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jueves, 5 de febrero de 2009

La reactivación (laboral y afectiva)



Existe una notoria similitud entre una entrevista de trabajo y una primera cita con el candidato de turno.
Esta semana me tocó pasar por algunas entrevistas y por consiguiente, con toda la "previa" que eso implica.
Vestimenta adecuada, maquillaje sutil, sonrisa permanente, pelo prolijo.
Ansiedad en el camino de ida.
Nervios en el momento del encuentro.
Una breve charla sobre el pasado que en lo laboral incluye los trabajos anteriores y en lo afectivo incluiría las últimas decepciones.

Motivos de la desvinculación:
- Mejor propuesta laboral / Otro candidato mucho más interesante que el actual
- Retiro voluntario / Ya no lo aguantaba más así que preferí cortar la relación a tiempo y quedar en buenos términos.
- Me echaron / Me cambió por otra

Descripción de los defectos y virtudes, planes para el futuro, ambiciones y expectativas.
Y venderse. Todo el tiempo mostrar lo mejor de uno, dejando de lado nuestro pequeño defectito del desorden o la impuntualidad,las mañas adquiridas en otros trabajos, nuestros problemas para manejar las fotocopiadoras modernas, el mal humor matutino y las veces que matamos a algún pariente para quedarnos durmiendo en casa.

Ahí llega el momento de la oferta, lo que incluye una descripción del trabajo a desarrollar, salario, clima laboral, etc , que posteriormente descubriremos que no se parece en nada a la realidad, y que, al igual que el novio divino se transformará en un sapo deteriorado al que tanto le costará darse cuenta que nos cortamos el pelo o que estrenamos un vestido nuevo, el trabajo de ensueño se convertirá en un empleito del que sólo tendremos ganas de huir.

Volveremos a casa masticando desilusión o con el celular en la mano esperando que suene para sugerirnos un segundo encuentro.

En esa estoy, en pleno amorío laboral, en etapa de conquista de selectores de personal y reclutadores de desocupados talentosos que saltan de escritorio en escritorio buscando pagar deudas, sentirse útiles nuevamente y gozar de quince fugaces días de vacaciones al año.

Como se acerca Marzo, las empresas y los EX se acuerdan de que se avecina un año largo, de crisis económica y afectiva, y arremeten con la búsqueda o con el (re) intento.

Así fue que "casualmente", en estos tres días a muchos se les ocurrió por (re) aparecer:

- Ben, recién llegado de un viaje por tierras muy lejanas, expresó sus ganas de vernos un día de estos.

- Norman, con su intermitente diálogo, dio señales de vida, anticipando un invierno demasiado solitario por su zona.

- "Alguien" se ocupó de decir presente, mediante mails y algún que otro chat estilo "paternal" para preguntar por el resultado de cada entrevista.

- Richard, que después de mucho tiempo, desbordó mi casilla de mails para decirme que mis ojitos esto y aquello, que anduvo recorriendo los bares a los que fuimos juntos, que Sabina sigue cantando aquella canción que le puso música a nuestra historia, que su matrimonio nunca pudo remontarse desde que me conoció y que quiere verme "sin ninguna doble intención".Como si después de semejantes palabritas yo fuera lo suficientemente inocente como para creer que sólo quiere verme para hablar del aumento en la tarifa de Edenor.


El año arrancó con un claro mensaje, el del cambio.Sacarme de mi trabajo anterior fue un aviso de que necesitaba cambiar de carril y retomar el camino que me llevara a un lugar mucho más placentero.
Lo mismo creo que va a ser necesario en lo afectivo: un nuevo rumbo, un norte inexplorado, un pasaje a lo nuevo, sin diálogos latentes en la memoria que se interpongan en cada posible intento de reencuentro, sin un pasado que condicione cada gesto, sin el desgaste de andar explicando que uno cambió, que ya no se busca lo mismo, que lo que servía ayer ya no sirve hoy y que definitivamente estar solo es mejor que andar acompañado a medias...



Post dedicado a mi amiga G, en el día de su cumpleaños.

sábado, 8 de noviembre de 2008

El sepelio





Sábado gris, ideal para la limpieza del hogar, y de otros espacios más imperceptibles pero mucho más importantes.

De pronto, entre mate y mate, me encontré recapitulando el último tiempo.

Si el sábado estaba nublado, después del repaso mental se terminó de colorear de gris plomo.

Enseguida, la pregunta que siempre viene a mi cabeza: ¿ Por qué elijo tan mal?

En una suerte de autoboicotearme la felicidad de a dos, selecciono siempre, o al menos en los últimos años, a aquellos que están limitados por la edad (Ben), o limitados por la edad más su situación (Ramiro), o los que escapan al compromiso (Leandro) , o a los cagones, inseguros, indecisos (Norman).

Con ese panorama de aptitudes, es difícil poder pensar en recorrer un tramo de la vida en compañía de alguno de estos ejemplares, y aunque así y todo lo he fantaseado con más de uno, lo cierto es que el resultado no escapa a la lógica y que finalmente termino sola y saliendo de cacería nuevamente, para apresar a otra liebre huidiza o a un oso en plena invernada.

Pero para limpiar la tierra se inventó el plumero y para despedir a aquellos que ya no están presentes nada mejor que un buen sepelio.
Así que a modo simbólico me decidí a "enterrar" a aquellos que no quiero en mi presente, porque no sumaron puntos mientras "vivieron" o porque ya cumplieron su ciclo en este mundo, el mío.
Ya tengo una tumba disponible junto a todos ellos, de puro precavida, porque como viene la mano, la próxima semana estoy llevándole flores a alguno más (salvo que salga el pleno).

Como estoy oficiando de funebrera, pueden encargarme las tumbas virtuales de aquellos a quienes quieren mandar a mejor vida.
¡Acá estoy, para servirles!












lunes, 3 de noviembre de 2008

Super Blonda





Después de una semana para el olvido, con la muerte de mi tío Juan obligándome a recordar la sensación de llorar a pata suelta, y a repensar sobre lo transitorio de nuestro paso por la vida, anoche por fin pude dormir al menos seis horas.

Muchas horas de desvelo me venían acorralando de madrugada en el lugar donde uno pierde la consciencia y el control y se sienta a pensar estupideces. Con las neuronas ralentadas y la lucidez extinguida, es difícil poder hilvanar alguna idea acertada y lo más probable es que divague hasta el infinito alejándome cada vez más de la realidad.

Así que hoy al levantarme, con la cabeza casi en su lugar y las neuronas borrachas de placer por haber logrado descansar, me sentí renovada.


Haciendo un paneo general por mi realidad, me di cuenta que tengo motivos de sobra para estar contenta y que tengo que dejar de lado esa maldita manía de autoboicotearme en los momentos de sonrisas.

Un año atrás hubiera vendido mi alma al diablo con tal de que Norman apareciera,y ahora que está ahí, insulso, indeciso, cobarde como siempre, sólo me dan ganas de cerrar esa historia, de no verlo, de no hablarle.

Un año atrás no me hubiera imaginado que este miércoles en que mi papá cumple años iba a poder llamarlo, y hasta quien sabe verlo para tironearle las orejas.

Tampoco me hubiera imaginado que Ben andaría en su etapa de vencimiento y que yo podría estar preguntándome qué será de su vida sin mayor sensación que la de un grato recuerdo.

La terapia va dando frutos, y hoy puedo desprenderme de algunas cosas del pasado que me tenían amordazada, sin que queden mayores vestigios de ese tiempo que un grato aprendizaje.

Me cansé de sentir que siempre soy yo la que mete la pata, la que se equivoca en la elección, la que dice algo de más que arruina todo.

Si lo que se va presentando en el día a día no resulta, no necesariamente tiene que ver conmigo,y no pienso hacerme cargo de cosas que excedan a mi propia persona.

Voy a ser la heroína de mi propia historieta, con los colores que yo quiero, con los superpoderes que yo decida, con los protagonistas que yo elija.

Y el que no esté a la altura de comprender mi curiosa mirada que intenta ver más allá, mis señales invisibles, mi corrida apresurada cuando huyo de lo potencialmente bueno, que ni se me acerque.

La Blonda paciente hasta el infinito, considerada hasta el cansancio, la que cree en el hada madrina, la que da cinco, seis y siete oportunidades a una misma persona, fue enviada anoche a un viaje de negocios del que jamás volverá.

Super Blonda no vuela, pero anda en bicicleta.
Es una heroína extraña, que no anda haciendo espamento de sus super poderes, pero que así y todo los tiene.
Super Blonda no mata a los malos, pero los congela.
Super Blonda tiene un lazo invisible con el que trata de atrapar a alguno bueno, para llevarlo de viaje a un lugar nuevo.

Super Blonda lleva las riendas ahora, al menos de su propio cuento.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Medida desmedida




Los comentarios que recibí hasta el momento en el post anterior me hicieron pensar en que tal vez yo estaba equivocada, y que tenía que seguir dando sin esperar recibir.

Pensé, maquiné, tejí y destejí conjeturas al respecto, y lo cierto es que sigo pensando lo mismo.
No quiero que hagan una tirada de 10.000 estampitas con mi foto, sólo quiero recibir un poquito de aquellos que me succionaron el néctar.¿Está mal? ¿Voy a ir al infierno por eso, en lugar de encontrarme con Victor Sueiro?

Que no se interprete mal.Mi enojo no es con aquellas amistades del alma que tuvieron algún impedimento que no les permitió asistir a mi fiesta.Mi bronca es con los tipos que ocuparon un lugar especial en este último tiempo.Tampoco el reclamo es desde el lugar de mujer despechada, porque por suerte, entendí que Ramiro no es para mí, y a mi modo se lo hice saber, y a Ben no intenté verlo en este tiempo, porque más allá del afecto mutuo, finalmente es sólo sexo, y ya no tengo más ganas de prestarme a ese juego.

Lo que me duele y me molesta de esto, es que más allá de la pequeñísima historia con Ramiro, teníamos algo más, algo que trascendía un encuentro.Eramos compinches, y yo siempre había hecho todo para darle una mano. En su momento supo agradecérmelo, pero creo que era ésta la oportunidad de demostrarme el cariño que siente. Sabe de memoria como soy, y que un mensaje o un llamado en el único día del año en el que soy un poco protagonista, hubiera sido lo acertado.

Ben, mal que mal dio una señal.En realidad dos, un mensaje en el Msn a horario, y uno al celular a destiempo. El caso con Ben es que cuando quiso pasar su cumpleaños conmigo, yo acepté de inmediato, porque no podía negarme a lo que él elegía para su día.Le compré una torta, un buen regalo, y salí corriendo de la cena con mis amigas para poder estar con él.
Así que pretendía algo más,no sé bien qué, pero algo más.

Y Norman, bueno, aunque después de no haber contestado mis últimos mails debí imaginarme este silencio, creo que en el fondo albergaba una esperanza, ínfima, pero esperanza al fín.
Yo fui su rueda de auxilio en una parte de su camino, un mecánico on line las 24 hs que reparaba su mecanismo averiado. Traté de encontrarle departamento, enfermera para su mamá,y hasta un trabajo nuevo, y jamás le pedí nada a cambio.Sólo esperaba que tuviera la delicadeza de hacerme notar que yo no había sido una boluda a cuerda, y que al menos era merecedora de dos palabras escritas en un mensaje de texto una vez en 365 días.

Eso es lo que hoy me deja un aprendizaje, que es muy distinto al resentimiento.
Hoy entiendo que todo tiene una medida, justa, apropiada.
Comer sin límites trae indigestión.
Comprar sin límites es compulsivo.
Amar sin límites genera asfixia.
Dar sin límites nos deja vacíos.

Mi dar, siempre fue en una medida desmedida y a la hora de recoger los frutos me di cuenta de que mi canasta estaba vacía.
Así que de eso tomo nota, como para estar más atenta la próxima vez, y preservarme un poco.
Sólo un poco más.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Final de fiesta

Oficialmente ya tengo 35 pirulitos.
Oficialmente también, tengo un cansancio extremo.
Mi cumpleaños fue como una maratón interminable, que arrancó el viernes a las 21 hs y que terminó hoy a las 2 de la mañana.

De la fiesta de pelucas y sombreros ya les conté, entre borracha y lúcida, todo lo que había para contar.

Así que me resta contar sobre mi sábado cumpleañero, en el que los llamados no me dejaron pegar un ojo.

Fue un día extraño. Creo que si hubiera imaginado algo para estos 35 no se hubiera parecido en nada a lo que terminó resultando.

Digamos que más allá del festejo, me sirvió para darme cuenta quienes eran mis afectos genuinos. Lo raro de esto, es que no me lo planteé como un examen para detectar quienes integraban mi círculo de confianza, como decía De Niro, sino que sólo me surgió al darme cuenta de que este cumpleaños no se produjeron los llamados de siempre, sino que hubo algunos nuevos, y otros, que brillaron por su ausencia.
Acá, el resumen de lo que pasó:

* BEN, mandó un mensaje pro el Msn a las 21.30 hs, pero como yo ya me había ido no lo pude ver hasta las 2 de la mañana en que llegué.Por lo tanto, cuando a eso de la 1.30 me mandó mensaje al celular, mi respuesta fue: Tarde, pero gracias. Y ahí quedó el diálogo.

* NORMAN, jamás llamó, ni mandó mensaje, ni se acordó de mí.

* RAMIRO no dio ni una señal. Así que mañana, cuando lo vea, seré exactamente para él, lo que parece que él quiere que sea: Una perfecta extraña. Y a llorar al campito...

* Alguien me mandó un mail muy lindo.

* Otro mail, de mi amiga Vir, con sorpresa incluída.

* Dos bloggeras que me dedicaron un post.¡¡¡Infinitas gracias!!!

* Muchos mensajes y hasta mails de muchos de ustedes. ¡Más gracias pra todos, de verdad!

* Adrián, uno que forma parte del pasado, pero con quien mantengo una relación de dulce amistad, me llamó dos veces, y me hizo sonreír, pensando en que después de una relación puedo convertir el amor que no fue en una hermosa amistad sin sexo.

* Amigas que me fallaron, que llamaron sobre la hora o que desaparecieron por completo.

* Un mensaje cantado en mi contestador, de Liliana, la mujer de papá.Genial.

* Un mensaje y un llamado tierno de mi viejo, que me llenó los ojitos de lágrimas.

Por suerte, todavía quedaba la noche.
Una cena en LA PECA de Palermo, con Renata, Gretel,Sami, Mariela, Chapi y Romi.
Fotos de fiesta de quince, en la que yo iba saltando de lugar en lugar para tenerlas a todas inmortalizadas en una imagen.
Ese fue el broche de oro para un cumpleaños que no paró de sorprenderme, para bien y para mal.
Pero sobre todo, para bien, porque reafirmo mi lección recientemente aprendida:

" No voy a dar sin medida, sin saber cuánto el otro está dispuesto a darme", porque después me llevo estos terribles chascos.

Aprendizaje, claro.






Acá les dejo la sorpresa que me incluyó Vir en su mail desde España. Gracias amiga!



sábado, 13 de septiembre de 2008

Los sonidos del silencio


Norman no me contestó el mail.
Yo sabía que no iba a hacerlo.
La pregunta del millón es: ¿Entonces para que le escribí?
La respuesta: Para convencerme de que del otro lado hay un absoluto silencio.

Richard no escribió más.

De Ben , después de su invitación a viajar a Europa, tampoco tuve noticias.

Hoy lo llamé a Ramiro porque yo estaba en la calle y necesitaba una información de mi computadora y quería que él me la pasara. Su celular estaba apagado.

Silencios del pasado que generalmente vienen asociados a un nuevo presente.
¿Será por eso?

martes, 9 de septiembre de 2008

Esa cosa rara llamada amor

El otro día enganché en el cable una peli vieja con Keanu Reeves que se llama Dulce Noviembre. No me acordaba de haberla visto, y salvo para deleitarme la vista un rato con él, no es de las películas que me gusta ver. Sin embargo, me hizo pensar en eso de que el amor de película se da precisamente en las películas y no en la vida real. A la protagonista, si bien tiene un cáncer terminal que se sabe recién llegando al final, todo le sale bien en su plan de conquista frente a un tipo que lo último que quiere es engancharse con ella. Pero lógicamente, en un mes se enamora perdidamente y le propone matrimonio. ¿En que piensan los guionistas cuando escriben semejantes historias inverosímiles?
Nada más alejado de mi realidad.
Lo máximo que puedo conseguir ultimamente en un mes es que alguien quiera meterme en su cama dos días de lluvia.Y con suerte.
Ayer leía en el blog de Yle un pensamiento que refleja bastante lo que siento. Ella puso "Sé que lo extraño, pero no decido a quien". Yo también lo extraño. Extraño a alguien que no tiene ni rostro ni nombre, alguien que no apareció, pero que se supone que debería estar por algún lado intentando encontrarme para hacerme un poco más feliz.
La sensación de querer enamorarse y que no haya nadie de quien hacerlo es similar a la de estar frente a un hermoso paisaje en un lugar remoto y que no haya nadie para comentar lo que vemos, ni nadie que nos saque la foto.
A esta altura ya no se si voy a volver a enamorarme.Se que suena prematuro, pero lo veo difícil. No hablo de enamorarme pasajeramente, en ese idilio instantáneo de cuanto alguien nos parte la cabeza en dos, sino de ese enamoramiento compartido que hace que uno sepa que el otro forma parte de nuestra vida, y que nosotros formamos parte de la vida del otro.
Ayer hablé con Ben, después de dos meses creo. Su ausencia fue porque está lleno de trabajo, pero según él no está de novio. Una de las primeras cosas que me dijo fue una invitación, una propuesta. Me preguntó si no tenía plata ahorrada para irnos los dos de vacaciones a Europa.
Me sorprendió, y al mismo tiempo no. Creo que podemos jugar a viajar juntos, a festejarnos los cumpleaños con una cena romántica, a correr a ver al otro en el primer minuto del nuevo año, pero jamás seremos más que eso.

En la oficina estuve con Ramiro, recalcándome que el domingo hubiera querido venir a casa a buscar el monitor y tomar una cervecita.Me llenó de palabras tiernas, de abracitos, de risas, pero que son sólo eso y que no llevan a ningún lado, ni quiero que me lleven.

El amor se convirtió en algo extraño, algo ajeno a mi vida.
Debe hacer tres años ya en que no escucho la frase "te amo" si no es en el cine.
Eso es lo que extraño.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Pedacitos de domingo




Domingo nublado y lluvioso.
Ideal para ordenar mi casa y mi cabeza.

El viernes tuve terapia. Fue una sesión difícil. Exploté y salieron a la luz cosas que venía guardando. Le conté de mi angustia de la semana pasada, en detalle, y ella me dijo que lo más probable es que me derive a una psiquiatra para que pueda medicarme para pasar mejor el mal momento. Según sus palabras "estoy en crisis".Una crisis inevitable si tengo en cuenta la reaparición de mi viejo. Dice que puede durar un buen tiempo y que tengo que estar preparada y contenida por ella, que está para eso, claro.
Escuchar eso hizo que me diera bronca el pasado. Como si sintiera de golpe que mi viejo es el gran culpable de mucho de lo que me pasa, y lo peor de todo es que él podría haberlo evitado simplemente usando su cabeza y no dejando pasar 22 años sin verme en su momento...
Alguien debería advertirles a los padres que los errores grandes que cometen con los hijos nos pueden marcar a fuego de por vida.
Tengo que aprender a verlo como un ser imperfecto, y esa idea choca constantemente con la que construí en mi mente durante mis años de adolescencia, la del papá perfecto que por algún lado andaría pensando en mi. Una suerte de amor imposible como los que hoy me atraen como pareja.


Para perder un rato el tiempo, estuve en facebook husmeando las fotos del enano y qué descubro? Que estaban las fotos del casamiento. Así que anduve clavándome puñales con cada foto del civil y su cara de emoción, la iglesia y la fiesta.
Después, encarnando a la mas villana de cualquier película, empecé a regodearme en lo que veía. Él se está quedando pelado, y el apodo de duende que le pusieron mis amigas cuando me separé le sienta perfecto, su cara parece salida del Señor de los anillos. Ella le lleva una cabeza, si bien él es petiso, ella debe ser muy alta, además de que parece más grande que él. Mis ex cuñadas que estaban solteras, siguen estándolo, lo cual me dio una enorme tranquilidad porque deben llevarme entre 5 y 7 años. Eso fue genial!
Ella es linda, pero ese look sin maquillaje a los 40 no le quedaba muy bien para ser la protagonista de la noche, y su vestido y la ropa del civil eran bastante pasados de moda. Definitivamente soy mujer, y la única forma que encontré para que lo que estaba viendo no me lastimara tanto fue criticar todo lo que aparecía delante de mis ojos.Buen método.


Descubrí que Richard responde los mails sólo en la semana, así que desde el episodio de los cuernos a su mujer imagino que ella lo debe tener cortito (suponiendo que sigue con ella, cosa que asumo teniendo en cuenta su personalidad),o que él debe tener miedo de que ella lo descubra mandándose mails con otra mina.
¡Pobre Richard!


Hace bastante que no sé nada de Ben.
Lo veo a veces cuando se conecta en el Msn y descubro que como fiel reflejo de un mismo espejo, ni él ni yo nos escribimos, como si ambos estuviéramos pasando por el mismo momento, en que no nos interesa saber nada del otro, porque preguntar abriría la puerta a lo de siempre, a vernos, a estar una noche, y claramente ninguno debe querer eso para su presente.


Hoy, mientras almorzaba, me llegó un mensaje de Ramiro.
Quería venir a casa a buscar el monitor.
Primero pensé en no contestarle.
Después opté por mentirle, que era más fácil. Le dije que estaba en Luján en la casa de una amiga, como para que con esa respuesta intuyera que no iba a volver hasta tarde.
No tenía ganas de cambiarme, ni de sonreirle, ni de ofrecerle un café.
Ni de verlo.


Mi domingo sigue con trabajo que me traje a casa.
Después de todo, eso es lo único que tiene que importarme ahora, concentrarme en el trabajo.
Ya descubrí que lo que yo no hago por mí no lo hace nadie.

martes, 12 de agosto de 2008

Bajé la persiana


Esto de la situación económica me tiene mal, peor de lo que me imaginaba.
Ayer no fui a la oficina para no gastar las monedas que me quedaban.
Tengo que estirar esas chirolas hasta el viernes que cobro los tickets de almuerzo, que entonces cambio con un descuento del 17 % con el resto de mis compañeros que tampoco llegan a fin de mes, y con eso sobrevivo.
Hoy voy a ir un rato, con la esperanza de que mi jefe me de alguna solución, y en el camino voy a ir mirando la vereda con la ilusión de encontrarme algún maletín lleno de dólares que me salve.
No se si es porque el tema de la plata me absorbió el cerebro, o si se será porque estoy en esos días femeninos, pero la realidad es que me siento asexuada, pero en un término más amplio de la palabra. Me siento asexuada ante la vida.Se que es pasajero, pero no tengo ganas de nada.
Ayer una amiga a la que hace mucho no veo me preguntó como estaban las cosas con Ramiro, y su nombre me resultó ajeno. Como si por un instante me hubiera costado asociar ese nombre con mi vida. Parece como si hubiera pasado mucho tiempo de esa historia, y recordar lo que lloré me hace confiar en que lo mal que me siento hoy por otros motivos, también va a pasar y será anécdota mañana.
Ben tampoco aparece, como si supiera que no tengo ganas de hablar con nadie. Como él goza de un oportunisimo sorprendente, sin duda aparecerá cuando yo ya tenga ganas de conectarme con el mundo.
A mi papá no lo pude por ver, porque la intoxicación que se agarraron el otro día, no fue una simple cuestión de vómitos, sino que a Liliana el virus se le alojó en el sistema nervioso, algo así como la vaca loca, y terminó internada con una medicación para enfermos terminales que fue lo único que la curó.
Por ende, esta semana me guardo, bien guardadita, hasta que se solucione el panorama.
Bajo la persiana, y en mis cuatro paredes sobrevivo hasta que valga la pena asomar la cabeza otra vez.

miércoles, 30 de julio de 2008

Nadie entiende (yo menos)



Suponía que mi día iba a ser especialmente movido en lo anímico por la cita de la tarde con la mujer de mi viejo, pero me equivocaba,iba a haber otros ingredientes que terminarían de rematar mi sensación de extrañeza.

Al mediodía me llamó Mr Shoes, para ver a qué hora me desocupaba. Le dije que a eso de las cinco de la tarde calculaba estar libre,por lo que quedamos en que me mandaba mensaje cerca de esa hora para ver por donde andaba y encontrarnos. Pensé que tal vez era el momento indicado de cambiar la rutina, y que verlo era una buena opción.No porque pensara que él me rescataría de todos los males, sino para comprobar, simplemente, que afuera sigue habiendo un mundo lleno de hombres, y que entre esos tal vez esté el indicado.

Apenas corté con Mr Shoes, se conectó Ben, desde el consultorio y me habló, como si nada, como era de esperarse.

- Hola Puti - escribió

- Hola - respondí sin ningún tipo de efusividad

- ¿Cómo va todo?¿Qué novedades de tu viejo? - preguntó, sumando puntos por acordarse del tema

- Acá, en un rato me junto con la novia de papá, veremos - dije

- Buenísimo, contame después - agregó

- Si, dale. - dije , y sin poder aguantarme pregunté : - ¿ Te acordaste que el otro día nos íbamos a ver?

- Obvio, pero había paro de bondis - respondió como si nada

-¿ Y no hubiera estado bueno que me dijeras eso en lugar de que yo tuviera que quedarme con la idea de que te habías olvidado y que me saludaras muy campante porque te ibas?

- ¿Si, no?Estuve mal parece... - contestó

- Bueno, igual ya no tengo capacidad ni para enojarme.Ya fue - le escribí

- Jaja, igual hoy me entregan el auto, así que el finde, paro o no paro, nos vemos.Ahora me tengo que ir a atender a un paciente.Suerte hoy, y hablamos después - dijo

- Dale, besos

Y se desconectó.


Ya son casi las siete de la tarde, y Mr Shoes jamás llamó, por lo cual no entiendo para que dijo que quería verme si después no iba a cumplir su palabra. Otro a tachar de la lista.

Ben, nada, supongo que a esta altura ni estoy enojada, ni tengo ganas de pelear. Al menos es el único que está, bien o mal, de acuerdo a lo establecido.Ni más, ni menos.

Yo tengo la cabeza como una licuadora después de las casi cuatro horas en las que hablé con Liliana, que será un post aparte en el día de hoy.

Reconfirmo que si algún guionista quiere hacer un peliculón lleno de accidentes sentimentales, le vendo los derechos para que publique mi vida y la de los que me rodean.

A esas emociones, se le sumó un mail de una amiga donde compara la situación de mi viejo, con la de Ramiro, tratando de igualar situaciones, como para que yo piense que la nena de Ramiro podría ser yo 30 años atrás... ¿Alguien me explica en que parte del blog yo dije que quería que Ramiro abandonara a su mujer y su hija, más la que está en camino, y dejara de verlas por 20 años como hizo mi viejo?

A veces compruebo que yo vivo equivocada en un montón de cosas, pero también a veces, los razonamientos de la gente , me dejan sin palabras.

No entiendo nada.

domingo, 27 de julio de 2008

Llame ya.



(Aclaro que Ben ni se le parece al tipo de la foto)



Ya pasó todo el domingo, en el que estuve meta escribir cuentos, crónicas, y hasta me abrí un blog nuevo.
Solo salí a comprar cigarrillos y un chocolate para matar la ansiedad.
Mi celular el único sonido que hizo en todo el día, fue el "piiii" de que se está quedando sin batería.
Pero Ben no llamó, ni se conectó, ni nada... Ni una mísera señal.
La línea del 0- 800 - 444 - perdonemosaben colapsó pidiendo que le de una nueva oportunidad, pero a este ritmo lo único que le voy a dar es una patada ahí donde no llega el sol...

Defensa al consumidor




Me levanté, y con mi taza enorme de café con leche, por más que fueran las tres de la tarde, me senté frente a la compu, en mi sagrado ritual.
¿Qué descubrí? Un par de comments y algunos mails en defensa de Ben.

Si fuera Ramiro, me darían rienda suelta a que le prenda fuego en la hoguera, o que lo cuelgue del Obelisco, con las dos patitas juntas, boca abajo.
Como es Ben, tiene una linea gratuita de defensa al consumidor. Parece que hasta acá vino cumpliendo con las normas ISO9000, y tiene muchos adeptos que lo seguirían eligiendo en la góndola, por más que el producto de ayer haya venido fallado.

Yo estoy en el medio, vendría a hacer la telefonista que atiende la línea y que además fue la única damnificada.No se si aflojar y pensar que no es para tanto, tirar el producto a la basura y salir al supermercado a comprar el mismo sin pensar en que otra vez puede estar en mal estado, o hacer un reclamo por una posible intoxicación.

Por lo pronto, espero que la empresa me presente sus disculpas, y en señal de perdón, me recompense con una caja de productos gratis, por lo menos.

Mientras tanto, se siguen recibiendo llamados al : 0-800- 444 - perdonemosaben

Me enojé


glitter-graphics.com

Justo en un día como hoy, no.

Con Ben habíamos quedado en que tal vez nos veíamos hoy, así que a la mañana había ido al supermercado chino que tengo a media cuadra, con el jogging y los pelos revueltos de alguien que recién se levanta, y había comprado dos latas de cervezas (de las de 473 cm3, ¿que les costaría hacerlas de medio litro...?) , unos snacks de queso (que estaban de oferta,bueno), y unos palitos de chocolate (para que acompañara al tecito de Inti Zen que viene con sabor a dulce de leche y que a él le gusta). Digamos que procuré que hubiera algo dulce y algo salado, por si las moscas como diría mi mamá. Por si las moscas sería por si a Ben se le ocurría venir.

No solo eso, sino que había cambiado las sábanas, me había depilado con santa paciencia (de la que no soy de tener mucha), y hasta me había hecho un baño de crema.
Ese ritual que hace que por más que sea la misma que salió con el jogging y el pelo revuelto a la mañana, me sienta un poquito más femenina, y más sexy .
Después del acontecimiento con mi viejo, no tenía muchas ganas de verlo.No por él, sino por mi, que no tenía ganas de cagarle la noche del sábado a nadie con mis problemas, ni tampoco andar pegándome con Boligoma una sonrisa dibujada, ni sirviendo café en portaligas.
Tampoco encontraba la manera para decírselo, sin tener que contarle el episodio que había modificado mi día,porque soy tan tarada que me jode mentir, o será por costumbre,no se.La cuestión es que no quería dejarlo sin plan de fin de semana, y justo que pensé eso lo vi conectado,así que le hablé.

" Que tuve un día de mierda, Chino, que apareció mi viejo y se me movió la estantería, que en realidad no él, sino la novia, o la mina de turno, que parece copada, y no es que no tenga ganas de verte, pero entendeme que esto no es fácil para mi,vos no sabés bien la historia, si nunca te la conté en detalle, pero imaginate que si te digo así es porque me moviliza, bueno, eso, ¿estás por ahí? No me contestás, yo estoy acá en la compu, avisame."

Cuando miré lo que había escrito, eran como diez renglones, sin respirar ni levantar la mano del teclado.Y lo triste era que no me había contestado, aunque vi que cambiaba la foto del Msn, y lo más triste fue que no pude con mi genio y me salió la Glenn Close (en Atracción Fatal) y le dije que por qué mierda no me contestaba, con lo loca que sabía que me ponía que me hiciera eso.Lo de loca a esta altura está claro que lo sabe, pero se lo toma con humor, no como yo que me lo tomo como el ahuyenta hombres , y me pego latigazos en la espalda cuando me acuerdo de las cosas que a veces digo.
A los diez minutos se desconectó, y yo hubiera querido salir corriendo, con la bata, así como estaba, para pegarle una trompada en la nariz. Yo le había escrito todo lo de mi viejo, y el guachito se desconectaba.Pero mirá que lindo, que buena noticia.La frutilla del postre.
Pero eso no iba a ser todo.


A las diez de la noche me llegó un mensajito, que así sin más, decía: "Putiii (si, con muchas i) que hacías"(sin signo de pregunta porque le da fiaca escribir letras de más, si igual se entiende).
Glenn Close (que todavía seguía en casa), agarró el celular y le contestó "Donde estás? No ves que te escribí en el Msn por algo importante que me pasó y ni siquiera me contestaste".
Tardó en contestar, como para que Glenn y yo nos pusiéramos mas nerviosas todavía, hasta que me llegó el segundo mensaje: "Estoy en casa, estaba mi vieja en la compu". Que la madre hubiera leído toda mi historia era lo de menos, pero mi mente fantaseaba con la idea de que pensaría la madre al ver la foto de una mina de más de treinta que le dice a su hijo que tiene ganas de verlo.La verdad que no tenía tiempo de pensar en la madre, que nunca será mi suegra,y para no seguir contribuyendo a la ansiedad de Glenn, lo llamé al celu, porque nunca tuve el teléfono de la casa ( y claro, si no se ni el apellido, tal vez el teléfono de la casa me lo de a los 40 , de él , no mios, y con suerte pueda saber como termina su Dni el día que los hijos que aún no tengo estén terminando la facultad).
Solidariamente me dijo que no gastara, que ya se conectaba de nuevo. Y al instante lo vi en el monitor, titilando y escribiendo ."Qué pasó?Contame" Y tuve que contarle todo otra vez.
Me aconsejó, me entendió, me dijo cosas coherentes.Todo genial, hasta que me dijo: "Me tengo que ir, perdoname, hablamos mañana, te mando un re besote, y chau".

Yo respondí "Ok", y ahí quedé.
Si hubiera podido agarrar un Liquid paper grandote y borrarlo , lo hubiera hecho.
Yo había evaluado como decirle que no quería verlo sin lastimarlo, y él había arreglado otra cosa y me lo hacía notar, como si nada.

Así que me enojé, por primera vez en mi historia con Ben, me enojé.
Glenn y yo estamos muyyy enojadas, y no se nos va a pasar así nomas.
Y no...basta!

viernes, 25 de julio de 2008

Ben: Y ahora que pasa?


A media mañana me fui a fumar con Ramiro, Manuel y Gladys, y dejé el celular en mi escritorio.

Lo había dejado en vibrador, así que recién media hora después de haber vuelto a la oficina, se me ocurrió mirarlo.

Ahi descubrí dos mensajes de Ben:

El primero, 11.32 hs: Hola puti. ¿Estás viva? (A todo esto habíamos chateado la noche de ayer)

El segundo 11.45 hs: Tengo el auto en el taller.Va a estar complicado vernos el finde. No querés venir hoy al consultorio?

Le contesto, a las 12.16 hs: Uh ,que bajón.Yo hoy no puedo, pensé que nos veíamos mañana.

No me contesta, pero se que a veces me escribe y no me llegan, así que una hora después, mientras estábamos yendo todos a comer, lo llamo.

- Hola Chino (le digo así desde que vi Lost porque me hace acordar al japonés que actuaba en la serie)

- Hola, ¿Te llegó mi respuesta? - dijo, porque ya sabe del problemita de incomunicación que nos genera Personal

- No, por eso te llamé -contesté

- Me imaginé - dijo - ¿Todo bien?

- Si, re bien. Lo de mi mamá, milagrosamente no era nada - contesté

- ¿En serio? No sabés lo feliz que me pone. De verdad, estoy super contento -dijo, y me alegró su respuesta

- A mi también, me tenía muy mal eso - le contesté

- Y si, demasiados nervios, y no es para menos. Así que no podés verme hoy -dijo

- Y ...no. Tengo mucho laburo y estoy muerta. Mañana es ideal, pero se que no te tomás dos bondis ni a palos - le dije

- Por ahí te soprendo...En el mensaje te decía que probablemente me los tome y te vea - Contestó

- Jajaja. ¿En serio?¿Te sentís bien? - pregunté

- Si, si.Es que tengo ganas de verte - dijo

- Qué bueno, porque yo también - le contesté

- Genial, entonces te llamo mañana cuando salís de taller - respondió

- Dale, y vemos. - le dije

- Beso, puti

- Beso, Chinito

Y cortamos.

Desde que lo conozco, nunca hablamos tanto como ahora, ni quisimos vernos tan seguido.

Algo pasa, y no se si debe al tiempo o que. Tal vez, ese tiempo vaya marcando una tendencia, como si fuera una pendiente que nos lleva y nos dejamos caer. Esto tal vez sea lo que tiene que suceder ahora, el pequeño aceleramiento de las cosas, porque de otra manera ya no serviría tanto.

No lo se. Tampoco me preocupa.

Que sea lo que sea, y que pase lo que pase.

martes, 22 de julio de 2008

Ben: Palabras de amor con tirabuzón


LLegué a casa con mi último capítulo de Lost recién alquilado y me tiré de cabeza al dormitorio para poder ver tranquila el final de mi serie preferida.

Cuando terminé eran como las diez de la noche, y me conecté un rato al Messenger.

Ben estaba on line y enseguida me habló.

Me pidió perdón por no haberme llamado el sábado para vernos, pero había terminado totalmente borracho en la casa de un amigo.Por supuesto que le dije que me lo imaginaba, y que no tenía nada que disculpar, el día del amigo es el día del amigo y punto.

Me contó sobre su trabajo, y sobre un curso que está haciendo.Yo le conté de mi fin de semana y de la convención.

En un momento me preguntó si nos veíamos el próximo finde.Le dije que no tenía problema, y me agregó:

- Podemos ir al cine

Que Ben haya dicho eso es como que mi jefe me diga que nos aumentan el sueldo porque trabajamos bien y quiere recompensarnos.O sea, algo improbable. Con Ben, salvo en Mar del Plata, nunca salimos.Digamos que tenemos armada nuestra rutina de amantes que consiste en película y helado en verano, o película y chocolates en invierno. Siempre en mi casa, por supuesto. Así que lo del cine me sorprendió muy gratamente.Las sorpresas no terminarían ahí.

De la nada,mientras yo le contaba que había terminado de ver Lost, me dijo:

- Puti, te quieroooooooooooooooooooooooooooo

No le pude decir "yo también", y no porque no lo sienta, o porque me lo quiera guardar, sino porque solo me salió reírme. Tal vez porque no me lo esperaba, no se...Pero la realidad es que solo escribí "jaja" y una carita de smile.

Si bien Ben tuvo muchas muestras de afecto hacia mi, jamás me había dicho nada concreto.De hecho, a él siempre hay que sacarle las cosas con tirabuzón.

Su espontaneidad, me hizo pensar una sola cosa: Los tiempos no son los mismos para todos.

Algunos pueden tener la necesidad de expresar lo que sienten apenas conocen al otro, pero hay personas que requieren mucho más tiempo.

En este caso, Ben necesitó dos años para decírmelo.

¿Cuánto necesitaré yo?

viernes, 18 de julio de 2008

Ben: Coincidencias, y desaciertos


Hoy estuve casi todo el día visitando empresas.

En el camino entre una y otra, me vino Ben a la mente.

Tal vez por la cercanía al fin de semana, en que se supone que vamos a vernos.

Así que a las dos de la tarde le mandé un mensaje.

- Puti, ¿Cómo va?

Jamás contestó.

No me sorprendió, porque los jueves tiene consultorio, y generalmente lo apaga.Así que seguí tranquila con mi día.

Cuando llegué a la oficina, me llamó Daniel para pedirme que me ocupe de hacer una lista para una fiesta que hay mañana en un hotel cinco estrellas de Puerto Madero a lo que podemos entrar gratis.

Pregunté a los más amigos, y la fui armando para pasársela antes de las cuatro y que pudiera entregarla y asegurarnos la entrada.

Ramiro no iba a la oficina, porque le tocaba zona norte, así que para confirmar si venía,lo llamé. Me dijo que no iba a poder, porque no creía poder zafar los dos días del fin de semana y que el sábado era el día del amigo. Le dije que lo entendía, y que me lo imaginaba.Me pidió perdón y le dije que no tenía nada que perdonarle .
Quiso seguir hablando, pero le dije que estaba en el celu,y que mañana en la oficina la seguíamos.
Corté.


A las cinco de la tarde me fui para poder llegar a horario a terapia.Apenas puse un pie fuera de la oficina, me volvió a la mente Ben. Entonces, en lugar de mensajearlo, lo llamé:

- ¡Ben! - dije, luego de que al sonar dos veces atendiera

- ¿Qué hacés?¿Todo bien? - dijo

- Si, te llamo porque se que te da fiaca contestar - contesté

- Jajaja, si....es que si vieras mi celular nuevo entenderías.Es muy feo para mandar mensajes y sabés que soy vago.- respondió

- Por eso te llamo - agregué

- ¿Te jode si hablamos a las 21.30 hs? Porque tengo a un paciente en la sala de espera -dijo

- No, todo bien.Te llamo a esa hora,besos- contesté

- Dale, otros


Fui a terapia.
Tuve una de esas sesiones en las que no siento que descubra nada nuevo.Cuarenta minutos después, me iba a casa, casi tan igual que como había entrado.

Pasé por el video, antes de llegar,y me alquilé un Dvd de Lost para ir terminando la cuarta temporada.
Llegué, y miré la computadora (que vive siempre encendida).Para mi grata sopresa, a las 13.30 hs Ben me había escrito en el Msn. Curiosamente, yo le había mandado mensaje a las 14 hs. Me quedé pensando en esto, mientras iba hacia el dormitorio para ver Lost.

Cuando estaba terminando el primer episodio, pensé que ya debía ser la hora en que Ben me había dicho que lo llame.Puse pausa, y fui a buscar el celular que había dejado sobre la mesa del living. Cuando estaba llegando lo oí sonar. Era un mensaje de Ben.

- ¿Qué hacías? -preguntó

- Ya te llamo -contesté

Volví a sentirme rara.Con él no era la primera vez que me sucedían estas cosas.Recordé cuando estuvimos todo un sábado los dos sin vernos estando a la misma hora en la puerta del mismo lugar, o las veces que sentí reales ganes de verlo y que al pensarlo me había llegado un mensaje de él, y en todas las veces en que él apareció casi en simultáneo con las invitaciones que me hacía Norman, como si tuviera que interponerse entre los dos.Ni hablar de las veces que me dijo exactamente lo que necesitaba oir en el momento adecuado.


Lo llamé.Hablamos un montón.Me dió un poco de pena darme cuenta que si bien puedo hablar mucho con él, no solemos hacerlo.Cuando la charla derivó en algo de mi viejo, me hizo una pregunta que dejó a la vista que desconocía totalmente esa parte oscura de mi historia.Se la resumí, muy brevemente.Se asombró, y me reclamó que nunca se lo hubiera contado. Me sentí un poco tonta, y hasta desubicada.Quedaba expuesta la intención que siempre había tenido con él, que se reducía a buen sexo, sin compromiso. No me sentí cómoda con la conclusión.

Después de hablar largo rato, quedamos en hablar el fin de semana para vernos.

Yo me quedé con un dejo amargo, como de desilusión conmigo. Tal vez me había estado comportado con él de la misma forma reservada que siempre yo le criticaba.Quien sabe si yo hubiera sido un poco distinta lo nuestro hubiera tomado otro rumbo.
Después de todo, tal vez él merecía saber más de mí que cualquier otro.
De alguna forma se había ganado un lugar especial y duradero en mi vida.

sábado, 12 de julio de 2008

Ben: Atracón de Lost


Cada vez que voy a taller literario, confirmo lo feliz que me siento en ese lugar, donde sólo se habla de cosas que me gustan: cine, teatro, libros, y donde me paso escuchando cuentos que escriben mis compañeros, y que me encantan.

Después de la cervecita habitual, post clase, me fui a tomar el colectivo para volver a casa.

En realidad, iba tan pensativa, que decidí caminar un rato, y recién después buscar la parada del 41.

Fue en esa caminata que escuché vibrar el celular. Pensé que sería Renata, pero era Ben.

- ¿Podemos vernos hoy?

- No tengo drama, avisame - escribí

- No tengo el auto, porque está en el taller - contestó

- Bueno, si querés tomarte tres bondis y venir, yo voy a estar - mensajeé

- Ok, dale, te confirmo en un rato - escribió por último

Camino a casa, arriba del 41, empecé a sentirme mal. El dolor de cabeza me había acompañado todo el día, pero a eso se sumaba un terrible dolor de cintura, y de panza.

Al llegar a casa, confirmé lo que suponía. Estaba justo en el día 28, y como mi relojito biológico no falla, ahí estaba el invitado no esperado para un sábado. El detestado "Andrés" (¿Quién le habrá puesto ese nombre al hecho de estar indispuesta?¿Alguien sabe?).

Así que , cuando lo vi conectado en el Msn, le dije que mejor lo dejáramos para otro día. Me sentí un tanto masculina en mi argumento, pero la verdad que viéndolo una vez cada veinte días, no me daban ganas de que viniera solamente a ver una película, y yo no estaba para ninguna sesión de sexo desenfrenado.

Creo que se apenó, y trató de confirmarme un encuentro para el próximo fin de semana. Le dije que lo veía complicado porque era el día del amigo, y me respondió como si tal cosa que ese no era problema, que podíamos vernos tarde, después de salir con nuestros respectivos amigos.

Una vez más, quedé sorprendida, de lo fácil que es para alguien que quiere verte, ubicarte dentro de los más complicados planes que pueda tener, y como se puede encontrar un espacio para el otro cuando realmente existe el deseo de hacerlo.

Por lo tanto, feliz y contenta, salí a comprar provisiones como para pegarme un buen atracón de Lost entre sábado y domingo.

Digamos que este fin de semana me lo dedico a mí, y el próximo, a mis amigos y a Ben.

Una buena combinación.

Ben: Mensaje



Ayer, cuando volvíamos con Ramiro de la empresa a la que habíamos visitado, decidí que en lugar de ir a la oficina, me volvía a mi casa.

Así que llegué como a las dos y media, y me puse a terminar el cuento para llevar hoy a taller.

Mientras estaba muy concentrada frente al monitor, sonó el celular.

- ¿Qué hacés putita de cabaret con glamour?

Era Ben, y cuando leí el mensaje no pude más que reírme.

- Bien, medio dormida porque anoche me quedé hasta las 4 despierta viendo Lost- escribí

- Yo saliendo del consultorio. Quería saber como andabas - contesta

- A pura fiaca.¿Vos?- pregunté

- Qué bien. Yo mejor de la gripe, por suerte - contesta

- Me alegro super puti! - escribí

- Yo también - fue lo último que escribió

Me hizo bien pensar que mientras salía del consultorio se había acordado de mí, y había mensajeado solo para decirme algo, y no porque quisiera verme, como las últimas veces.

Pensé que tal vez en este punto de nuestra historia, empezábamos a tener licencia como para preguntarle al otro simplemente si está bien, sin necesidad de que el sexo esté presente.

Y una vez más, confirmé que Ben estaba siempre ahí, y que tenía la cualidad de ser oportuno en sus mensajes o llamados.Tal vez, como dice Renata, esto sea una muestra de lo que sucede cuando dos personas tienen claro donde están paradas en la relación.
Ben y yo sabemos qué es lo que hay y lo que nunca habrá entre nosotros, y eso nos permite, nada más ni nada menos,que disfrutarnos, libremente.

domingo, 29 de junio de 2008

Un inmerecido cero



Me puse a mirar como viene la encuesta, y para mi asombro, descubrí que Ramiro no tiene ningún voto como candidato.

Que Ben fuera el que encabeza la lista y que hasta Leandro tenga un voto no me sorprende, pero si me pregunto por qué es que Ramiro no tiene ni uno.

No se si es que los lectores están viendo algo que yo no veo, o que están votando por el único que no me hace llorar.

Inevitablemente, me llamo a la reflexión típica de domingo.

A veces uno sabe que el camino que está tomando no es el indicado, como si decidiera salir a la ruta con un auto destartalado, en un día de lluvia torrencial.Pero así y todo maneja,como una inconsciente, pensando que al final del camino se llega a la playa,si todo sale bien.

El punto es si el auto se termina de romper del todo en el camino, o si chocamos.Nadie podrá decir que fue un accidente, o una mala jugada del destino, sino que uno no fue precavido.

Así me siento cuando miro el cero al lado de Ramiro en la encuesta, y si bien es un detalle menor, no deja de tener relevancia.La encuesta es el semáforo, el alerta rojo.Si nadie pone un peso por él, ¿porqué yo me juego lo que no tengo?¿Qué es lo que no estoy viendo?

Ramiro es bueno, de gran corazón, de los que dicen "yo no puedo agarrarme con trompadas con nadie", de los que dicen "amo a mis viejos", de los que están felices de ir al trabajo, de los que creen que el mundo puede cambiar.

Ramiro es el que me mira con ojitos tímidos llenos de ternura,es el que me dice que me quiere cuando me hace el amor, es el que me llama y me pide perdón por hacerlo, es el que recuerda textualmente cuales fueron las primeras palabras que intercambiamos, es el que me dio un beso que me dejó casi inconsciente.

Ese es Ramiro, el que se va colando en los pensamientos del día, en las caricias que puedo hacerle a otro y en las palabras que escribo ahora, por ejemplo.

Ramiro, tiene un cero, y es como si hubiera sido aplazado por todos.

Para todos ,menos para mi.

Fiesta de cumpleaños


Ben se acaba de ir.

LLegó antes que yo, apenitas pasadas las doce de la noche,y tuvo que esperarme.

Apenas me bajé del taxi, me apoyé contra la ventanilla de su auto para decirle Feliz Cumpleaños.

Se bajó y me dio un beso, y un abrazo.

Y nos quedamos mirándonos unos segundos.

Calculo que a él se le pasaron por la cabeza las mismas cosas que yo.

La primera, era que hacía bastante que no nos veíamos.

La segunda, era que después de casi dos años, lo siguiéramos haciendo.

Apenas abrimos la puerta del depto. se quedó mirando el naranja de mis paredes.Cuando él había venido por última vez, todavía estaba pintado con los colores que había elegido el propietario anterior.

Busqué su regalo y se lo di.Me llenó de besos, mientras decía que era la primera remera de manga larga que tenía.Me alegré de saber que le había gustado.

Le dije que no se moviera, que la sorpresa seguía, y saqué de la heladera la mini torta con una velita que le había comprado a la tarde.

Me hizo cantar el Feliz Cumpleaños al mejor estilo Marylin Monroe, cuando le canta al presidente.Era raro estar con sosteniendo la torta, y cantando la canción, mientras él pedía tres deseos.No por ser raro dejaba de ser un lindo momento.

Quise abrir el champagne, pero me dijo que no le gustaba, y que si no había cerveza, tomaba jugo.

Así que fui a la cocina a servirle y me interceptó en el camino, cuando estaba por abrir la heladera. Nos quedamos abrazados, uno sobre otro, contra la mesada, dándonos besos.En eso escuché sonar su celular.Le dije que atendiera, que era su cumpleaños, que estaba todo bien en que lo abriera delante mío.No quiso.Dijo que para leer mensajes tenía todo el día.Insistí, pero siguió empacado en su respuesta.Recién al rato pude convencerlo.Nunca me dijo quien lo mensajeaba, ni tampoco escribió respuesta.Supuse que era alguna chica, y entendí que era lógico que así fuera.

Recién después fuimos al cuarto.

Prendimos la tele y nos acostamos al lado de la estufa.

La última vez que miré la hora, cuando sintonicé la radio en el aparatito nuevo que me instalaron de Cablevisión, era la una de la mañana.

Si hay algo bueno de Ben en materia de sexo es que se toma tiempo para cada cosa.Con él, yo ya me meto en la cama sabiendo que voy a disfrutar, y eso no es poca cosa.Creo que a esta altura ya nos entendemos y nos conocemos lo suficiente,y eso también es una gran ventaja, sin descartar el tema de la confianza, que nos permite probar las mil y una posiciones sin ninguna timidez.

Cuando entre sexo y besos escuché la voz del locutor diciendo la hora, no podía creerlo.Las tres de la mañana, y recién íbamos por el primero.Pensé para mis adentros,que eso era lo bueno de cumpliera veinticuatro años.

El segundo fue más breve, pero no menos intenso.

No se por qué motivo este encuentro fue distinto a los demás.Si habrá sido porque mientras hacíamos el amor desenfrenadamente, hubo tiempo para que repetirle que le deseaba Feliz Cumpleaños, o porque esta vez realmente había sido la mejor.

Noté que habían pasado algunos meses desde la última vez, y pensé que esa mejoría en materia sexual tal vez se debiera a la práctica que había tenido con su ex.Solo por un momento me detuve a pensar en eso.Después,preferí concentrarme en las cosas lindas que siempre me dice.

Cuando lo vi caminar desnudo hacia el baño,me di cuenta que en ese tiempo, además de haber estado con otras, había engordado, y tenía pancita.No solo no me importaron esos kilos de más, sino que me alegré de que eso no modificara mi deseo en absoluto.

A las cinco de la mañana me dijo que tenía que irse, porque se levantaba a las ocho para ir al supermercado a comprar las cosas para el asado del mediodía.

Antes de dejarlo ir, le dije que me dijera su apellido.Que no podía ser que él de mi supiera mucho más que lo que yo se de él.No quiso.Le dije que yo era buena, y que no tenía por qué negarse conmigo.Dijo que era cierto, que yo era super buena, pero que me iría contando de a poco.Así que lo único que me dijo fue que Ben es su tercer nombre, y que desde hace relativamente poco que lo usa. O sea, que en realidad tal vez me había acostado todo este tiempo con un Martín,sin saberlo. Prometió contarme todo para mi cumpleaños.Y me reí, pensando lo reservado que es.

Lo acompañé a la puerta,donde nos despedimos prometiéndonos hablar, como siempre.Después lo vi manejar hacia Av Congreso.

Cuando subí, vi las sábanas arrugadas y las almohadas por el piso y me alegré por él, porque había pasado el cumpleaños tal como lo había elegido.

No me alegré demasiado por mí, porque aunque Ben, al que adoro con el alma, acababa de irse de mi casa, yo pensaba en Ramiro.