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domingo, 14 de diciembre de 2008

Siempre hay un pero





El viernes cuando Ramiro me preguntó si iba a la reunión de fin de año le dije que no sabía, cuando me pidió que fuera para emborracharnos juntos, le contesté que aún no había decidido si ir o no y hasta las diez de la noche de hoy estaba convencida de que era mejor plan quedarme en casa pero... finalmente fui.

Antes de salir me juré volver a las dos de la mañana para no terminar durmiendo todo el domingo como una morsa pero... volví a las 6.30 hs.

Mientras estaba en camino a la reunión, me prometí que no iba a tomar ni una gota de alcohol pero... terminé tomando cerveza, champagne con melón, fernet y tanta caipirinha como una oriunda de Río de Janeiro.

Juré, y perjuré que no iba a acercarme a Ramiro en toda la noche pero ...no contabilicé que podía acercarse él.

Dije que no iba a bailar mucho porque ya no estoy para hacerme la quinceañera pero... finalmente me pasé toda la noche moviendo el cuerpito como el conejo de Duracell.

Me repetí una y otra vez: " Ojo que Ramiro está muy borracho", pero... parece que de pronto me quedé sorda y no escuché más a mi vocecita interior.

Dije que no iba a bailar con él pero ...a la hora andábamos haciendo piruetas como los bailarines de Sábados Tropicales.

La primera vez que me abrazó le dije NO, la segunda no dije nada, pero...a la tercera le dije: Te extrañé.

En el primer beso en la mejilla le dije "suficiente", en el segundo "basta", en el tercero " no empecemos otra vez"pero... cuando me lo dio en la boca no pude decir nada más.


Por suerte, la poca consciencia que me quedaba me hizo recordar que Ramiro no es ni lo que busco ni lo que espero, así que cuando volvió a abrazarme por la espalda le dije NO, y esa vez fue en serio y no hubo peros.



Iba a pegarme con el látigo por tanta falta de voluntad y tanta contradicción...pero es domingo y encima llueve, así que con eso tengo suficiente castigo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Inolvidable


¡Qué día!
Después de mi encrucijada de ayer, de encontrarme detenida y a la vez buscando una salida en medio del laberinto...llegó mi sesión de terapia.
Algo saqué en limpio, y es que suelo ser racional en las pavadas e impulsiva en las cosas trascendentes. Por ende, salí de ahí dispuesta a continuar en mi trabajo pero sin dejar de buscar algunas tareas extras que me representen otro ingreso.

En relación a "Alguien", me quedó claro que este dilatar las cosas es producto de mi inseguridad. No porque me sienta insegura de mí, sino de las consecuencias. Traducido al castellano digamos que no sé lo que quiero.Por consiguiente, prefiero no enfrentarme a ninguna posibilidad que amenace la tendencia de mi presente.Claro, si yo estoy cómoda así... sin jugarme por nada, sin dejarme conmover por nada "real"...¿Y si algo me devuelve al mundo de un golpe? ¿ Si esa palabras escritas en un mail se transforman en una persona de carne y hueso que me encanta? Opaaa...¿Qué lugar ocuparía eso en mi corazón blindado a prueba de robo?

Así que me enojé conmigo, por querer algo que en realidad no quiero, y me dije: Loca, media pila, que si te quedás sentada escribiendo mails seguís alimentando la idea de un otro que no se vuelve corpóreo.Basta, punto, se acabó, ¿Escuchaste? Todo eso me dije y salí convencidísima de que la hora había llegado, y que si él seguía durmiendo en los laureles, yo lo iba a despertar.

Así que recién, tomé coraje y le escribí por el chat.Para mi sorpresa, me saludó con un : Hola Blondesca, lo que automáticamente me aceleró los latidos por la idea persecutoria que tengo de que lee todo lo que escribo ( si estás leyendo te pido perdón, nunca quise decirte histérico, a veces soy muy impulsiva y me dejo llevar por la primera impresión).
El punto es que lo encontré en medio de una "crisis" laboral (¿seremos clones?), con proyectos dando vueltas en su cabeza, y un cansancio fulminante que lo dejó preguntarme por mis cosas y alcanzar a decir un" hablamos pronto, ¿eh?". Quince minutitos de chat, y algunas promesas de "ya te contaré cuando nos veamos". Me quedé con la invitación a medio decir, y unas ganas locas de agarrar el teléfono y decir: Tal día, tal lugar. Pero me contuve y ahora quién sabe cuándo volveré a tomar coraje...


Por otra parte, algunas cosas que pasaron hoy siguen confirmando mi teoría de la mesita de luz.

Ramiro fue cambiado de escritorio.Le tocó dos pisos más abajo, en una oficina chiquita y llena de desconocidos.Hoy subió a avisarme, y entre abrazos me dijo: No sabés cómo te extraño. No le dije que podía llegar a imaginármelo, porque no lo hubiera entendido, y tampoco quería tomarme semejante molestia.Tal vez podría haberle recordado la cantidad de días que yo necesité su presencia y que él no estuvo, pero a esta altura no valía la pena.


El segundo episodio se produjo cuando abrí el Facebook. Había una invitación pendiente y supuse que sería de alguna ex compañera del colegio, pero no. Cuando hice click descubrí que quien quería agregarme a sus amigos era nada más ni nada menos que Pablito.
Pablito fue mi novio de los 20.Nos habíamos conocido un verano, en Brasil, y por esa coincidencia del destino, ambos íbamos a empezar a cursar en la misma facultad.Así que ya que la vida nos unía, nosotros nos dejamos pegotear, y estuvimos juntos un año y medio.Un día descubrí un episodio raro, por comentarios oídos al pasar entre su grupo de amigos, y se instaló la sospecha de que me había sido infiel.
Lo dejé, haciendo uso de una fortaleza que tenía guardada en un bolsillo y un poco de rabia del momento.Durante un mes me mandó flores, me dejó cartas de amor en el parabrisas del auto, me siguió, me pidió tantas veces perdón, que finalmente accedí.
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y esa no fue la excepción.La historia se terminó definitivamente cuando descubrí que el fantasma del engaño seguía presente.
Hoy, quince años después, descubro que Pablito se anotó en el día de ayer al Fecebook, y que yo soy su primer contacto.Supe que se había casado, y por la foto que muestra junto a su nick, sospecho que tuvo un hijo.Así y todo me rastrea, después de tanto tiempo, igual que Richard, igual que Norman, igual que Tincho, igual que todos.


Acá aparece mi teoría de la mesita de luz.
¿Cuántos guardamos en la mesa de luz esas cositas por las que sentimos afecto aunque nunca las miremos? Son pequeños objetos que tienen un valor y que nos gusta sentir que están cerca, aunque no tan a la vista como para exhibir en la mesa del living ni para llevar encima.Son recuerdos que alguna vez al abrir el cajón se caen y nos traen a la mente alguna imagen de un feliz pasado que ya no está.

Yo ocupo la mesita de luz de mis ex.
Soy una cosita que se ganó un lugar en el cajón, y que no pierde vigencia con el paso del tiempo, aunque sí pierda el protagonismo.

Entre lágrimas le mandé un mensaje.No sé todavía para qué ni por qué.

Las lágrimas no eran por él, eran por mí, por esta mierda de descubrir una y otra vez que soy alguien difícil de olvidar para mis ex, pero no lo suficientemente importante como para que en el momento de tenerme no me quieran perder.

O los hombres tienen un grave problema de inmadurez, que hace que sus fichas caigan demasiado tarde, o yo tengo el karma de haber nacido con forma de velador.

lunes, 17 de noviembre de 2008

De certezas, insinuaciones y sexto sentido





El lunes trajo, además de mucha fiaca al levantarme, algunas particularidades que sirvieron para levantar mi ego.

La primera, en la oficina, cuando lo vi a Ramiro. Los abrazos fueron tantos que tengo "stock" hasta enero, y además un excedente que puedo rematar en Mercado Libre.
Se le ocurrió regalarme otro atado de cigarrillos y en el momento de dejármelo sobre el escritorio me dijo :

- Me estoy por separar.

Así como si nada, como quien dice "en marzo empiezo un curso de computación".
La misma importancia que le dio él al comentario, fue la que le di yo en la respuesta:

- No creo, Rami, no creo.

Y seguí trabajando.

Al mediodía me llegó un mensaje de Tincho. Para los que no tengan ganas de leer la historia con él, les recuerdo que fue un amor de la época en que la mayoría éramos modernosos y en que los amores, así como la moda, eran pasajeros. Desde el año en que dejamos de vernos, él se puso de novio con una chica con quien convive hasta el día de hoy.
Me buscó por el Facebook dos meses atrás, y desde entonces quedó pendiente un encuentro.
Como decía, me llegó un mensaje de él, preguntándome si tenía planes para el almuerzo.Como mi querido jefe había planificado una reunión para las 14 hs, no me quedó otra que rechazar la propuesta, a lo que me contestó:

- Avisame el día que vos puedas. A partir de este momento tenés un almuerzo pendiente conmigo en la Parolacchia de Puerto Madero.

Así que entre los planes "mata ansiedad y expectativa" para esta semana, tengo que anotarme el almuerzo con el Ex- novio de los años 90: Tincho.


Para finalizar el día, tuve terapia ( de neurosis ) grupal. Muy amena como siempre, sobre todo porque soy la única mujer en un grupo de pura testosterona y eso tiene sus privilegios.
Uno de ellos, es que a la salida, mi compañerito Ezequiel , de apenas 24 añitos , se ofrece siempre a alcanzarme lo que más pueda (depende de sus actividades post terapia) para que yo demore menos en llegar a mi hogar.
En la última sesión se atrevió a pedirme el celular, y yo como buena compañera tuve que dárselo (léase: creyendo que en crisis nerviosa podía necesitarme). Hoy,antes de que me bajara del auto, me sorprendió con una nueva forma de contacto:

- Ah, Blonda,¿No me darías tu Msn?

Se lo anoté en un papelito, con una birome rosa que él me había dado. Cuando se la voy a devolver, me agrega:

- No, la birome guardala , que te la traje para vos.

Y sonrió.
Y así con cara de "gracias pero me incomoda un poquito esto", me bajé del auto, escuchando un "hablamos" que salía desde la ventanilla del conductor.


Ya sentadita en el 41 , abrí y cerré por lo menos diez veces el libro que intentaba leer. No podía concentrarme, estaba inquieta, revoleando los ojos de un lado para el otro.A cada uno que subía en la parada lo miraba, al que paseaba al perro, al que cruzaba la calle.
De pronto me di cuenta de que estaba fantaseando con la idea de cruzarme a "Alguien" por la calle, en pleno regreso a casa.
No me digan que estoy loca, pero juro que sentí que merodeaba los alrededores.

¿Será una señal de que el encuentro se acerca y que mi sexto sentido empieza a presentirlo?
¿ A alguien alguna vez le pasó?

Por si acaso, voy a andar alerta ( y con el pelo planchado)

domingo, 16 de noviembre de 2008

No más lágrimas



No sé si fue la lluvia del viernes, o el fin de semana que llegaba y me encontraba nuevamente sola y en pantuflas, pero estos días me sorprendieron sin la energía necesaria para tanta actividad planificada.

Tanto ayer, como hoy, me desperté de madrugada en busca de un calmante para mi dolor de ovarios.En el botiquín quise encontrar algún que otro remedio para llenarme de emoción y pensamientos positivos, pero no tuve suerte, así que volví a sumergirme en la cama y a entregarme a las manos de mi suave acolchado que es quien más me contiene en los días así.

El viernes, después de casi quince días sin verlo, me lo crucé a Ramiro. En un momento de la tarde viene a mi escritorio con un atado de cigarrillos y me dice: " Quería hacerte un regalito,¿O acaso ya no puedo?". Al rato bajamos a fumar y ponernos al día con las novedades, hasta que antes de subir me dice: "¿ Te conté que estoy mal con mi mujer?". El resto de la conversación no lo comparto porque la verdad es que los argumentos que dio son los mismos que da cualquier tipo en esa situación, y porque además supongo que seguirá firme junto a su mujer embarazada y porque salta a la vista que ya no me interesa.Ramiro integra la lista de cadáveres del pasado.

Cuando subo, me choco con Leandro a la salida del ascensor.Me invita a que baje a fumar con él, pero le digo que no, que acabo de fumar.Por supuesto que lo ve a Ramiro, así que entiende que fui con él.Supongo que se habrá sentido rechazado o "abandonado" de alguna manera porque adelante de Ramiro me reclama: " Ya no sos la misma conmigo, vamos a tener que hablar vos y yo". Antes de que la puerta del ascensor se cerrara, le alcancé a decir: "Yo soy siempre la misma, lo que habrá cambiado es tu percepción sobre mí". Y cual escena de película, la puerta del ascensor se cerró interrumpiendo nuestra mirada, dejándonos con ganas de decir.


Tal vez por esos dos episodios, quizás por la lluvia, por el frío, o quien sabe sin motivo, es que me puse a pensar que en esto de estar sola hay una gran responsabilidad atribuible exclusivamente a mi persona.
Durante los últimos años me empeciné en fijar la mirada en tipos mucho más chicos ( Ben ), casados (Ramiro), fóbicos (Leandro), histéricos (¿Alguien?), sin contar los otros que duraron una semana o menos pero que también podían clasificarse en las anteriores categorías.
Nunca elijo a un otro con quien la cosa fluya, como si me gustara calzarme los guantes y pelear hasta conseguir el trofeo, como una suerte de desafío personal o un autoconvencimiento de que es mejor estar sola.

Así que este fin de semana me di cuenta que hay diferentes formas de llorar.
No necesariamente uno llora con lágrimas que recorren los surcos de la cara, sino que a veces lloramos envueltos en la nostalgia y las lágrimas no caen sino que se amontonan en medio del estómago y forman un nido que ahí se instala.Otras veces, lloramos sin darnos cuenta, con el control remoto en la mano, la tele clavada en el canal alemán y nuestra mirada perdida en un punto cualquiera.No hay lágrimas, pero es como si las hubiera.

Esta vez no lloré con el lagrimal tapado, ni tuve que usar carilinas, y no era la tristeza la que se paseaba por mi departamento, sino la nostalgia y el intento de aprender de los errores. El miedo a la posibilidad de lo nuevo merodeaba por el living y el pasado me saludaba desde la cocina mientras se servía un café.

Estamos llegando a fin de año y es hora de limpiar la casa de fantasmas, de los propios y de los ajenos, en una suerte de exorcismo del alma.Pasarme el plumero de la cabeza a los pies para sacar la telaraña en la que caí más de una vez, y colocar un incienso en cada cuarto que aleje los amores no correspondidos.

Quiero la casa llena de sonrisas.
No más lágrimas, ni de las que se lloran por fuera, ni de las que se amontonan dentro.




No más lágrimas (Héroes del Silencio)


Silencio!
he oído una voz
es posible que alguien se acuerde de mí
no puedo, trágica luz
siento tus ojos ocultos en nombres
tantos nombres...

Aunque el aire no sepa qué ocurre
el viento se lleva lo que acontece
¡Silencio! he oído un rumor
quería encontrarme un abismo
el miedo justo a tiempo
sólo un segundo escarbando en vacío tan vacío...

Aunque el aire no sepa qué ocurre
el viento te arrastrará
te arrastrará
no puedo oír tu voz
siempre lejana oh, no,tan lejana
no quiero oír tu voz siempre quebrada oh, no...

No puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí






Dedicado a mi amiga Alfa, fánatica de Bunbury.

sábado, 8 de noviembre de 2008

El sepelio





Sábado gris, ideal para la limpieza del hogar, y de otros espacios más imperceptibles pero mucho más importantes.

De pronto, entre mate y mate, me encontré recapitulando el último tiempo.

Si el sábado estaba nublado, después del repaso mental se terminó de colorear de gris plomo.

Enseguida, la pregunta que siempre viene a mi cabeza: ¿ Por qué elijo tan mal?

En una suerte de autoboicotearme la felicidad de a dos, selecciono siempre, o al menos en los últimos años, a aquellos que están limitados por la edad (Ben), o limitados por la edad más su situación (Ramiro), o los que escapan al compromiso (Leandro) , o a los cagones, inseguros, indecisos (Norman).

Con ese panorama de aptitudes, es difícil poder pensar en recorrer un tramo de la vida en compañía de alguno de estos ejemplares, y aunque así y todo lo he fantaseado con más de uno, lo cierto es que el resultado no escapa a la lógica y que finalmente termino sola y saliendo de cacería nuevamente, para apresar a otra liebre huidiza o a un oso en plena invernada.

Pero para limpiar la tierra se inventó el plumero y para despedir a aquellos que ya no están presentes nada mejor que un buen sepelio.
Así que a modo simbólico me decidí a "enterrar" a aquellos que no quiero en mi presente, porque no sumaron puntos mientras "vivieron" o porque ya cumplieron su ciclo en este mundo, el mío.
Ya tengo una tumba disponible junto a todos ellos, de puro precavida, porque como viene la mano, la próxima semana estoy llevándole flores a alguno más (salvo que salga el pleno).

Como estoy oficiando de funebrera, pueden encargarme las tumbas virtuales de aquellos a quienes quieren mandar a mejor vida.
¡Acá estoy, para servirles!












sábado, 25 de octubre de 2008

Reescribiendo





Volví a leer mi post anterior, sin efecto del mojito ni de la impresión momentánea del asunto, y me di cuenta que algo estaba mal en mi relato, que prestaba a confusión.
Así que acá estoy, dispuesta a hurgar en el tema, para no dejar un espacio que lleve a malentendidos.

No importa si ELLA es fea o linda, gorda o flaca, alta o baja.Claro que no.
Mi pena fue bilateral.Pena por él y por ELLA.

Cuando era chica y me enteré que mi papá había tenido una doble vida y que a raíz de eso mi mamá había terminado internada con un cuadro de depresión aguda, sentí mucha indignación, además de tristeza y compasión.

Anoche, esa imagen, removió demasiadas cosas en mi interior.Sobre todo, porque no soy mal bicho.
Cuando digo que ELLA no es para él, digo eso, que ella tendría que abrir los ojos y abrirse de la relación, en lugar de estar esperando otro hijo de este pobre tipo y a los 22 años.Pff....suena fuerte.
Ramiro no es malo.No lo es. Es chico, inmaduro, y así y todo, aún habiendo podido seguir con una relación paralela conmigo, no lo hizo.
Esto no justifica su infidelidad, pero supongo que en su interior habrá querido tapar su culpa, pensando que al no seguir con la historia podía lograr borrar lo que pasó en un noche de alcohol donde la atracción era mutua y el contacto casi inevitable.
Eso no lo condena, ni lo cataloga de infiel.Si no...¿Que queda para el resto, para los que hacen de la infidelidad un deporte cotidiano?

Muchas veces me dijo que a él le gustaría estar en otro lugar, con otra mujer que no sea ella, que cada vez que intenta separarse, en ese intento de reconciliarse que a veces llega después de una pelea o inminencia de alejamiento, lo único que hizo fue fabricar un hijo nuevo.
Percance, estupidez, falta de criterio....puede ser. Pero siento que culparlo a él es como culpar a un chico porque vuelca el helado en la alfombra o al borracho porque vomita en el taxi.Es inimputable.

De tanta pena que me dio ELLA, y probablemente por mi propia culpa, es que fui la única que se sentó un rato a hablarle, mientras él tomaba algo con alguien en la otra punta.
No sé por qué lo hice, pero juro que en el fondo sentí como que compensaba mi desliz, como si quisiera pedirle perdón a ella, y a esa panza que encierra un nuevo bebé.

Como si con esa charla breve e insípida pudiera reescribir la historia de esa noche de abril:Haber tomado menos, mucho menos, para que cuando Ramiro me dijera " Vamos a terminar mal nosotros dos" y acercara su cara hacia la mía, yo hubiera tenido la suficiente fuerza y la cordura necesaria como para decir no.

Pero ya está hecho.
Ni él puede cambiar el rumbo, ni ELLA puede, ni yo puedo.
Y sólo queda la culpa, una enseñanza, y una rara sensación de pena.
Y vergüenza.
Sí, también.

Ver para creer




Estaba tan cansada cuando volví a casa a la tarde, que me quedé dormida profundamente.
Amanecí a las nueve de la noche ante el llamado de mi madre y descubrí que en algún momento apagué el despertador y que era extremadamente tarde para ir al asado que organizaba mi jefe en su casa.

Así y todo, mientras me pintaba las uñas de los pies, me conecté al msn.
Por supuesto que a los treinta segundos estaba el mensaje de Norman titilando en mi monitor.
Esta vez sí le contesté, pero como si fuera un cliente.Le respondí todas sus preguntas, esperé hasta que me dijera que quería el producto, y me despedí sin darle lugar a preguntas de otra índole, diciéndole que se me hacía tarde y que hablábamos en otro momento.Sin esperar a que me conteste, me desconecté.

Me cambié, me acomodé los rulos con crema para peinar, un poco de rimmel, y salí en un taxi a toda velocidad porque estaba llegando con dos horas de retraso a la cena.
Cuando llegué y a simple vista, pude detectar que no estaban todos y que había una gran ausencia: la de Ramiro.

Sí estaban,en cambio, Leandro, Mariano (con el que tuve una relación pasajera de unos cuatro meses) y Francisco (con el que tuve una "relación" pasajera...de una noche). Lo bizarro de la situación es que los dos últimos estaban abrazados a sus novias y que ellas figuran entre mis más amigas de la oficina...¿Extraño, no? Igual , a esta altura de la vida, ya nada me sorprende, y creo que la misma facilidad que tengo para transformar a mis ex en buenos amigos ( o que ellos me transformen a mi) , la tengo para generar una amistad con las novias de mis ex.Ese será tema de otra entrada en el blog.

A la media hora de haber llegado, y mientras tomaba un rico mojito preparado con esmero por el dueño de casa, recibo un codazo de mi amiga Silvana y descubro que me señala con la mirada hacia el lado de la puerta.
Cuando giro mi cabeza hacia la entrada, veo venir a Ramiro con Miranda en los brazos y detrás de él a ....ELLA.

Detengámonos acá por un instante. Pongamos pausa en la imagen y veamos la escena en cámara lenta.Ramiro que viene entrando, su mirada se cruza con la mía y sonríe tímidamente, mis amigas que me sostienen por la espalda y me clavan las uñas como para que sepa que están ahí por si me desmayo cuando se acerca a saludarme.Lo saludo, como si nada pasara en el mundo, le hago mimos a Miranda y le digo las tonterías típicas que se le dicen a una nena chiquita, y la saludo a ELLA mientras escucho que Ramiro le dice a su hija:

- Miranda, saludala a Blonda.Con ella es la que hablaste tantas veces por teléfono mientras comías mandarinas.

Yo sonrío, pero lo único que quiero es desaparecer, convertirme en maceta, en vaso de plástico, pero desaparecer.


Él, se aparta unos metro de la mirada de ELLA y me dice:

- Hace mucho que no te veo.¿Estás bien? ¿Cuando hacemos un after office? Tenemos que hablar, te extraño.

Yo, presa de una conmoción cerebral repentina que me deja atónita ante semejante situación, le improviso una respuesta, un algo así como "el lunes estoy todo el día en la oficina, vemos, que se yo..."

Siento la mirada de ELLA en la nuca, que me atraviesa como un rayo láser y salgo disparada hasta la barra en busca de otro mojito pero con una dosis doble de ron.Me sumerjo en el vaso y me imagino que nado como Meolans hasta la orilla de un mundo normal sin hombres que sean tan poco hombres.


En ese momento de reflexión, empiezan a acercarse aquellas que conocen nuestra historia, para darme el pésame, preguntarme si estoy bien ante semejante desubicación de traer a la novia, dicen que seguro la trajo porque no le quedó otra, y esas cosas que decimos las mujeres para consolar a una amiga que tiene que bancarse esos momentos de estupidez masculina.Lo raro es que todas hacen hincapié en que "¿No le da vergüenza traerla?". Me parece mucho el comentario, aunque reconozco que apenas la vimos entrar nos costó creer que era la novia.Él no es Brad Pitt, pero es lindo, inteligente, rápido, sexy.ELLA es ...¿Cómo explicarlo? En tamaño, digamos que equivale a tres Ramiros, que se viste terriblemente mal, que no usa una gota de maquillaje pero que debería usarlo, que estaba peinada como para ir a hacer las compras al super y que no puso voluntad de integrarse en toda la noche.Ya no pasa por ser linda o fea, sino que la verdad es que ahora entiendo el motivo de su infidelidad.ELLA, se nota a la legua, no es para él.
Y tonta, o presa de una desmedida sensibilidad, en lugar de sentir bronca, me dio pena.
Intuyo que el apenarme por él es mejor que sentir rabia, porque la primera opción significa que ya está superado, y eso es lo que confirmé hoy.Estuve incómoda por miedo a hacer el papel de segunda ante los que conocen de la historia pero que hoy no saben que estoy en otra, y hasta por él, que seguramente sabía que la idea de llevarla no era lo mejor que podía pasarle en el fin de semana.Sobre todo, porque él es el tipo más divertido del mundo, y excelente bailarín, y se pasó el breve rato que estuvo, hablando con mi jefe, mientras ELLA estaba sentada en un rincón y nosotros bailábamos.




Cuando Ramiro se iba, sin haber cruzado ninguna palabra más en el resto de la noche, me los crucé en la cocina, listos para emprender la retirada.
Cuando la saludo a ELLA, me encuentro con que me retribuye el saludo y agrega mi nombre. Dice : Chau Blonda, y yo me quedo pensando por qué razón sabe mi nombre...¿Le habrá preguntado por mí a Ramiro? ¿Le habrá molestado que cuchicheáramos treinta segundos fuera del alcance de su oído? ¿ O sólo me persigo por cola de paja?




Yo no sé si es el calor, o hay una revolución hormonal a nivel mundial, o qué , pero Leandro estaba pegajoso, y me saludó cuando me iba con un beso tremendo que me dejó doliendo la mejilla.Previo al saludo, se ocupó de hacer comentarios sobre su estado de borrachera que trataba de ocultar, pero que reconoció públicamente que conmigo se le hace difícil porque conozco de memoria sus caras, sobre todo en ese estado.Claro que este comentario está directamente asociado a Ushuaia y a la noche en que severamente alcohizado terminó durmiendo en mi cama.



Una vez en casa, cuando me puse a escribir esta entrada, escuché un sonido poco habitual que salía de mi computadora.
No era el sonido clásico de la conversación del Msn, sino que era el chat de Gmail.
Ahí estaba Alguien escribiéndome para contarme lo que había hecho, lo que estaba por comer (que finalmente terminó comiendo mientras hablaba conmigo),pidiéndome que instale la Web Cam para vernos (cosa que no hice porque no sé donde la tengo), y hablando de miles de cosas. Miles.En un tono similar al de los mails, pero a la vez distinto.Supongo que las cervezas que había tomado lo llevaron a soltarse un poco más.Lo cierto es que una conversación que aparentaba ser breve (estaba por comer), se prolongó por exactamente dos horas.Hasta me preguntó si tenía un programita instalado para hablar por teléfono vía Msn.
Claro que hubo dos cosas para analizar, la primera, que mientras hablábamos me mandó un mail para una presentación de algo suyo, y que cuando le pregunté si era una invitación para mí me dijo "es general", por lo cual le contesté un "entonces no voy, porque no quiero ir encapuchada". La segunda cuando hablamos de agregarnos al Msn y me aclaró " pero nos borramos después".
A lo que siguió mi pregunta: "¿Qué sentido tiene?", y su respuesta " Porque no sos un contacto de Msn". Pensé diez segundos,y le dije que estaba de acuerdo, que lo entendía y que me parecía bien.Igual seguimos la charla por el Gtalk, pero creo que su respuesta dice bastante sobre el lugar que ocupamos.Ese de la magia, del mail a tiempo pero que no satura, del disfrute a pequeños tragos, de ese generar sensaciones muy de a poco.
El Msn suele ser algo así como el depredador de las relaciones virtuales que vienen "para largo". Con los amigos es distinto, pero con la gente que no conocemos significa la vorágine de chatear durante horas, hasta finalmente terminar por aburrir en lugar de interesar.
A Alguien lo tengo en el rincón de la sorpresa y la intriga.
Sorpresa por descubrir que hay del otro lado, por leer sus mails o por cosas como hoy que no hubiera imaginado.
Intriga, porque tampoco puedo avanzar hacia otro sentimiento con alguien que no conozco, y por consiguiente, mientras sea virtual, no pienso dejarme enroscar ni suponer, ni maquinar.

Lo único que Alguien representó hoy fue un agradable encuentro, como una caricia antes de dormir, que contrarrestó el peso negativo de la balanza, en la que Ramiro y su novia pesaban como plomo.





Aprovecho este post para agradecer las 50.000 visitas en tan poco tiempo, por la enorme paciencia de leerme aún cuando estoy de mal humor o cuando no tengo nada demasiado interesante para contar y porque de alguna forma se convirtieron en amigos virtuales y en geniales consejeros.
De verdad, gracias.

jueves, 9 de octubre de 2008

Lo cotidiano. Algo así como un resumen de estos días.


Pasaron varias cosas esta semana, y algunas que debieron pasar se quedaron a mitad de camino, como el encuentro con mi viejo, o al menos la llamada que está pendiente.
Ramiro encontró una forma de pedir disculpas por su ausencia que no borra lo sucedido, pero que demuestra al menos una intención de subsanar.Igual, es capítulo cerrado bajo siete llaves.
No quiero más tipos enredados en relaciones, ni con edad insuficiente como para poder planificar algo a mediano plazo, ni inmaduros emocionalmente.Basta para mí.
Dentro de los comprometidos con otra relación, descarto a M.R. que hoy me mandó un mail para invitarme a almorzar.Me hice la completa idiota, que a veces me sale tan bien.
Alguien no dio señales.Supongo que su agitada vida le está impidiendo tomarse una hora para escribirme.Y de esto es algo que hablé ayer en mi sesión con la locóloga.
Descubrí que puedo esperar sin ahorcarme con el cable del mousse frente al monitor, cosa que tal vez hubiera hecho a mis veinticinco.Puedo ir y venir, salir con amigas, leer y concentrarme en lo que leo, trabajar, dormir, todo, todo, sin estar pendiente de un tipo.
Clara señal de cambio.
Además, empecé terapia grupal.
Esto de intercambiar neurosis me resulta divertido.
Son tres hombres y yo.
Bueno, uno solo es un hombre, que tiene uno 60 años, el otro es un gurí de 22 y el tercero un intermedio de 29.
Entendí por qué mi psicóloga me incluyó en ese grupo, y es que el sexagenario, que se llama Mario, abandonó a sus hijos después del divorcio.Creo que de ahí podré sacar alguna conclusión nueva para mi vida.
El de 22 años, es un adolescente que se encuentra en la disyuntiva entre reconocer su homosexualidad o seguirla piloteando.
El de 29 años, padece la misma neurosis que yo, y que la mayoría de los que conozco, aunque supongo que debe tener algún problema más que intenta resolver en esas charlas que iremos teniendo.
Mientras escribo esta entrada, me acaba de llegar un mail de M.R., donde parece que se dio cuenta de que me estaba haciendo la idiota frente a su propuesta de vernos, y me escribió: "Espero tu feedback para mi propuesta." ¡Qué canchero resultó!
Además, parece que me chupó la dirección de hotmail (¿Seré tan tonta que tengo mi dire en el Facebook?) y me agregó al Msn...por cierto, ahí me está hablando y me está apurando de lo lindo para que le diga cuando nos vemos.Claro, además dice que estoy muy linda, mucho más que cuando era chica.Fáa! Me alegró la mañana.
Lo bueno de estos días, es que ando con la sonrisa dibujada, y sin un motivo concreto.
Creo que es una sumatoria de cosas, de causalidades, de alegrías, de conocerme más, de darme cuenta que estoy distinta, y que esto de crecer no está nada mal.

¡Quiero ser una bruja!







Este es un llamado a la solidaridad de aquellos lectores con un poco más de maldad que aquella que escribe.
Necesito consejos inmediatos y efectivos para convertirme en una bruja, en una perra maldita y desconsiderada, que es la única manera de tener a los hombres que nos interesan a nuestros pies y a aquellos que ya no nos interesan alejados mediante algún gualicho.
El primero de los que quiero engualichar con alguna pócima que haga que deje de verme como una amiga a la cual hacerle ojitos, es el susodicho del cual adjunto foto.
Compañero de oficina, regalador de Cds Y Dvds de Shakira, seductor nato y empedernido disfrazado de gatito tierno e inofensivo. Adulador, derrochador de simpatía, y fabulador en pos de la conquista.



El mismo gualicho, para alejar a alguien del pasado que anda rondando desde hace unos días.

Un fantasma del año 1990, que se parecía a Mickey Rourke en sus buenas épocas, y que en su momento logró romperme el corazón.Nuestros encuentros eran sólo los fines de semana, en la matiné del boliche, enfundados en pantalones de cuero y con los pelos llenos de spray.

Nuestro amor habrá durado un año, si la memoria no me falla,y por una cosa y otra, dejamos de vernos.

Parece que a M.R . le llegó el tiempo de la nostalgia y se le dio por buscarme en el facebook, dieciocho años después, y me encontró.

No está casado, ni tiene hijos, aunque tiene una novia desde hace 12 años.Casualmente o causalmente, hace dos meses me lo crucé en un restaurant de Belgrano.Él comiendo con su novia.Yo cenando en la mesa contigua, con dos amigas.Nunca me vio, ni me acerqué a saludarlo para no generarle un mal momento (siempre tan considerada).

Ahora se le ocurrió escribirme a diario, contándome sutilezas como que está mal con su pareja, y sugiriendo verme.Yo respondo con evasivas, porque la verdad es que me encantaría verlo, pero sabiendo que es sólo para recordar viejos tiempos como amigos y hasta que no tenga claro cuales son sus intenciones prefiero evitar el encuentro.

Esta situación con M.R. me hizo pensar por qué motivo mantengo una relación fluida y cordial, y hasta en algunos casos de gran amistad, con aquellos novios/parejas/amantes del pasado.

Por un lado, considero un halago eso de pensar que por algún motivo no quieren dejarme ir del todo, pero por otro, me planteo cual es ese "click" que se produce en las relaciones que entablo con el sexo opuesto, para que de buenas a primeras dejen de verme como la mujer de sus vidas y me conviertan en la amiga del año.

¿Existe alguna pócima que me saque el rótulo de Roberto Carlos y su millón de amigos, o sólo consiste en guardar un as en la manga que perdure hasta la eternidad como para siempre sientan que todavía no nos conquistaron?

Quiero la receta.

Y la quiero ya.









lunes, 6 de octubre de 2008

Hijos del rigor




Hoy llegué a la oficina ocultando mi felicidad sin motivo aparente, detrás de un pañuelo de papel.
No es que llorara, sino que desde ayer que estoy engripada.
A mi jefe se le había ocurrido programar una inoportuna reunión para las 10 am.No hay peor horario que ese para tener reunión un día lunes.
Así que habiendo pasado una noche de sueño interrumpido por varias escapadas a la cocina a tomar té Vick o Refrianex, me puse un vestidito negro, las botas altas, y un tapado.
Hacía calor, claro, pero yo estaba envuelta en mi propio microclima de enferma y no me di cuenta hasta cruzarme con la gente feliz y campante que andaba de manguita corta.

La reunión fue extensa, además de rara.Por primera vez en más de tres años sentí que nos estaban presionando, y hasta advirtiendo de que aquél que no sea rentable para la empresa va a salir estampillado hacia la calle.
No volaba una mosca, y todos ponían cara de preocupados, pero yo, que vengo radiante hace unos días, aproveché mi implosión de felicidad y como quien no quiere la cosa se me ocurrió reclamar un aumento de comisiones.
Lindo tole tole armé. Los que estaban calladitos y atentos empezaron a convertirse en debutantes piqueteros, y arremetieron con el reclamo hasta que el griterío fue tal que ya ni se entendía qué era lo que estábamos diciendo.
Al menos nos escucharon, y prometieron dar una respuesta dentro de los próximos quince días.
Y claro, a la salida de la sala de reuniones, yo era poco menos que una heroína.La única atrevida que había cuerpeado a mi jefe.¡Aplausos para mí!


Llegó el mediodía.Mi cuerpo cada vez más afiebrado, y ese calor que entraba por la ventana que da a la calle y yo abrigada como para ir a Siberia.Decidí bajar a comprarme un jugo de naranja, como para no deshidratarme, cuando Ramiro me interceptó en la puerta del ascensor.

- ¿ Bajás? ¿Fumamos juntos?

- Y dale.


A los cinco segundos de haber aceptado me arrepentí, pero se ve que "el de arriba" escuchó mi pedido, y enseguida me mandó a dos compañeritas que se sumaron a la charla.
Cuando terminamos de fumar, las tres emprendimos la vuelta al escritorio, pero Ramiro se quedó.

A la media hora lo veo aparecer, y agacharse sigiloso junto a mi silla,extendiéndome su mano con un paquetito cerrado con un hermoso moño rojo.

- Para vos.Mi regalo de cumpleaños, atrasado, lo sé.Perdón - dijo

Yo solo mascullé un gracias, torpe, tímido.

Era un disco de Shakira, que viene con Dvd y todo.
No es que me lo haya regalado porque me vuelva loca Shakira, no.Es que apenas nos conocimos, un día en los que apenas nacía la atracción, él me regaló la musicalización de una tarde de oficina con todos los temas de ese disco.
Así que era un regalo más que simbólico.

La nota que me había escrito decía:

Para la más genia, para la mejor de todas.
Blonda, te quiero y mucho.
Rami.

Un golpe bajo.
Una patada al hígado más bien.

Se alejó y se sentó en su escritorio, calculo que a contemplar mi cara de incertidumbre.
Al rato, me gritó desde allá.

- Blonda, ¿podés venir?

Me levanté, me acerqué y cuando estaba a su lado me dijo:

- ¿Me perdonás?

- ...

- ¿No me vas a perdonar?

- ...

- ...

- Ni te perdono, ni te dejo de perdonar.Estuviste mal conmigo, y lo sabés.Un regalo no me hace borrar lo que pasó.Pero quedate tranquilo, que está todo bien.


Y así nos quedamos hablando como viejos amigos.

Y sí, está todo bien.
Yo descubrí que todo pasa y que siempre podemos esperar algo mejor.
Además pude confirmar que definitivamente son hijos del rigor.
Cuando uno está cerca huyen, cuando huimos, se acercan.
Uff,¡Hombres!

martes, 30 de septiembre de 2008

El dormilón



Llegó el lunes, y desde el amanecer del nuevo día se fue gestando algo más que el inicio de una nueva semana.Al menos en mi interior.
Sabía que llegaría el momento de enfrentarme con Ramiro, el instante en que buscaría abrazarme, explicarme, inventarme una excusa, y en el que supondría que yo sonreiría y le correspondería el abrazo, como si nada.

Llegué a la oficina, y ahí estaban aquellos que se habían divertido conmigo el viernes, aquellos otros que me habían avisado que no podían venir, esos tantos que no saben mi nombre ni yo el de ellos, y Ramiro. Saludé uno por uno, con efusividad de lunes post cumpleaños, y al ir acercándome a Ramiro fui ralentando las emociones, mutando el rostro, desdibujando la sonrisa.
Él, que no es ningún tonto, y que ya tiene un archivo de mis caprichos, mañas y demás comportamientos, se anticipó y me interrumpió a mitad de camino.
Con una algarabía impune se acercó con ambos brazos extendidos en un intento frustrado de abrazo. Frustrado por mí, claro.
Me miró desorbitado y me dijo, como quien confirma algo que intuye:

- ¡Estás enojada! No seas tonta, es que me quedé dormido el viernes.

No lo miré, no le contesté, tan sólo me limité a correrle los bracitos como quien saca la maleza del jardín para poder sentarme en mi escritorio.

Se dio media vuelta, y se fue, ofuscado, a hablar con alguien.

A los quince minutos, mientras yo chequeaba el correo, lo vi preparar sus cosas como para irse.
Y ya con el abrigo puesto, empezó la cadena de saludos. El último lugar lo reservó para mí.
Se acercó y me dijo:

- Me quedé dormido, perdoname, sabés que quería ir a tu fiesta.

- Es que no me importa que no hayas venido a la fiesta - le contesté

- ¿No? ¿ Y por qué estás enojada entonces? - me preguntó confundido

- Porque mi cumpleaños duraba todo el sábado, y no fuiste capaz de mandarme un miserable mensaje - respondí con total seriedad, y sin que se me moviera un pelo.

- ...

- ...

- Bueno, de alguna forma voy a compensar mi error, ya vas a ver . Voy a hacer que se te pase el enojo- dijo sonriendo, convencido de que idearía algún plan.

- Lo dudo - respondí

- ¿Por qué?- preguntó serio

- Porque tal vez puedas lograr que se me pase el enojo, pero dudo que puedas lograr revertir la desilusión - le contesté

- ....

- ....

- Tenés razón.Soy un imbécil- fueron sus palabras finales

Lo saludé, y seguí chequeando mi correo.

Cocodrilo que "se duerme", es cartera.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Medida desmedida




Los comentarios que recibí hasta el momento en el post anterior me hicieron pensar en que tal vez yo estaba equivocada, y que tenía que seguir dando sin esperar recibir.

Pensé, maquiné, tejí y destejí conjeturas al respecto, y lo cierto es que sigo pensando lo mismo.
No quiero que hagan una tirada de 10.000 estampitas con mi foto, sólo quiero recibir un poquito de aquellos que me succionaron el néctar.¿Está mal? ¿Voy a ir al infierno por eso, en lugar de encontrarme con Victor Sueiro?

Que no se interprete mal.Mi enojo no es con aquellas amistades del alma que tuvieron algún impedimento que no les permitió asistir a mi fiesta.Mi bronca es con los tipos que ocuparon un lugar especial en este último tiempo.Tampoco el reclamo es desde el lugar de mujer despechada, porque por suerte, entendí que Ramiro no es para mí, y a mi modo se lo hice saber, y a Ben no intenté verlo en este tiempo, porque más allá del afecto mutuo, finalmente es sólo sexo, y ya no tengo más ganas de prestarme a ese juego.

Lo que me duele y me molesta de esto, es que más allá de la pequeñísima historia con Ramiro, teníamos algo más, algo que trascendía un encuentro.Eramos compinches, y yo siempre había hecho todo para darle una mano. En su momento supo agradecérmelo, pero creo que era ésta la oportunidad de demostrarme el cariño que siente. Sabe de memoria como soy, y que un mensaje o un llamado en el único día del año en el que soy un poco protagonista, hubiera sido lo acertado.

Ben, mal que mal dio una señal.En realidad dos, un mensaje en el Msn a horario, y uno al celular a destiempo. El caso con Ben es que cuando quiso pasar su cumpleaños conmigo, yo acepté de inmediato, porque no podía negarme a lo que él elegía para su día.Le compré una torta, un buen regalo, y salí corriendo de la cena con mis amigas para poder estar con él.
Así que pretendía algo más,no sé bien qué, pero algo más.

Y Norman, bueno, aunque después de no haber contestado mis últimos mails debí imaginarme este silencio, creo que en el fondo albergaba una esperanza, ínfima, pero esperanza al fín.
Yo fui su rueda de auxilio en una parte de su camino, un mecánico on line las 24 hs que reparaba su mecanismo averiado. Traté de encontrarle departamento, enfermera para su mamá,y hasta un trabajo nuevo, y jamás le pedí nada a cambio.Sólo esperaba que tuviera la delicadeza de hacerme notar que yo no había sido una boluda a cuerda, y que al menos era merecedora de dos palabras escritas en un mensaje de texto una vez en 365 días.

Eso es lo que hoy me deja un aprendizaje, que es muy distinto al resentimiento.
Hoy entiendo que todo tiene una medida, justa, apropiada.
Comer sin límites trae indigestión.
Comprar sin límites es compulsivo.
Amar sin límites genera asfixia.
Dar sin límites nos deja vacíos.

Mi dar, siempre fue en una medida desmedida y a la hora de recoger los frutos me di cuenta de que mi canasta estaba vacía.
Así que de eso tomo nota, como para estar más atenta la próxima vez, y preservarme un poco.
Sólo un poco más.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Final de fiesta

Oficialmente ya tengo 35 pirulitos.
Oficialmente también, tengo un cansancio extremo.
Mi cumpleaños fue como una maratón interminable, que arrancó el viernes a las 21 hs y que terminó hoy a las 2 de la mañana.

De la fiesta de pelucas y sombreros ya les conté, entre borracha y lúcida, todo lo que había para contar.

Así que me resta contar sobre mi sábado cumpleañero, en el que los llamados no me dejaron pegar un ojo.

Fue un día extraño. Creo que si hubiera imaginado algo para estos 35 no se hubiera parecido en nada a lo que terminó resultando.

Digamos que más allá del festejo, me sirvió para darme cuenta quienes eran mis afectos genuinos. Lo raro de esto, es que no me lo planteé como un examen para detectar quienes integraban mi círculo de confianza, como decía De Niro, sino que sólo me surgió al darme cuenta de que este cumpleaños no se produjeron los llamados de siempre, sino que hubo algunos nuevos, y otros, que brillaron por su ausencia.
Acá, el resumen de lo que pasó:

* BEN, mandó un mensaje pro el Msn a las 21.30 hs, pero como yo ya me había ido no lo pude ver hasta las 2 de la mañana en que llegué.Por lo tanto, cuando a eso de la 1.30 me mandó mensaje al celular, mi respuesta fue: Tarde, pero gracias. Y ahí quedó el diálogo.

* NORMAN, jamás llamó, ni mandó mensaje, ni se acordó de mí.

* RAMIRO no dio ni una señal. Así que mañana, cuando lo vea, seré exactamente para él, lo que parece que él quiere que sea: Una perfecta extraña. Y a llorar al campito...

* Alguien me mandó un mail muy lindo.

* Otro mail, de mi amiga Vir, con sorpresa incluída.

* Dos bloggeras que me dedicaron un post.¡¡¡Infinitas gracias!!!

* Muchos mensajes y hasta mails de muchos de ustedes. ¡Más gracias pra todos, de verdad!

* Adrián, uno que forma parte del pasado, pero con quien mantengo una relación de dulce amistad, me llamó dos veces, y me hizo sonreír, pensando en que después de una relación puedo convertir el amor que no fue en una hermosa amistad sin sexo.

* Amigas que me fallaron, que llamaron sobre la hora o que desaparecieron por completo.

* Un mensaje cantado en mi contestador, de Liliana, la mujer de papá.Genial.

* Un mensaje y un llamado tierno de mi viejo, que me llenó los ojitos de lágrimas.

Por suerte, todavía quedaba la noche.
Una cena en LA PECA de Palermo, con Renata, Gretel,Sami, Mariela, Chapi y Romi.
Fotos de fiesta de quince, en la que yo iba saltando de lugar en lugar para tenerlas a todas inmortalizadas en una imagen.
Ese fue el broche de oro para un cumpleaños que no paró de sorprenderme, para bien y para mal.
Pero sobre todo, para bien, porque reafirmo mi lección recientemente aprendida:

" No voy a dar sin medida, sin saber cuánto el otro está dispuesto a darme", porque después me llevo estos terribles chascos.

Aprendizaje, claro.






Acá les dejo la sorpresa que me incluyó Vir en su mail desde España. Gracias amiga!



sábado, 27 de septiembre de 2008

Resumen fiestero



Si estoy despierta no es de milagro, sino porque con la borrachera de anoche (de hace un rato sería más apropiado decir), me olvidé de apagar el celular y a las 9.45 hs comenzó a sonar el ring tone a todo volumen.No llegué a atender, y Liliana, la mujer de mi papá se vio obligada a dejar mensaje en el contestador (mensaje que no podré levantar por el momento porque anoche me quedé sin crédito).

Así que a aproveché para entrar a postear algo, y de paso borrar las fotos que había subido al post anterior.Sólo en estado de ebriedad hubiera develado mi identidad con semejantes primeros planos...

A la fiesta estaban invitadas unas 70 personas.De las 70, a unos 30 más o menos sólo conozco de cara y no me sé los nombres (son los últimos que ingresaron a la empresa). Entre los 40 restantes se incluyen los que considero más que compañeros, mis jefes, y por supuesto Ramiro.

Acá, hago una pausa para relatar un acontecimiento para nada menor que se produjo el martes. Yo lo llamé a su celular para pedirle que me trajera la boa de plumas que le presté hace más de un mes a la hermana y que aún no me devolvió, porque me la quería poner para mi fiesta.Me dijo que me escuchaba mal, y que lo llamara en 5 minutos a la casa.Así hice, y ahí estaba "ella" atendiendo mi llamado.

- "Hola, ¿Puedo hablar con Ramiro?" - Dije con el tono más cordial del mundo, lo juro.

- Te paso - respondió, sin saber quien era yo

Y ahí escuché como, mientras le cedía el tubo a Ramiro, repetía mi pregunta en tono de burla.

Por supuesto que cuando él me atendió no le dije nada, para evitar que tuviera que darme algún tipo de explicación delante de ella, y que ella descubriera que yo la había escuchado y que encima me había molestado.
Ese detalle se me quedó atravesado, y automáticamente lo convertí en un sentimiento de bronca contra Ramiro, como si el que se hubiera burlado hubiera sido él.
A partir de ahí, seguí juntando enojo cuando durante los días siguientes no fue capaz de traerme la boa, y hasta ayer mismo tuve que llamarlo para decirle que me la llevara directamente a la fiesta. Claro que yo no estaba teniendo en cuenta una cena familiar que se ocupó de avisarme que tenía. Prometió escaparse y venir un rato, tarde, a darme un beso, pero como no es Coperfield parece que el truco del escapismo le salió mal y jamás llegó a la fiesta.
Ni él, ni varios de los que creí que eran amigos y no compañeros, así que tengo algunos nombres más para pasar a la lista de aquellos con quienes no puedo contar.


Terminamos siendo 20, con sombreros y pelucas, bailando descontrolados.
Cada uno de los invitados trajo un vino y dos cervezas, y a las 3 de la mañana no quedaba más que media Coca Cola que yo había comprado "por si acaso".

Leandro estaba muy raro.Cuando digo muy, es muy.
Contrario a sus costumbres, esta vez no bailó.
Carla se ocupó de decirme en la cocina, que habían discutido adelante de todos ( menos de mi), y que él le había dicho que no quería verla más, y que le tenía "los huevos rotos".
Ella, con su mejor sonrisa, se preocupó por arengar a los invitados a las 12 en punto para que entonaran el Feliz Cumpleaños, mientras Dani venía desde la cocina con la torta en la mano y la velita encendida.

Hubo algunos que me sorprendieron:
Dani fue uno.Llamándome durante todo el día para saber si necesitaba algo para la fiesta, comprando un cable para conectar el equipo y las luces, yendo y viniendo a la casa en plena fiesta a buscar más música.

Jime fue otra.Me prestó el lugar, me regaló un champagne, y subió y bajó de su departamento unas doce veces, llevando y trayendo cosas .

Silvi fue otra.No tenía con quien dejar a su hijo así que lo trajo y fue él quien estiró su manito apenas llegó para entregarme el regalo que me había comprado con su mamá.Además, trajeron miles de sombreros increíbles por si alguien se los olvidaba. Me encanta cuando la gente tiene esas actitudes espontáneamente.

Jorgelina, que no va nunca a ninguna reunión, también vino.

Sí, vino.También cerveza, New age y champagne, que me hicieron bailar toda la noche, y olvidarme de que me habían fallado la mitad de los invitados.
Que me hicieron olvidar también de que a los 35 años una no debería andar emborrachándose por ahí.

Así que llegué a mi casa agarrándome de las paredes para no caerme, y como pude me senté frente a la compu.
Siguieron las sorpresas:

* Un mail de mi primo de Costa Rica que jamás se acordó de mi cumpleaños, hasta hoy.

* Un mail de mi jefe deseándome muchas felicidades.

* Un mail de una lectora muy fiel.

* Algunos comments de algunos de ustedes que se acordaron de saludarme temprano.

* Un mensaje de Renata, mi amiga del alma, en la pantalla de mi celular.

* Unas palabritas de "alguien" que titilaban en el monitor de mi pc.

* Un libro de Lovecraft que mi mamá me había dejado de sorpresa al lado del teclado.


Y así, borrachita, feliz y apenas más vieja, me fui a dormir.










sábado, 13 de septiembre de 2008

Los sonidos del silencio


Norman no me contestó el mail.
Yo sabía que no iba a hacerlo.
La pregunta del millón es: ¿Entonces para que le escribí?
La respuesta: Para convencerme de que del otro lado hay un absoluto silencio.

Richard no escribió más.

De Ben , después de su invitación a viajar a Europa, tampoco tuve noticias.

Hoy lo llamé a Ramiro porque yo estaba en la calle y necesitaba una información de mi computadora y quería que él me la pasara. Su celular estaba apagado.

Silencios del pasado que generalmente vienen asociados a un nuevo presente.
¿Será por eso?

martes, 9 de septiembre de 2008

Esa cosa rara llamada amor

El otro día enganché en el cable una peli vieja con Keanu Reeves que se llama Dulce Noviembre. No me acordaba de haberla visto, y salvo para deleitarme la vista un rato con él, no es de las películas que me gusta ver. Sin embargo, me hizo pensar en eso de que el amor de película se da precisamente en las películas y no en la vida real. A la protagonista, si bien tiene un cáncer terminal que se sabe recién llegando al final, todo le sale bien en su plan de conquista frente a un tipo que lo último que quiere es engancharse con ella. Pero lógicamente, en un mes se enamora perdidamente y le propone matrimonio. ¿En que piensan los guionistas cuando escriben semejantes historias inverosímiles?
Nada más alejado de mi realidad.
Lo máximo que puedo conseguir ultimamente en un mes es que alguien quiera meterme en su cama dos días de lluvia.Y con suerte.
Ayer leía en el blog de Yle un pensamiento que refleja bastante lo que siento. Ella puso "Sé que lo extraño, pero no decido a quien". Yo también lo extraño. Extraño a alguien que no tiene ni rostro ni nombre, alguien que no apareció, pero que se supone que debería estar por algún lado intentando encontrarme para hacerme un poco más feliz.
La sensación de querer enamorarse y que no haya nadie de quien hacerlo es similar a la de estar frente a un hermoso paisaje en un lugar remoto y que no haya nadie para comentar lo que vemos, ni nadie que nos saque la foto.
A esta altura ya no se si voy a volver a enamorarme.Se que suena prematuro, pero lo veo difícil. No hablo de enamorarme pasajeramente, en ese idilio instantáneo de cuanto alguien nos parte la cabeza en dos, sino de ese enamoramiento compartido que hace que uno sepa que el otro forma parte de nuestra vida, y que nosotros formamos parte de la vida del otro.
Ayer hablé con Ben, después de dos meses creo. Su ausencia fue porque está lleno de trabajo, pero según él no está de novio. Una de las primeras cosas que me dijo fue una invitación, una propuesta. Me preguntó si no tenía plata ahorrada para irnos los dos de vacaciones a Europa.
Me sorprendió, y al mismo tiempo no. Creo que podemos jugar a viajar juntos, a festejarnos los cumpleaños con una cena romántica, a correr a ver al otro en el primer minuto del nuevo año, pero jamás seremos más que eso.

En la oficina estuve con Ramiro, recalcándome que el domingo hubiera querido venir a casa a buscar el monitor y tomar una cervecita.Me llenó de palabras tiernas, de abracitos, de risas, pero que son sólo eso y que no llevan a ningún lado, ni quiero que me lleven.

El amor se convirtió en algo extraño, algo ajeno a mi vida.
Debe hacer tres años ya en que no escucho la frase "te amo" si no es en el cine.
Eso es lo que extraño.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Pedacitos de domingo




Domingo nublado y lluvioso.
Ideal para ordenar mi casa y mi cabeza.

El viernes tuve terapia. Fue una sesión difícil. Exploté y salieron a la luz cosas que venía guardando. Le conté de mi angustia de la semana pasada, en detalle, y ella me dijo que lo más probable es que me derive a una psiquiatra para que pueda medicarme para pasar mejor el mal momento. Según sus palabras "estoy en crisis".Una crisis inevitable si tengo en cuenta la reaparición de mi viejo. Dice que puede durar un buen tiempo y que tengo que estar preparada y contenida por ella, que está para eso, claro.
Escuchar eso hizo que me diera bronca el pasado. Como si sintiera de golpe que mi viejo es el gran culpable de mucho de lo que me pasa, y lo peor de todo es que él podría haberlo evitado simplemente usando su cabeza y no dejando pasar 22 años sin verme en su momento...
Alguien debería advertirles a los padres que los errores grandes que cometen con los hijos nos pueden marcar a fuego de por vida.
Tengo que aprender a verlo como un ser imperfecto, y esa idea choca constantemente con la que construí en mi mente durante mis años de adolescencia, la del papá perfecto que por algún lado andaría pensando en mi. Una suerte de amor imposible como los que hoy me atraen como pareja.


Para perder un rato el tiempo, estuve en facebook husmeando las fotos del enano y qué descubro? Que estaban las fotos del casamiento. Así que anduve clavándome puñales con cada foto del civil y su cara de emoción, la iglesia y la fiesta.
Después, encarnando a la mas villana de cualquier película, empecé a regodearme en lo que veía. Él se está quedando pelado, y el apodo de duende que le pusieron mis amigas cuando me separé le sienta perfecto, su cara parece salida del Señor de los anillos. Ella le lleva una cabeza, si bien él es petiso, ella debe ser muy alta, además de que parece más grande que él. Mis ex cuñadas que estaban solteras, siguen estándolo, lo cual me dio una enorme tranquilidad porque deben llevarme entre 5 y 7 años. Eso fue genial!
Ella es linda, pero ese look sin maquillaje a los 40 no le quedaba muy bien para ser la protagonista de la noche, y su vestido y la ropa del civil eran bastante pasados de moda. Definitivamente soy mujer, y la única forma que encontré para que lo que estaba viendo no me lastimara tanto fue criticar todo lo que aparecía delante de mis ojos.Buen método.


Descubrí que Richard responde los mails sólo en la semana, así que desde el episodio de los cuernos a su mujer imagino que ella lo debe tener cortito (suponiendo que sigue con ella, cosa que asumo teniendo en cuenta su personalidad),o que él debe tener miedo de que ella lo descubra mandándose mails con otra mina.
¡Pobre Richard!


Hace bastante que no sé nada de Ben.
Lo veo a veces cuando se conecta en el Msn y descubro que como fiel reflejo de un mismo espejo, ni él ni yo nos escribimos, como si ambos estuviéramos pasando por el mismo momento, en que no nos interesa saber nada del otro, porque preguntar abriría la puerta a lo de siempre, a vernos, a estar una noche, y claramente ninguno debe querer eso para su presente.


Hoy, mientras almorzaba, me llegó un mensaje de Ramiro.
Quería venir a casa a buscar el monitor.
Primero pensé en no contestarle.
Después opté por mentirle, que era más fácil. Le dije que estaba en Luján en la casa de una amiga, como para que con esa respuesta intuyera que no iba a volver hasta tarde.
No tenía ganas de cambiarme, ni de sonreirle, ni de ofrecerle un café.
Ni de verlo.


Mi domingo sigue con trabajo que me traje a casa.
Después de todo, eso es lo único que tiene que importarme ahora, concentrarme en el trabajo.
Ya descubrí que lo que yo no hago por mí no lo hace nadie.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Tiempo de extrañar




Dos mails de Richard en mi bandeja de entrada.
Acá el primero:

A veces suelo creer que soy un hombre afortunado, y otras bueno...
es realmente difícil vivir en este país/ convivir con la gente
Pero a grandes rasgos (muy bien)
No tengo mucho tiempo para hacer sociales(DEBIDO AL TRABAJO)
Tengo mas pelo(rompo el hielo) que antes, suelo ir al gimnasio, y mis ojos siguen siendo marrones
Hay preguntas que son inevitables(espero que este bien)
tu mama,?
Bueno contame un poco de tu vida.


Hay cosas que no entiendo demasiado, como que el hecho de decirme que tiene mas pelo sea un comentario para romper el hielo (?). Y esas palabras que yo no usaría jamás en un mail a un ex como "debido al trabajo"(ni con mi jefe utilizo ese vocabulario tan formal).
Y mucho menos la gran frase..."mis ojos siguen siendo marrones" (poeta truchoooo, ladrón!)
Así y todo me dio cosita recordar que era buenazo.
Pero sólo eso, un buen tipo.


El segundo mail me hizo pensar que es un romántico empedernido, que debería escribirle ese tipo de cosas a su mujer, si está tan bien como dice...

Espero que te siga gustando Joaquín.

(acá debajo iba la letra de "la canción mas hermosa del mundo de Sabina, que no la copio porque seguramente la conocen)


Richard no me importa, pero creo que por una rara mezcla de aburrimiento y no querer ser descortés es que le sigo contestando.Aunque lo mio es como una misiva, un telegrama:
"Mamá bien.Tengo un gato nuevo. Todo en orden."
Mas vale ser escueta que ilusionar siendo elocuente.




Por la tarde, una llegado a la oficina de manera triunfal.
Mi día había sido un éxito.
Me sentía nueva, como si recién hubiera empezado a trabajar, como si fuera mi primera semana.
Había cerrado algunos negocios desde la mañana temprano, y no había parado hasta las 5 de la tarde en que finalmente llegué.
A lo lejos lo vi a Ramiro, que hablaba con su nueva "compañera de tareas", la que le asignaron desde que lo ascendieron.
Me vio y vino corriendo (literalmente) al grito de Blondaaaa y el siguiente abrazo marca registrada.
Nos sentamos en nuestros respectivos y pegados escritorios, y desde que empecé a chequear los mails no paró de hablarme.Parecía un muñequito a cuerda.Y en un punto me acordé de mi viejo y sus ganas de contarme todo junto como para compensar el tiempo sin vernos.
Me contaba una cosa y saltaba a otra, y así sucesivamente sin que yo pudiera concentrarme en nada de lo que estaba haciendo.No por interés por que fuera Ramiro el que hablaba, sino porque era imposible concentrarse con el cuchicheo de costado.
Hasta que se cansó del diálogo interrumpido por un escritorio y los compañeros vecinos y me dijo:

"Vayamos a fumar, así nos ponemos al día en privado".

Y bajamos.
Y acá viene lo mejor.

Ramiro: Estás espléndida (sonriente y efusivo en el ascensor)

B: ¿Te parece? (desentendida)

Ramiro: Antes brillabas, ahora sos el cosmos completo (más sonrisa) (Reconozco que a él la cursilería le queda bien porque tiene mucha onda)

B: (Risas) Gracias, es que me siento mejor

Ramiro: No sabés cuanto me alegro. Me ponía mal verte así. ¿Viste a tu viejo de nuevo?

B: No, pero en terapia concluimos en que la aparición de mi viejo es lo que desencadenó tanta angustia.

Ramiro: Y claro, suena bastante lógico.

B: ¿Vos como estás? ¿Cómo va el embarazo? ( No me molestó preguntarle, lo que me hizo pensar en que yo tenía bastante asumido el asunto)

Ramiro: Complicado.Ayer fuimos a la guardia porque tenía pérdidas, y ya había estado 15 días en reposo con posibilidad de perderlo, así que me asusté. Pero le dijeron que estaba bien, que eran pérdidas normales.Ahora tengo que ir a Osde a arreglar un temita.

B: Uh, que garrón. Me alegro que esté bien. (De verdad me alegraba)

Silencio
Silencio
Pitada de cigarrillo

Ramiro: Te extraño

B: (Cara de sorpresa.Ojos desorbitados, como de dibujito animado)

Ramiro: De verdad. Esta piba (refiriéndose a su compañera de tareas) no te llega ni a los talones.Me aburro con ella, encima es botona, anduvo contando una cagada que me mandé. Extraño nuestras charlas, nuestras risas, nuestros puchos, nuestro cafecito en medio de la visita a alguna empresa.No es lo mismo el trabajo sin vos.

B:Rami, sabíamos que esto iba a pasar.

Ramiro: ¿Por? (Creo que entendió que me refería a que nos íbamos a distanciar después de que se cortara lo nuestro)

B: Porque te ascendieron, porque te cambiaron de grupo y porque ahora vos estás mucho en la calle y estamos cruzados parece.

Ramiro: Ahhhh.Claro, claro.

B: Son las seis menos diez.¿No tenías que ir a Osde?

Ramiro: Si, ¿Por?

B: Porque cierra a las seis. Vas a tener que correr.

Ramiro: Uh, bueno.Me voy entonces. (pero no se iba)

B: Dale, andá tonto que no llegás.

Ramiro: Bueno.

B: Chau (lo saludo). Ah, el domingo te mando mensaje así venís a buscar el monitor. Eh...eh...(me colgué pensando algo que no nada tenía que ver con él creo)

Ramiro: ¿Qué?

B: ¿Cómo qué?

Ramiro: Si, que me ibas a decir algo y te interrumpiste. ¿Qué era? Decime, dale. (Muy curioso)

B: Ni idea. Creo que te iba a preguntar si tenías crédito.

Ramiro: Ah, si tengo mucho crédito por una promo de Movistar.

B: Bueno, andá que no llegás.Hablamos el domingo.(nos saludamos de nuevo)

Ramiro: Si, dale. Como tengo crédito te puedo mandar muchos mensajes.

B: Rami, con uno alcanza.

Ramiro: Jeje (timidón). Arreglamos entonces.

B: Si. Andá!!!!!! (empujándolo)

Ramiro: Bueno.Otro beso. (Beso y abrazo muy tierno)

B: Chau Rami, buen finde.

Ramiro: Chau mi amor.


Juro que trastabillé en medio de la gente cuando volvía para la oficina. Me sentí una adolescente escuchando palabritas del chico que le gusta, como si se las hubiera robado.No, como si me las hubiera ganado, como si me las mereciera.
Y lo mejor de todo, es que la situación me daba un inmenso cariño, pero que en contraposición a otras veces, cuando subí y me senté otra vez en mi escritorio frente al trabajo que tenía por hacer, me olvidé de todo lo que Ramiro me había dicho.
Me olvidé hasta recién en que hice memoria para postearlo, y seguramente cuando presione publicar ya me habré olvidado otra vez.

¿Estaré aprendiendo a preservarme?

jueves, 4 de septiembre de 2008

El ego herido



El día en la oficina fue sorprendentemente maravilloso.
Se me ocurrió llamar a viejos clientes para ofrecerles productos y milagrosamente todos aceptaron mi oferta.Así que hoy tengo un día movido, recorriendo toda capital e incluso parte de provincia para poder cerrar algunos negocios.
Creo que mi lectora tenía razón, y bastó con que cambiara mi pensamiento por uno positivo para que se generen de inmediato buenos resultados.

Apareció Ramiro, lleno de indirectas, lleno de sonrisas y miraditas cómplices, para no perder la costumbre.
Por suerte, no me generó ninguna sensación más allá del asombro.
El fin de semana va a venir a mi casa para buscar el monitor, y eso es lo único que me preocupa: mi reacción entre cuatro paredes un domingo a la tarde.
Veremos.


Cuando llegué a mi casa había dos mails de Richard.
El primero, en el que me decía lo siguiente:

Disculpe Señorita/Señora
Si querer saber como está le produce pena fue un error preguntar.

Reconozco el regreso de mi malestar estomacal al leer el inicio.No se por que, pero todo lo que escribe me da asquito.

Se ve que no se quedó conforme con su respuesta, y a la hora arremetió con un segundo mail que decía:


Bueno no me gusta la palabra pena.

Y realmente me pone mal

Te escribi, con las mejores intenciones

En cuanto a lo que paso , mas alla de los percanses ocurridos fue maravilloso.


Le respondí algo así como que me disculpe, pero que seguía dándome pena, porque si él no me escribí yo no me hubiera acordado que existía.
No hice mención a los momentos maravillosos, porque para mi no lo fueron.Él fue sólo una compañía cuando yo estaba sola después de cortar con Paul, con quien iba a casarme.Fue un manotazo de ahogado, un comprobar que podía establecer una relación o algo parecido con alguien.Solo eso.

Se ve que mis palabras lastimaron su ego, y lo más probable es que siga escribiendo hasta repararlo.
Lo que hacemos todos, seguramente.


A las once de la noche sonó el celular.
Era la hermana de Ramiro que me llamaba, en medio del cumpleaños de su papá (?)
Se escuchaban voces y una de nena pegada al tubo, que resultó ser la hija de Ramiro.
Por lógica, Ramiro no estaba lejos.
Todavía no entendí el sentido del llamado.
Hablamos como 20 minutos, y su charla comenzó diciendo:

"Hablamos mucho de vos con Rami hoy, y me dieron ganas de llamarte"

Le dije que no gastara en llamarme del celu, que hablábamos otro día, pero siguió preguntándome como estaba y diciendome que teníamos que vernos en estos días.

Inevitablemente, al cortar, me pregunté si esto también tenía que ver con otro ego herido, pero en este caso el de Ramiro, que calculo que no entiende como pudo haberse equivocado tanto al medir mis reacciones. De pasar a estar rendida a sus pies, pasé a estar de pie, frente a él, sin registrarlo.

Dicen que la indiferencia es lo que mata.
Supongo que en este caso es cierto.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Histeriqueo de oficina



Arranqué el día en terapia.
Fui con los tapones de punta contra mi viejo.
El día del encuentro con mi papá, cuando me preguntó como andaban mis cosas, le dije que complicadas, que no tenía plata para viajar, que este mes lo máximo que podía encontrar en mis bolsillos, cartera, caja de ahorro, eran 10 pesos.
En el momento se ve que lo dejé pasar, pero con el correr de los días, ese insignificante comentario, resultó que tenía un contenido oculto.
¿Cuál era el contenido, la intención?
Que mi papá, como buen padre que estuvo ausente durante muchos años de mi vida, dijera:

- Hija, tomá .
Y ofreciera al menos un billete de 5 pesos.

Ese gesto nunca estuvo, y mi mente, lo fue procesando hasta poder vomitarlo hoy en terapia.
Por supuesto, que las cosas no son tan simples como parecen, y mi psicóloga arremetió con la pregunta:

- ¿Vos le pediste plata a tu papá? ¿Le pediste ayuda?

Mi respuesta fue un no, seguido de una lógica explicación. "Si a mis amigos no hace falta que les explique para que ellos solos se ofrezcan a ayudarme, como voy a tener que pedirle concretamente a mi viejo?Se supone que él debería querer ayudarme..."

Entonces, la devolución de mi psicóloga:

- Error.Ahí está el punto en que todo se complica con tu viejo y con todos los tipos que conocés.Vos preferís no preguntarle directamente, para no escuchar la respuesta, que claramente puede ser un NO. Preferís quedarte con la duda, antes que confirmar que el padre ideal e imaginario, que el tipo ideal e imaginario no existen más allá de tu cabeza, y son eso que tenés enfrente. Evitando la respuesta, te evitás sacarles la careta y descubrir que hay cosas que no están dispuestos a darte. Preferís quedarte con tu imagen antes que enfrentarte a la realidad.

Supe, con total convicción, que tenía razón. Que ese había sido un error reiterado durante años. Siempre había encontrado un motivo para JUSTIFICAR, a mi viejo o a un novio. Ante esa omisión, yo podía argumentar un desconocimiento del otro sobre lo que a mi me pasaba, en lugar de reconocer que el otro, aún conociendo mi necesidad, me la negaba.Para ser concreta y que se entienda: Como yo no le pedí plata a mi viejo (solo comenté mi necesidad), hoy puedo decir que mi papá no me dió porque yo no le pedí, pero que quien sabe, tal vez, quizás, me hubiera dado. Cosa muy distinta a ASIMILAR que le pedí y me dijo que NO.


Salí de la terapia con la cabeza en 4000 revoluciones por minuto.
De ahí, a la noticia de mi préstamo que me esperaba cuando entré a la oficina, y que inevitablemente desembocó en llanto.
En ese instante, entró Ramiro.
Hacía 15 días que no lo veía, y tenía que aparecer justo en plena crisis mía.

Vino directo, como si un imán oculto en mi persona se atrajera con el de él, y me abrazó. Un abrazo largo, fuerte, silencioso.
Lo primero que me dijo fue:

- Te extrañé

Lo segundo que me dijo fue:

- Te llamé el sábado a la tarde, pero tu celular estaba apagado.

Seguramente me había llamado en mi horario de taller.UNICO momento de mi vida en que lo apago, por supuesto.

De ahí en más, durante toda la tarde, hubo comentarios, sonrisas, códigos propios que ya me había olvidado.
Esta vez fue él quien me dijo "¿Vamos a fumar?", y quien cuando llegamos abajo y vio que había compañeros a los que deberíamos acercarnos dijo:" Vamos para aquél lado". Aislados del resto.

Cuando llegó la hora de irse, me dijo: ¿Te venís conmigo? ¿Te espero?

Respiré hondo, conté hasta tres, y le dije: "No, andá, tengo para un rato".

Su última frase fue: Bueno, si no te veo por acá el viernes, te llamo.

Y mi última frase, mirándolo a los ojos fue: ¿Para qué? Rami..... ( silencio) Andá.