
Existe una notoria similitud entre una entrevista de trabajo y una primera cita con el candidato de turno.
Esta semana me tocó pasar por algunas entrevistas y por consiguiente, con toda la "previa" que eso implica.
Vestimenta adecuada, maquillaje sutil, sonrisa permanente, pelo prolijo.
Ansiedad en el camino de ida.
Nervios en el momento del encuentro.
Una breve charla sobre el pasado que en lo laboral incluye los trabajos anteriores y en lo afectivo incluiría las últimas decepciones.
Motivos de la desvinculación:
- Mejor propuesta laboral / Otro candidato mucho más interesante que el actual
- Retiro voluntario / Ya no lo aguantaba más así que preferí cortar la relación a tiempo y quedar en buenos términos.
- Me echaron / Me cambió por otra
Descripción de los defectos y virtudes, planes para el futuro, ambiciones y expectativas.
Y venderse. Todo el tiempo mostrar lo mejor de uno, dejando de lado nuestro pequeño defectito del desorden o la impuntualidad,las mañas adquiridas en otros trabajos, nuestros problemas para manejar las fotocopiadoras modernas, el mal humor matutino y las veces que matamos a algún pariente para quedarnos durmiendo en casa.
Ahí llega el momento de la oferta, lo que incluye una descripción del trabajo a desarrollar, salario, clima laboral, etc , que posteriormente descubriremos que no se parece en nada a la realidad, y que, al igual que el novio divino se transformará en un sapo deteriorado al que tanto le costará darse cuenta que nos cortamos el pelo o que estrenamos un vestido nuevo, el trabajo de ensueño se convertirá en un empleito del que sólo tendremos ganas de huir.
Volveremos a casa masticando desilusión o con el celular en la mano esperando que suene para sugerirnos un segundo encuentro.
En esa estoy, en pleno amorío laboral, en etapa de conquista de selectores de personal y reclutadores de desocupados talentosos que saltan de escritorio en escritorio buscando pagar deudas, sentirse útiles nuevamente y gozar de quince fugaces días de vacaciones al año.
Como se acerca Marzo, las empresas y los EX se acuerdan de que se avecina un año largo, de crisis económica y afectiva, y arremeten con la búsqueda o con el (re) intento.
Así fue que "casualmente", en estos tres días a muchos se les ocurrió por (re) aparecer:
- Ben, recién llegado de un viaje por tierras muy lejanas, expresó sus ganas de vernos un día de estos.
- Norman, con su intermitente diálogo, dio señales de vida, anticipando un invierno demasiado solitario por su zona.
- "Alguien" se ocupó de decir presente, mediante mails y algún que otro chat estilo "paternal" para preguntar por el resultado de cada entrevista.
- Richard, que después de mucho tiempo, desbordó mi casilla de mails para decirme que mis ojitos esto y aquello, que anduvo recorriendo los bares a los que fuimos juntos, que Sabina sigue cantando aquella canción que le puso música a nuestra historia, que su matrimonio nunca pudo remontarse desde que me conoció y que quiere verme "sin ninguna doble intención".Como si después de semejantes palabritas yo fuera lo suficientemente inocente como para creer que sólo quiere verme para hablar del aumento en la tarifa de Edenor.
El año arrancó con un claro mensaje, el del cambio.Sacarme de mi trabajo anterior fue un aviso de que necesitaba cambiar de carril y retomar el camino que me llevara a un lugar mucho más placentero.
Lo mismo creo que va a ser necesario en lo afectivo: un nuevo rumbo, un norte inexplorado, un pasaje a lo nuevo, sin diálogos latentes en la memoria que se interpongan en cada posible intento de reencuentro, sin un pasado que condicione cada gesto, sin el desgaste de andar explicando que uno cambió, que ya no se busca lo mismo, que lo que servía ayer ya no sirve hoy y que definitivamente estar solo es mejor que andar acompañado a medias...
Post dedicado a mi amiga G, en el día de su cumpleaños.


















