
Hace unos días atrás estuve escribiendo en este blog sobre las lágrimas.
Me encontré sin ganas de llorar más, pidiendo a gritos que volvieran de a montones las sonrisas.
Después, hablé de una forma distinta de llorar, que no incluía lágrimas pero que dolía con la misma intensidad.
Hoy pasé por ambos momentos, el de llanto extremo, y el de ahora, en que tengo secas las pupilas, pero lloro igual.
La vida que me tocó me hizo quejarme en más de una oportunidad, y a partir de esa queja pude encontrar una veta , un hueco donde colarme y descubrir una alternativa. Siempre me tocó remar, y muchas veces se me dio vuelta el bote en altamar y sin salvavidas, pero así y todo, traté de ponerle humor, y reírme de mi propia desgracia.Como quien dice, si el problema estaba ahí y no podía arreglarlo en lo inmediato, tampoco podía dejar que consumiera mi presente.
Con el paso del tiempo, los remos se fueron encarnando en mi cuerpo, hasta convertirse en mis dos manos.
Nunca supe cómo es la sensación de que algo salga derechito desde el inicio, ni voltear de un sólo tiro al pato en la kermesse , ni que me salga la generala servida.
Desde marzo de este año vengo remando en lo ecónomico, luchando por un cambio de puesto en mi trabajo, por generar más comisiones, por saldar todas las deudas.Cada vez que empiezo a acomodarme, a base de esfuerzo y de resignar placeres (incluso hasta lo mínimo), por algún motivo el agua empieza a filtrarse en el bote.
Hoy, ya no hay salvavidas que me saque a flote en la corriente, y me siento a merced de las olas, dispuesta a entregarme y que el destino me arroje en alguna orilla.
Ya no me da la cabeza para pensar una fórmula salvadora.Creo que de tanto tragar agua, se me deben haber inundado hasta las ideas.
Siento que tengo que decidir, no sé bien qué, pero decidir.
De pronto hay mil cosas a mi alrededor que esperan un movimiento de mi parte, y ahí es justamente donde me paralizo.
Sé que tengo que enfrentarme a ver a mi papá.Sé que no puedo dilatar más el encuentro con "Alguien".Lo sé, pero no puedo accionar.
Hoy es el momento para torcer las velas.¿Pero cómo? ¿Hacia dónde?
Esta noche necesito que un otro piense por mí, qué oficie de brújula, de guía.Que sea un bastón que me sostenga un tramo del camino, y una mano dispuesta a alivianar el peso de mi mochila.
No quiero alguien que soporte mis problemas, porque para eso me basto solita...sólo quiero alguien que me preste su espalda para recostarme un rato, y que me deje estar en silencio sabiendo que comprende.
Necesito más que nunca alguien que me rescate.
Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,
te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías,
aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y,
que no la devuelvas.
Que pagues el rescate que abajo te indico.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
Pero nadie puede salvarme,
nadie sabe lo que sabes,
y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.
No hay dinero, ni castillos,
ni avales, ni talonarios,
no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;
te conocen, pero no llegan a ti.
Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.
Presa como está mi alma, con la calma suficiente,
ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,
sin dudar un segundo, lo asumo,
sólo tú puedes pagar el rescate.
Devuélveme el amor que me arrebataste,
o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;
pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden,
te conocen, pero no llegan a ti.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden,
te conocen, pero no llegan a ti.
Dedicado a mi amiga Alfa , que anda con ganas de llorar...


