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sábado, 22 de agosto de 2009

Cadena trófica




"La cadena trófica señala las relaciones alimenticias entre productores, consumidores y descomponedores. En otras palabras, la cadena refleja quién se come a quién. Un ser vivo se alimenta del que lo precede y, a la vez, es comido por el que lo sigue."

No es un post dedicado a las Ciencias Naturales.
La imagen de una cadena alimentaria me ayudaría a definir la sensación que me dejó la película Two Lovers*.


Una mujer que ama a un hombre, que ama a otra mujer, que ama a otro hombre.

Un amor que devora a otro que no quiere ser devorado.


De esa idea parte el argumento de la película.


Declaraciones de amor cruzadas y gargantas en silencio ante un par de ojos enamorados. Las mismas gargantas que son capaces de gritar ante otros ojos de mirada distante.

Manos vacías de un lado, manos vacías del otro. Todas mendigando promesas, suplicando afecto. Personajes conformándose con menos que el ideal para intentar remendar el espacio roto que deja el que se va. Pasando por el tamiz la obsesión y el rechazo, reconstruyendo los pedazos de sí mismos para intentar volver a enamorarse.

En una escena alguien dice "Si él no hubiera vuelto estoy segura que podría haberlo intentado con vos."
Un sólo instante en el que uno desea haber vivido otro tiempo, haber cumplido la ley de estar en el momento justo en el lugar indicado. Y que no quede otra que aceptar el amor a medias, el beso robado pero no ganado, la compañía por gratitud y no por deleite.

Encuentros y desencuentros que duelen. Desamores que modifican, que se vuelven aprendizaje - de ese que enseña a los golpes-, y que nos ayuda a redefinir el concepto del amor.

¿Puede ser amor el abrazo que llega después de mucho insistir? ¿Puede serlo el llamado que se responde días después? ¿Los días de espera ante una palabra que no llega? El silencio que sigue a la pregunta ¿me querés?... ¿Es amor? ¿Puede serlo algún día? ¿Cuánto es en tiempo? ¿Una vida?

Todas esas preguntas caminan en círculo por mi mente mientras conservo la congoja de la escena final.
Un rompecabezas sobre el amor que requiere lucidez para poder distinguir entre lo enfermizo o lo dañino, de aquello que se presenta como algo sano.
Lo que no perjudica a la salud, ¿puede acercarnos a la felicidad? ¿O la idea de bienestar está siempre ligada al querer devorar al que no se deja, a querer tener lo que no se tiene, a llevar el ideal de lo imposible tatuado en la nariz?

Un final de la película que plantea una duda: Optar por lo que no hace daño,¿es conformarse?

Los leo...



* Two Lovers
Dirección: James Gray
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw
Duración: 110 min.



( nada es casual...no se parece a la conversación que tuvimos, "Cris"?)

jueves, 22 de enero de 2009

Manual de amor - parte 2 "El abandono"




En el último episodio de la película, el protagonista fue abandonado por su mujer después de 9 años de casados.
El CD que él escucha, que no es más que el "Manual de amor" que le da el título a la película, dice lo siguiente:

" A cierta edad las penas de amor pueden ser devastadoras"

Y recomienda evitar algunas situaciones, a modo de ejercicio para estar mejor:

1- Jamás insistir en reconquistar el objeto de amor.

2- Evitar la tentación de mails y Sms

3- Nunca llorar ante amigos. Mantener la dignidad.


Después viene la parte en que el protagonista me hizo pensar, cuando reflexiona sobre el olvido, palabra cruel, si las hay.

"¿Cómo se hace para dejar de amar a una persona? No tengo fuerza de voluntad, no soy de los que tiran el atado de cigarrillos y ya dejan de fumar..."

Es cierto, no hay manual que sirva que para el olvido.Creo que el olvido es simplemente imposible.Uno podrá recordar con menor intensidad, pero jamás olvidar.Salvo que nos borraran la memoria como en una película de ciencia ficción, aquello que está almacenado en nuestro cerebro y en nuestro corazón, que quedó registrado como una fotografía indeleble, podrá tornarse amarillenta con el paso del tiempo, pero seguirá estando en el archivo.

No creo que haya proceso más triste y más complicado a la vez que el de intentar ese olvido que no llega nunca.El tiempo parece consumirse tan lentamente que asusta, y se mezcla con la ansiedad de descubrirnos por fin una mañana sintiendo que volvemos a ser nosotros mismos, sin el fantasma de ese otro que ya no está.

Una pequeña muerte que necesita su duelo.Esa persona que amábamos ya no comparte nuestra vida, y ese extirpar de la escena cotidiana al ser querido es el que duele, el que se lleva la voluntad de mirar hacia adelante, como si se hubieran robado a la palabra futuro de todos los diccionarios, y la hubieran reemplazado por un vacío abúlico, por el sin sentido de las horas.

Las venas y arterias del amor, que por lo mismo que laten en el enamoramiento, pueden condenarnos mañana al olvido.
A ese olvido que tarda demasiado en llegar y que se lleva tanto en el intento.