
El lunes trajo, además de mucha fiaca al levantarme, algunas particularidades que sirvieron para levantar mi ego.
La primera, en la oficina, cuando lo vi a Ramiro. Los abrazos fueron tantos que tengo "stock" hasta enero, y además un excedente que puedo rematar en Mercado Libre.
Se le ocurrió regalarme otro atado de cigarrillos y en el momento de dejármelo sobre el escritorio me dijo :
- Me estoy por separar.
Así como si nada, como quien dice "en marzo empiezo un curso de computación".
La misma importancia que le dio él al comentario, fue la que le di yo en la respuesta:
- No creo, Rami, no creo.
Y seguí trabajando.
Al mediodía me llegó un mensaje de Tincho. Para los que no tengan ganas de leer la historia con él, les recuerdo que fue un amor de la época en que la mayoría éramos modernosos y en que los amores, así como la moda, eran pasajeros. Desde el año en que dejamos de vernos, él se puso de novio con una chica con quien convive hasta el día de hoy.
Me buscó por el Facebook dos meses atrás, y desde entonces quedó pendiente un encuentro.
Como decía, me llegó un mensaje de él, preguntándome si tenía planes para el almuerzo.Como mi querido jefe había planificado una reunión para las 14 hs, no me quedó otra que rechazar la propuesta, a lo que me contestó:
- Avisame el día que vos puedas. A partir de este momento tenés un almuerzo pendiente conmigo en la Parolacchia de Puerto Madero.
Así que entre los planes "mata ansiedad y expectativa" para esta semana, tengo que anotarme el almuerzo con el Ex- novio de los años 90: Tincho.
Para finalizar el día, tuve terapia ( de neurosis ) grupal. Muy amena como siempre, sobre todo porque soy la única mujer en un grupo de pura testosterona y eso tiene sus privilegios.
Uno de ellos, es que a la salida, mi compañerito Ezequiel , de apenas 24 añitos , se ofrece siempre a alcanzarme lo que más pueda (depende de sus actividades post terapia) para que yo demore menos en llegar a mi hogar.
En la última sesión se atrevió a pedirme el celular, y yo como buena compañera tuve que dárselo (léase: creyendo que en crisis nerviosa podía necesitarme). Hoy,antes de que me bajara del auto, me sorprendió con una nueva forma de contacto:
- Ah, Blonda,¿No me darías tu Msn?
Se lo anoté en un papelito, con una birome rosa que él me había dado. Cuando se la voy a devolver, me agrega:
- No, la birome guardala , que te la traje para vos.
Y sonrió.
Y así con cara de "gracias pero me incomoda un poquito esto", me bajé del auto, escuchando un "hablamos" que salía desde la ventanilla del conductor.
Ya sentadita en el 41 , abrí y cerré por lo menos diez veces el libro que intentaba leer. No podía concentrarme, estaba inquieta, revoleando los ojos de un lado para el otro.A cada uno que subía en la parada lo miraba, al que paseaba al perro, al que cruzaba la calle.
De pronto me di cuenta de que estaba fantaseando con la idea de cruzarme a "Alguien" por la calle, en pleno regreso a casa.
No me digan que estoy loca, pero juro que sentí que merodeaba los alrededores.
¿Será una señal de que el encuentro se acerca y que mi sexto sentido empieza a presentirlo?
¿ A alguien alguna vez le pasó?
Por si acaso, voy a andar alerta ( y con el pelo planchado)


