado.

Me asombré, pero él más, y a la hora ya andaba reclamando mi atención con frases como :

- Te volviste arisca

- Tenés un lunes solitario

- Pará la moto con la independencia

Mis respuestas con monosílabos en cuanto a esos temas se refería, lo terminó de desconcertar.

Solo le hablaba sonriente y dispuesta en asuntos laborales.

Me enorgullecí de mi misma, y recé por dentro para que esa convicción me dure.

De hecho, cuando fumábamos en la puerta, lo vi infantil, desgarbado y demasiado calmo para mi gusto.Esas cosas que tiene el paulatino desencanto supongo.Un desencanto que no se conscientemente si tiene fecha de vencimiento o no, pero que al momento parece estar vigente.

Volví a casa a las seis, y un rato más tarde se conectó A.

Para ser sincera, verlo conectado me dibujó una sonrisa, y que me respondiera al instante, me dio tranquilidad. En las personas ansiosas como yo, la inmediatez en la respuesta es un factor que suma puntos de manera galopante.

Hablamos de muchos temas, un surtido, un mix entre trabajo, cuentos con lectura incluida, rozamos temas escabrosos como el de relaciones presentes, y hasta intercambiamos opiniones sobre las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a obsesión por el buen cuerpo del sexo opuesto se refiere.

Todo venía bien, hasta el final.

A tiene la manía de interrumpir bruscamente los diálogos si quiere comer, o si quiere dormir o si simplemente quiere dejar de hablar.Entonces de repente, en medio de una respuesta de mi parte,veo escrito en el monitor: Me voy a dormir, beso, chau.

Eso no sería nada, digamos que a esta altura de la vida todos tenemos manías y con esfuerzo y conocimiento de causa se puede llegar a la tolerancia,pero hubo otro tema que me dejó una espina pequeña e imperceptible, pero espina al fin. Cuando abrí mi correo de Gmail lo vi conectado,ausente, pero conectado.Indefectiblemente tuve que preguntarme por qué se desconectaba del Msn pero estaba on line en Gmail.

Debo reconocer que me sentí como Sherlock Holmes sosteniendo la lupa en la mano tras las huellas de un asesino virtual e invisible, y me sentí ridícula.

El punto es que a A no lo conozco, y que por lo que se hasta el momento tiene una vida plagada de candidatas, y que yo tengo una vida de la que él también podría tener dudas.La diferencia está, en que así como un hombre puede mirar primero las tetas de una mina, y nosotras podemos mirar primero los ojos o las manos, yo se como soy de sincera, mientras que él es todavía una incógnita en ese sentido.

Por qué será que trasladamos los vestigios de relaciones pasadas al punto de desconfiar de cada indicio similar que un nuevo tipo nos pone en las narices.

Por qué será que llevamos marcados los puntos nefastos de novios de antaño como si fuera nuestro propio ADN.

Por qué será que con el tiempo nos volvemos insoportable e irremediablemente desconfiadas y cautelosas.

Igualmente , un solo acierto en el blanco, un solo movimiento atinado por parte del tipo en cuestión, bastan para hacernos flaquear, y volver el libro a la altura del prólogo, con la intención de escribir una historia diferente.

lunes, 4 de agosto de 2008

Fin de semana agotador (Parte dos)





La charla con A fue bastante larga, con los típicos ingredientes de un primer chat: el descubrir las intenciones detrás de las palabras y los emoticons, el doble sentido encubierto, el rozar siempre las preguntas sobre sexo, la búsqueda de coincidencias de donde agarrarse para creer que el que está del otro lado es todo lo que uno siempre soñó y que por fin está delante nuestro, cruzándose en el camino.
De tanto machacar en terapia para derribar la idea de cuento de hadas a la que siempre fui adicta, no pude más que reflexionar ante el descubrimiento de A y concluir en que para ser mi príncipe azul va a tener que pasar el examen de ingreso, con test de dibujos incluidos y hasta placa toráxica.Injusto o no, es algo que nos sucede a todos y a todas.Después de una seguidilla de malos encuentros amorosos colocamos una suerte de enrejado protector, un vallado con alarma anti robo, blindaje y varios candados inviolables que el indicado deberá convencernos de abrir a su determinado momento. Mientras tanto, es un lugar aislado, pero seguro.

En medio de la charla con A, se conectó Gretel, frustrada por quedarse un sábado adentro cuando tenía ganas de salir (mas o menos como yo), sumando una nueva frustración al romper su dieta semanal bajo la tentación repentina y de madrugada de comer papas fritas de paquete acompañadas de un vaso de fernet. ¿Por qué será que las mujeres podemos matarnos a dieta durante 7 días completos para después aumentar los 400 grs que bajamos en un par de bocados que suplantan la angustia de un sábado hogareño? ¿Será que una porción de comida llena de grasas trans nos hace sentir un poco más felices cuando estamos al borde de la crisis de angustia?¿Son las calorías una especie de antídoto contra la mitad de la cama vacía en una noche de lluvia?
Uno de los tantos enigmas femeninos que jamás tendrá una única respuesta.

Después de pensar en la posibilidad de A como el Mc Gyver de los desencantos amorosos y en el poder sedativo de un volcán de chocolate , me fui a dormir, sola.