Recent Posts

Mostrando entradas con la etiqueta De película. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De película. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de agosto de 2009

El secreto de sus ojos


Hoy me regalaron el poder disfrutar de una excelente película argentina: El secreto de sus ojos.

Las actuaciones, la ambientación en los años setenta, el guión y hasta una máquina de escribir que funciona mal (y que no es un elemento incluido al azar), logran un producto digno de disfrutarse a lo largo de sus ciento veinteseis minutos de duración.

El título - acertadísimo -, encierra un montón de aristas que giran en torno a la vida de Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un reciente jubilado que después de haber trabajado toda su vida como empleado en un Juzgado Penal decide emplear su tiempo ocioso en escribir una novela basada en un caso policial del que fue testigo y protagonista.

La violación, seguida de muerte, de la esposa de Morales (Pablo Rago) es el eje de la novela que intenta escribir y es, además, una puerta de acceso a una justicia corrupta, que huele a podrido.

Pero hay más puertas que se abren a través de la mirada de los protagonistas. La mirada, no en una forma metafórica. Ojos que dicen lo que la palabra calla, en más de un sentido.

Una mirada que puede ser de amor, como aquella en la que queda detenido Morales una vez que pierde a su mujer o la de Espósito que contempla enamorado a Irene (Soledad Villamil).

La película gira en torno a los ojos de los protagonistas y da vueltas sobre una frase que le da sentido al film: Una vida llena de nada.

Y acá me detengo para profundizar en ese puñado de reflexiones que me invadieron al cruzar la puerta del cine.
La primera es la pérdida. El inmenso vacío, que sigue al dolor, cuando uno pierde a un amor sin aviso, cuando la muerte egoísta nos priva, de un momento a otro, de la compañía de un ser amado.
Hay otra pérdida, que puede doler aún más, y es la que uno decide a través de un acto de cobardía que se prolonga en el tiempo. Ese silencio sentenciante al que uno elige someterse por miedo a hablar y a correr el riesgo de un "no" o, lo que es peor, por no animarse a un paisaje feliz.

La segunda es la pasión, que se muestra como algo inevitable. Algo a lo que nadie puede resistirse. ¿ O a lo que nadie debería resistirse?

La tercera es una amistad con todas las letras, en la que el otro lllega a ser más importante que uno mismo.

La última es la que más me dejó pensando: El sentido de la vida.
Esa vida llena de nada a la que los protagonistas se refieren. Esa búsqueda a la que ni ellos, ni nadie, debería claudicar.
Recuerdos que seleccionamos y atrapamos con las dos manos para poder seguir adelante, para saber quiénes somos y hacia dónde vamos.

Barrer culpas, asumir errores, ganarle la batalla al miedo que paraliza, aprovechar el tiempo porque no hay reintegros, buscar la verdad, perseverar. De eso trata.

La necesidad de que algún acontecimiento justifique el pasar por esta vida para que nuestra presencia no sea un mero acto de atravesar almanaques. De eso también trata.
En el caso de Espósito, una novela que es sólo una excusa para juntar coraje y atreverse a vivir y no irse con las manos vacías.


Un policial que cumple mucho más que la función de entretener, porque obliga a pensar en el futuro antes de que se convierta en historia.

"El pasado no pertenece a mi jurisdicción"- dice Irene.

Tiene razón.




El secreto de sus ojos
Dirección: Juan José Campanella
Interpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella (genial), Pablo Rago.







lunes, 8 de junio de 2009

La última oportunidad


Mi amiga M me invitó al cine, y de eso se trata el post de hoy, de esas últimas oportunidades, como la que da título a la película.

"Last chance Harvey" (Tu última oportunidad en nuestro país), es una comedia romántica y esperanzadora, pero que además tiene unos escaloncitos donde detenerse a pensar un rato sobre algunos asuntos.

Dustin Hoffman, Harvey, viene de un fracaso matrimonial que incluye un fracaso como padre y una sensación de sentirse menos que el resto.
Emma Thompson es Kate, una soltera que carga con una madre aburrida que la llama todo el día a su celular con cualquier excusa y que intenta llevar su estado civil lo mejor posible.

Hay una escena de ese intento de Kate por pasarla bien que refleja gran parte de lo que ella siente. Su amiga junto a su novio le organizan una cita a ciegas para presentarle a alguien. Salen los cuatro, pero en mitad del encuentro fingen una urgencia y los dejan solos. Ella se esfuerza, y se le nota.Pone voluntad en quedarse para tratar de no cerrarse a un posible encuentro, se esmera y pide un trago. De pronto, el factible candidato se ve sorprendido por un grupo de amigos, que pasan a sentarse en la misma mesa. Y ahí está Kate, con la mirada perdida, sonriendo forzadamente, sólo por complacer. Hasta que va al baño, se sienta sobre la tapa del inodoro, y llora. Sintiéndose completamente fuera de lugar, sabiendo que no encaja en esa mesa, ni en ese bar, ni en ese intento de esforzarse en conocer a alguien porque pasó los cuarenta ....

Por supuesto que Harvey está igual de desencajado, pero en otra parte de la ciudad. Está en la despedida de su hija, que está a punto de casarse, viendo como su padrastro le roba el lugar que él siente que no supo ocupar. Su cara lo dice todo. Está de más en esa mesa familiar. Sobra.

Y son dos alma solitarias, descreídas, dolidas, desesperanzadas, que se rozan sin verse en una ciudad donde todos caminan sin pensar en aquél que pasa por al lado.

Hasta que se encuentran, como era de esperarse, generando la última oportunidad de ese Harvey que trata de convencer a una Kate más acobardada que dice entre llantos:

- Estoy acostumbrada a las decepciones. ¿En qué momento vas a decirme que necesitás tu espacio, o que esto no funciona, o que la relación no es lo que esperabas?


Claro que Harvey está entusiasmado y parece que el amor, al menos en el cine y en esta película, logra que intenten estar juntos y arriesgarse una vez más al posible desencanto que está ahí, acechando a la vuelta de cada nueva relación.


Pero parece que en la realidad no es tan fácil, y que hay muchas Kate en versiones de ambos sexos y de todas las edades, que anticipando un futuro cargado de adioses y excusas de manual, prefieren despedirse después de un lindo encuentro, que apostar a que pueda construirse algo que dure un poco más que una siesta.

La película es esperanzadora, sí.

Lo que veo y escucho a mi alrededor, no lo es.Cada vez escucho más historias que empiezan cargadas de entusiasmo y que duran menos que el otoño. Las razones no varían, siguen siendo las mismas.
¿Entonces qué es lo que falla para que vuelva a existir la esperanza de esa oportunidad que tantos Harveys esperamos?



miércoles, 6 de mayo de 2009

Cosas para hacer antes de morir



"Nunca te drogaste.Ahora te apetece probar todas las drogas del mundo, pero todas las drogas del mundo no van a cambiar la sensación de que tu vida ha sido un sueño y que sólo ahora estás despertando"


Así empieza " Mi vida sin mi", una película de Isabel Coixet, la misma directora de "La Elegida" y de "La vida secreta de las palabras" que ya recomendé alguna vez.

La película cuenta la historia de Ann, de sólo 23 años, que vive en un remolque, con su marido y sus dos hijas.Su vida es gris, monótona, con un empleo nocturno que no la satisface, una relación conflictiva con su madre y un padre preso al que hace mucho que no ve.

Paradójicamente, después de un diagnóstico médico que le augura una muerte temprana, Ann descubre el placer de vivir.


Hay una suerte de lista de cosas imprescindibles que se propone la protagonista, que incluyen repertirle hasta el cansancio a sus hijas cuánto las quiere, encontrar una mujer para su marido, lograr que alguien se enamore de ella, decir lo que piensa, hacer el amor con otros hombres sólo para ver qué se siente, etc...


La película me pegó una cachetada, sin anestesia y sin aviso.

Inevitablemente me puse a pensar en aquello que postergamos, en esos zapatos que esperan una ocasión para ser estrenados, en esos viajes programados para "algún día", en las frases a medio decir que guardamos para una mejor ocasión, en esa caja que habita en el fondo del placard y que contiene fragmentos de recuerdos que no queremos dejar escapar,en las cosas que dejamos por la mitad suponiendo que siempre habrá un mañana.

El mañana no debería ser más que este segundo que corre detrás del que acaba de irse, y la palabra DESPUES debería dejar de ser una excusa que postergue aquello que el alma nos pide hacer.

No hace falta escribir una lista de aquello que soñamos, no necesitamos recordar lo que nos moviliza, así como no hace falta pegarnos una etiqueta con nuestro nombre para saber cómo nos llamamos.

Vivir, debería ser una continua búsqueda de aquello que nos llene los bolsillos del espíritu, sin esperar a que algo nos obligue a devorarnos el tiempo que nos queda y a lamentar el que perdimos.


Mañana es ahora.





jueves, 22 de enero de 2009

Manual de amor- Primera parte


Justo cuando venía hablando de las conjeturas se me ocurre alquilar la película Manual de amor.
Yo había visto la segunda parte (sí, arranqué al revés sin darme cuenta), que si bien me había gustado bastante no se compara con esta "joyita" que vi ayer.


La película se divide en cuatro instancias del amor: El enamoramiento, la crisis, el engaño y el abandono, contadas a través de distintas parejas que en un punto se relacionan entre sí.

Hay dos historias que me atraparon (además de hacerme reír muchísimo en algunos pasajes), la primera fue la de Tomasso, un tipo joven, traumatizado porque su última novia lo engañaba con un ex novio, desocupado y en la búsqueda tanto de trabajo como de un amor, que se topa de casualidad con Giulia y que partir de ese amor a primera vista, comienza a perseguirla.Ella lo máximo que hace es darle su teléfono, pero sólo ante su insistencia, como para sacárselo de encima.


Es muy bueno ver el personaje del amigo de Tomasso, que mirando a cámara cuenta que desde que su amigo está enamorado no escucha nada que él pueda decirle,que se ha convertido en un perfecto idiota que habla todo el día de Giulia.Es él quien le aconseja que la llame en forma anónima o restringida a esa Giulia que no lo está atendiendo por teléfono.Así es como Tomasso logra por fin hablar con ella, después de haber conjeturado los motivos por los cuales ella no atiende.Una vez que corta, con una negativa a verse colgando de su oído, seguirá justificando la actitud de ella, para no asumir el desinterés rotundo que ella le manifiesta.

Lo bueno de esta justificación es que le da a Tomasso un motivo para seguir intentando, y así es como se esconde en la puerta de la casa de ella hasta verla llegar en moto con otro hombre, al que besa al momento de despedirse.
Es ahí, cuando el susodicho se aleja, que él decide llamarla nuevamente, y es cuando confirma que ella miente, ya que le dice que está en la cama a punto de dormir.Ahí hace su aparición triunfal, bajando del auto, y demostrándole que no es ningún tonto , que ha podido descubrir su mentira.

Por supuesto, ella le hace una escena, bastante cierta, de que él no es nadie para venir a reclamar nada, y mucho menos para seguir persiguiéndola.Las palabras de él no se hacen esperar:

-Deberías tratar mejor a tus admiradores.Si fueras gorda y bajita morirías por salir conmigo, pero como no lo sos, ya pudiste decirme varias veces que yo no te gusto, aún sin conocerme. Si ese que besaste recién era tu ex, eres igual a todas, que si se sienten sola y abandonadas prefieren volver al pasado, que seguir adelante.


Esas palabras tienen tal impacto sobre Giulia, que finalmente accede a una salida con él, y... por supuesto se enamoran.

Son imperdibles los pensamientos que tienen ambos en medio de la cita, y como nos muestran que muchas veces pensamos algo pero actuamos completamente distinto a nuestro pensamiento, sobre todo en la etapa de la conquista.


Creo que es una película que debe verse con lápiz y papel en mano, ya que está llena de palabras que pueden servirnos en algún momento, y sobre todo, porque nos muestra la visión de ambos sexos en cada situación.
Digamos, que ese "querer ser mosca" para escuchar lo que piensa el otro, que seguramente habremos padecido en algún momento, está solucionado en dos horas de película.Claro que no todas las relaciones ni situaciones son el reflejo exacto de nuestras vidas, pero es una buena opción para entender un poquito más sobre la diferencia entre los sexos.

Para más tarde dejo las reflexiones que me dejó la última historia que habla del abandono, mientras que recomiendo otras tres películas que también vi ayer (fue maratónico lo mío).

* Milk : Es la historia de Harvey Milk, activista gay que fue el pimero en obtener un cargo público en Estados Unidos.Dirigida por Gus Van Sant y protagonizada por Sean Penn.
Pensé que iba a ser un poco aburrida, pero me sorprendí descubriendo una película buenísima, interpretada y dirigida a la altura de las circunstancias.


* Revolutionary Road: Protagonizada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, quienes encarnan a un matrimonio frustrado, atrapado en la rutina de la década del 50. Él, con un trabajo aburrido y sin sentido, y ella, un ama de casa insatisfecha, intentarán cambiar sus destinos con todo lo que eso implica. Está dirigida por Sam Mendes, el mismo de Belleza Americana, que vuelve a tocar el tema de la mediocridad y el sueño americano.Me encantó.


* La Duquesa:Con Keira Knightley y Ralph Fiennes, es la historia de la Duquesa de Devonshire, Georgiana Spencer, una mujer ingeniosa, activa, directa, que debió pagar un alto precio por ser distinta y apostar a lo que su corazón le indicaba.

Preparen pañuelos...para las tres.