No sé si esto de pensar mucho en algo termina dando resultado o si es de pura casualidad, pero desde que decidí que quiero conocer a algún tipo potable y que comencé a pedirlo con ganas, empezaron a pasar algunas cosas.
Sí, no fueron tan buenas como esperaba, al menos con Alguien, a quien hoy le respondí su mail más por obligación que por deseo. No digo que se me haya pasado el interés en conocerlo porque sería una hipócrita, sino que me doy cuenta que no es el único tipo interesante del planeta, y que si entre la opción de conocerme o no conocerme elige la segunda, es un completo idiota.No porque yo me crea la mujer ideal , sino porque algún motivo lo llevó a escribirme mails durante un mes y no le encuentro sentido a no compartir al menos un miserable café.Allá él con sus fobias.
Después apareció el psicólogo, que medio lo fui descartando porque me reclamaba a tiempo completo en la computadora y me dio la sensación de que era más ansioso que yo, y eso es decir mucho.
Anoche entraron en juego El Ingeniero, del que hoy no tuve ni noticias, y Federico, el hermano de Leandro, que misteriosamente apareció en mi Msn.
Hoy a la mañana en mi bandeja de entrada, había un mail de Roberta que no es otra que la amiga en común con Alguien, y que decidí llamarla así por su vocación de casamentera al mejor estilo Roberto Galán.El mail contenía la descripción de un nuevo candidato "El candidato potable" (sí , aplausos para Roberta). Soltero, canchero aunque un poco "cheto" según lo describe Roberta, politólogo, y aparentemente enterado de mis rasgos particulares y dispuesto a conocerme. Roberta se lo cruzó en un cumpleaños que tuvo anoche, y ahí, con su radar encendido en pos de "emparejarme" con alguien, le tiró toda la data de mi persona, incluyendo el episodio de Alguien, sobre el cual el Candidato Potable, dijo que era algo así como un nabo, que al tercer mail debería haber provocado un encuentro.Suma un punto a su favor con ese comentario porque al menos me asegura una agonía menor, que se resume a la módica suma de tres mails.Nada mal.
Pero parece que hay algunos candidatos que pueden ser más rápidos, y acá me permito presentarles a otro psicólogo al que voy a llamar El Tano, por su debilidad por Italia.
Anoche hablé horas con mi amiga Lola, que es una amiga del alma con la que hemos llegado hasta a compartir un amante.En medio de la conversación y empecinada por "ubicarme", me dijo que había encontrado un tipo ideal para mi: su profesor de psicología de la facultad.Cuando me dijo que tenía 40 años, se me fue el entusiasmo, porque ya todos saben que a mi no me gustan los tipos grandes, pero cuando me dio la dirección de su blog de psicología y miré la foto de su perfil, cambié de opinión al instante.
De atrevida que soy, virtualmente hablando, le dejé un comentario en su blog y le conté que me lo había recomendado una alumna, que era muy interesante lo que escribía, y que bla, bla, blá.
Por supuesto,que agregué mi mail y mordió el anzuelo.
Mail va, messenger viene, me pasó su celular y estuvimos mensajeándonos hasta hace un rato.
El martes vamos a ir a cenar, para conocernos y ver qué onda.
Tengo que ir entrando en calor, ejercitando frente al espejo conversaciones interesantes y carentes de ansiedad, recordando que el tipo es psicólogo y que me va a leer todo el tiempo entrelineas (al menos fantaseo con que los psicñologos se comportan así)
Hace bastante que colgué los botines en esto de las citas a ciegas.
Y bueno, al ruedo, nuevamente.
Que sea lo que Freud, perdón, Dios quiera.

