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viernes, 21 de noviembre de 2008

Inolvidable


¡Qué día!
Después de mi encrucijada de ayer, de encontrarme detenida y a la vez buscando una salida en medio del laberinto...llegó mi sesión de terapia.
Algo saqué en limpio, y es que suelo ser racional en las pavadas e impulsiva en las cosas trascendentes. Por ende, salí de ahí dispuesta a continuar en mi trabajo pero sin dejar de buscar algunas tareas extras que me representen otro ingreso.

En relación a "Alguien", me quedó claro que este dilatar las cosas es producto de mi inseguridad. No porque me sienta insegura de mí, sino de las consecuencias. Traducido al castellano digamos que no sé lo que quiero.Por consiguiente, prefiero no enfrentarme a ninguna posibilidad que amenace la tendencia de mi presente.Claro, si yo estoy cómoda así... sin jugarme por nada, sin dejarme conmover por nada "real"...¿Y si algo me devuelve al mundo de un golpe? ¿ Si esa palabras escritas en un mail se transforman en una persona de carne y hueso que me encanta? Opaaa...¿Qué lugar ocuparía eso en mi corazón blindado a prueba de robo?

Así que me enojé conmigo, por querer algo que en realidad no quiero, y me dije: Loca, media pila, que si te quedás sentada escribiendo mails seguís alimentando la idea de un otro que no se vuelve corpóreo.Basta, punto, se acabó, ¿Escuchaste? Todo eso me dije y salí convencidísima de que la hora había llegado, y que si él seguía durmiendo en los laureles, yo lo iba a despertar.

Así que recién, tomé coraje y le escribí por el chat.Para mi sorpresa, me saludó con un : Hola Blondesca, lo que automáticamente me aceleró los latidos por la idea persecutoria que tengo de que lee todo lo que escribo ( si estás leyendo te pido perdón, nunca quise decirte histérico, a veces soy muy impulsiva y me dejo llevar por la primera impresión).
El punto es que lo encontré en medio de una "crisis" laboral (¿seremos clones?), con proyectos dando vueltas en su cabeza, y un cansancio fulminante que lo dejó preguntarme por mis cosas y alcanzar a decir un" hablamos pronto, ¿eh?". Quince minutitos de chat, y algunas promesas de "ya te contaré cuando nos veamos". Me quedé con la invitación a medio decir, y unas ganas locas de agarrar el teléfono y decir: Tal día, tal lugar. Pero me contuve y ahora quién sabe cuándo volveré a tomar coraje...


Por otra parte, algunas cosas que pasaron hoy siguen confirmando mi teoría de la mesita de luz.

Ramiro fue cambiado de escritorio.Le tocó dos pisos más abajo, en una oficina chiquita y llena de desconocidos.Hoy subió a avisarme, y entre abrazos me dijo: No sabés cómo te extraño. No le dije que podía llegar a imaginármelo, porque no lo hubiera entendido, y tampoco quería tomarme semejante molestia.Tal vez podría haberle recordado la cantidad de días que yo necesité su presencia y que él no estuvo, pero a esta altura no valía la pena.


El segundo episodio se produjo cuando abrí el Facebook. Había una invitación pendiente y supuse que sería de alguna ex compañera del colegio, pero no. Cuando hice click descubrí que quien quería agregarme a sus amigos era nada más ni nada menos que Pablito.
Pablito fue mi novio de los 20.Nos habíamos conocido un verano, en Brasil, y por esa coincidencia del destino, ambos íbamos a empezar a cursar en la misma facultad.Así que ya que la vida nos unía, nosotros nos dejamos pegotear, y estuvimos juntos un año y medio.Un día descubrí un episodio raro, por comentarios oídos al pasar entre su grupo de amigos, y se instaló la sospecha de que me había sido infiel.
Lo dejé, haciendo uso de una fortaleza que tenía guardada en un bolsillo y un poco de rabia del momento.Durante un mes me mandó flores, me dejó cartas de amor en el parabrisas del auto, me siguió, me pidió tantas veces perdón, que finalmente accedí.
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y esa no fue la excepción.La historia se terminó definitivamente cuando descubrí que el fantasma del engaño seguía presente.
Hoy, quince años después, descubro que Pablito se anotó en el día de ayer al Fecebook, y que yo soy su primer contacto.Supe que se había casado, y por la foto que muestra junto a su nick, sospecho que tuvo un hijo.Así y todo me rastrea, después de tanto tiempo, igual que Richard, igual que Norman, igual que Tincho, igual que todos.


Acá aparece mi teoría de la mesita de luz.
¿Cuántos guardamos en la mesa de luz esas cositas por las que sentimos afecto aunque nunca las miremos? Son pequeños objetos que tienen un valor y que nos gusta sentir que están cerca, aunque no tan a la vista como para exhibir en la mesa del living ni para llevar encima.Son recuerdos que alguna vez al abrir el cajón se caen y nos traen a la mente alguna imagen de un feliz pasado que ya no está.

Yo ocupo la mesita de luz de mis ex.
Soy una cosita que se ganó un lugar en el cajón, y que no pierde vigencia con el paso del tiempo, aunque sí pierda el protagonismo.

Entre lágrimas le mandé un mensaje.No sé todavía para qué ni por qué.

Las lágrimas no eran por él, eran por mí, por esta mierda de descubrir una y otra vez que soy alguien difícil de olvidar para mis ex, pero no lo suficientemente importante como para que en el momento de tenerme no me quieran perder.

O los hombres tienen un grave problema de inmadurez, que hace que sus fichas caigan demasiado tarde, o yo tengo el karma de haber nacido con forma de velador.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Las dos caras de la moneda

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En mi sesión de terapia del miércoles le conté a mi terapeuta sobre la existencia de mi heroína, de mi Superblonda que intenta salvar corazones, de unir parejas, de que nadie se quede con palabras por decir, con abrazos por dar, con cartas que escribir.

Escuchándome a mi misma no me quedó otra alternativa que darme cuenta que Superblonda no es más que mi "otro yo", oculto tras la apariencia quieta de Blonda.

Ella es todo lo que yo quisiera ser, hasta en el hecho de volar, que considerando el vértigo que me dan las alturas sería imposible.
Superblonda no teme a los rechazos y es una optimista nata que considera que ganar es sinónimo de arriesgar.No mide consecuencias porque cree que con el amor alcanza, que un buen gesto es recompensado con otro buen gesto, que decir algo que uno viene guardando nos libera y nos premia, que moverse para alcanzar la meta es una tarea sencilla y que requiere menor esfuerzo que sentarse a meditar sobre los pro y los contra de efectuar una maniobra.


Blonda es muy distinta a Superblonda.
Blonda es cagona.Se siente cómoda en la inercia, expectante de que alguien accione en lugar de que tenga que hacerlo ella.Para lo único que utiliza el coraje es para seguir remando contra la corriente o en plena tormenta, pero igualmente su cara transmite siempre el temor que siente por el agua.
Es impulsiva pero no es decidida.
Es paranoica ante la adversidad, y puede transformar un "No" en una interminable lista de suposiciones absurdas que se alejan cada vez más de la realidad.
Blonda está segura de que a ella las cosas le cuestan, y que decir lo que vino callando es estar eligiendo la lápida para su tumba, es quedar expuesta, desprotegida, sin un velo invisible que ponga a salvo sus verdaderos sentimientos.

Hay un punto que ambas tienen en común.Las dos creen, las dos creemos.
Sólo que para Superblonda el amor es algo cotidiano, y para Blonda es la historia que le toca a los otros, pero no a ella.

Por algún motivo Superblonda aparece ahora en mi día a día, por alguna concreta razón es que le puse nombre a mi otro a yo. Tal vez para darme cuenta que sin capa igual puedo salir a volar un rato, pero que después tengo que volver a poner los pies sobre la tierra.
O tal vez para darme cuenta que puedo evaluar pros y contra, pero que ese razonamiento no tengo que guardarlo en el fondo del cajón, sino que tengo que usarlo para ponerme en acción.

Superblonda me dio algunas herramientas para crear el cambio.
No es capaz de salvar a la humanidad, pero tal vez pueda convertirme en la persona que quiero, y cumplir la gran misión de rescatarme de mi falta de confianza y depositarme en un mundo nuevo, en el que de tanto apostar tal vez me toque acertar un pleno.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Superblonda en plena autogestión


Clark Kent no era igual que Superman.
Peter Parker no era igual que El hombre araña.
Ambos, al calzarse el traje de superhéroe se estaban calzando el coraje.

Lo mismo pasa con Blonda y Superblonda.
Blonda no mueve una ficha esperando que el mundo lo haga por ella.
No apuesta por miedo a perder, calla por temor a hablar.
Superblonda, en contraposición, intenta que no haya más palabras flotando en el país de lo jamás dicho y que se considere al tiempo como la medida que marca nuestro hacer sin postergar.

Blonda, los miércoles como hoy, va a terapia.
Cuando llegué a mi sesión, le dije que había quedado un poquito flasheada con la muerte de mi tío Juan, y que había pensado bastante en esto de lo efímero de la vida, en cómo uno dilata una charla para otro día, sin contabilizar que ese mañana puede no llegar nunca.
Ahí le dije que ayer había sido el cumpleaños de mi hermano, y que me había animado a mandarle un mensaje vía Facebook, y que hoy era el Día "D"...el cumpleaños de mi papá, y que no sabía muy bien qué hacer.
Se despachó con ganas. Me dijo que soy de las que esperan, aún sin ganas de esperar, por miedo a poner el cuerpo, en lugar de mi cabeza, por miedo a jugarme y que me salga mal.Parece que ya es hora de que corra riesgos, de que me haga cargo, de que accione.

Lo más loco de esto, es que como Superblonda pretendo que el resto del mundo no se quede dormido viendo pasar las cuatro estaciones, pero yo soy la primera en dejar que todo transcurra, quieta, inmóvil.

Entonces llegó la hora.Basta de dilatar el comienzo.
Basta de decir que "mañana", que " en el 2009".
Bastante tiempo dejé pasar sin decidir, y quién sabe, si me hubiera jugado a tiempo las cosas tal vez hubieran sido distintas.

Llamé a mi papá, y lo escuché llorar como un nene del otro lado del teléfono.Me dijo que respetó mi tiempo, mi espacio, mis ganas de no verlo y que por eso no me avisó que estaba en silla de ruedas desde hace 20 días, después de dos operaciones por cortársele el talón de aquiles en una caída.Me sentí mal.Pensé que en lugar de eso podría haberle pasado otra cosa, que de alguna manera ésto era una señal que confirmaba mi decisión de hacer, en lugar de pensar o decir.


Así que corté con él, y moví otra ficha que debí haber movido un tiempo atrás.
Si sale mal no importa.
Al menos seré yo la responsable esta vez.
Pura autogestión.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Super Blonda





Después de una semana para el olvido, con la muerte de mi tío Juan obligándome a recordar la sensación de llorar a pata suelta, y a repensar sobre lo transitorio de nuestro paso por la vida, anoche por fin pude dormir al menos seis horas.

Muchas horas de desvelo me venían acorralando de madrugada en el lugar donde uno pierde la consciencia y el control y se sienta a pensar estupideces. Con las neuronas ralentadas y la lucidez extinguida, es difícil poder hilvanar alguna idea acertada y lo más probable es que divague hasta el infinito alejándome cada vez más de la realidad.

Así que hoy al levantarme, con la cabeza casi en su lugar y las neuronas borrachas de placer por haber logrado descansar, me sentí renovada.


Haciendo un paneo general por mi realidad, me di cuenta que tengo motivos de sobra para estar contenta y que tengo que dejar de lado esa maldita manía de autoboicotearme en los momentos de sonrisas.

Un año atrás hubiera vendido mi alma al diablo con tal de que Norman apareciera,y ahora que está ahí, insulso, indeciso, cobarde como siempre, sólo me dan ganas de cerrar esa historia, de no verlo, de no hablarle.

Un año atrás no me hubiera imaginado que este miércoles en que mi papá cumple años iba a poder llamarlo, y hasta quien sabe verlo para tironearle las orejas.

Tampoco me hubiera imaginado que Ben andaría en su etapa de vencimiento y que yo podría estar preguntándome qué será de su vida sin mayor sensación que la de un grato recuerdo.

La terapia va dando frutos, y hoy puedo desprenderme de algunas cosas del pasado que me tenían amordazada, sin que queden mayores vestigios de ese tiempo que un grato aprendizaje.

Me cansé de sentir que siempre soy yo la que mete la pata, la que se equivoca en la elección, la que dice algo de más que arruina todo.

Si lo que se va presentando en el día a día no resulta, no necesariamente tiene que ver conmigo,y no pienso hacerme cargo de cosas que excedan a mi propia persona.

Voy a ser la heroína de mi propia historieta, con los colores que yo quiero, con los superpoderes que yo decida, con los protagonistas que yo elija.

Y el que no esté a la altura de comprender mi curiosa mirada que intenta ver más allá, mis señales invisibles, mi corrida apresurada cuando huyo de lo potencialmente bueno, que ni se me acerque.

La Blonda paciente hasta el infinito, considerada hasta el cansancio, la que cree en el hada madrina, la que da cinco, seis y siete oportunidades a una misma persona, fue enviada anoche a un viaje de negocios del que jamás volverá.

Super Blonda no vuela, pero anda en bicicleta.
Es una heroína extraña, que no anda haciendo espamento de sus super poderes, pero que así y todo los tiene.
Super Blonda no mata a los malos, pero los congela.
Super Blonda tiene un lazo invisible con el que trata de atrapar a alguno bueno, para llevarlo de viaje a un lugar nuevo.

Super Blonda lleva las riendas ahora, al menos de su propio cuento.

jueves, 9 de octubre de 2008

Lo cotidiano. Algo así como un resumen de estos días.


Pasaron varias cosas esta semana, y algunas que debieron pasar se quedaron a mitad de camino, como el encuentro con mi viejo, o al menos la llamada que está pendiente.
Ramiro encontró una forma de pedir disculpas por su ausencia que no borra lo sucedido, pero que demuestra al menos una intención de subsanar.Igual, es capítulo cerrado bajo siete llaves.
No quiero más tipos enredados en relaciones, ni con edad insuficiente como para poder planificar algo a mediano plazo, ni inmaduros emocionalmente.Basta para mí.
Dentro de los comprometidos con otra relación, descarto a M.R. que hoy me mandó un mail para invitarme a almorzar.Me hice la completa idiota, que a veces me sale tan bien.
Alguien no dio señales.Supongo que su agitada vida le está impidiendo tomarse una hora para escribirme.Y de esto es algo que hablé ayer en mi sesión con la locóloga.
Descubrí que puedo esperar sin ahorcarme con el cable del mousse frente al monitor, cosa que tal vez hubiera hecho a mis veinticinco.Puedo ir y venir, salir con amigas, leer y concentrarme en lo que leo, trabajar, dormir, todo, todo, sin estar pendiente de un tipo.
Clara señal de cambio.
Además, empecé terapia grupal.
Esto de intercambiar neurosis me resulta divertido.
Son tres hombres y yo.
Bueno, uno solo es un hombre, que tiene uno 60 años, el otro es un gurí de 22 y el tercero un intermedio de 29.
Entendí por qué mi psicóloga me incluyó en ese grupo, y es que el sexagenario, que se llama Mario, abandonó a sus hijos después del divorcio.Creo que de ahí podré sacar alguna conclusión nueva para mi vida.
El de 22 años, es un adolescente que se encuentra en la disyuntiva entre reconocer su homosexualidad o seguirla piloteando.
El de 29 años, padece la misma neurosis que yo, y que la mayoría de los que conozco, aunque supongo que debe tener algún problema más que intenta resolver en esas charlas que iremos teniendo.
Mientras escribo esta entrada, me acaba de llegar un mail de M.R., donde parece que se dio cuenta de que me estaba haciendo la idiota frente a su propuesta de vernos, y me escribió: "Espero tu feedback para mi propuesta." ¡Qué canchero resultó!
Además, parece que me chupó la dirección de hotmail (¿Seré tan tonta que tengo mi dire en el Facebook?) y me agregó al Msn...por cierto, ahí me está hablando y me está apurando de lo lindo para que le diga cuando nos vemos.Claro, además dice que estoy muy linda, mucho más que cuando era chica.Fáa! Me alegró la mañana.
Lo bueno de estos días, es que ando con la sonrisa dibujada, y sin un motivo concreto.
Creo que es una sumatoria de cosas, de causalidades, de alegrías, de conocerme más, de darme cuenta que estoy distinta, y que esto de crecer no está nada mal.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Pedacitos de domingo




Domingo nublado y lluvioso.
Ideal para ordenar mi casa y mi cabeza.

El viernes tuve terapia. Fue una sesión difícil. Exploté y salieron a la luz cosas que venía guardando. Le conté de mi angustia de la semana pasada, en detalle, y ella me dijo que lo más probable es que me derive a una psiquiatra para que pueda medicarme para pasar mejor el mal momento. Según sus palabras "estoy en crisis".Una crisis inevitable si tengo en cuenta la reaparición de mi viejo. Dice que puede durar un buen tiempo y que tengo que estar preparada y contenida por ella, que está para eso, claro.
Escuchar eso hizo que me diera bronca el pasado. Como si sintiera de golpe que mi viejo es el gran culpable de mucho de lo que me pasa, y lo peor de todo es que él podría haberlo evitado simplemente usando su cabeza y no dejando pasar 22 años sin verme en su momento...
Alguien debería advertirles a los padres que los errores grandes que cometen con los hijos nos pueden marcar a fuego de por vida.
Tengo que aprender a verlo como un ser imperfecto, y esa idea choca constantemente con la que construí en mi mente durante mis años de adolescencia, la del papá perfecto que por algún lado andaría pensando en mi. Una suerte de amor imposible como los que hoy me atraen como pareja.


Para perder un rato el tiempo, estuve en facebook husmeando las fotos del enano y qué descubro? Que estaban las fotos del casamiento. Así que anduve clavándome puñales con cada foto del civil y su cara de emoción, la iglesia y la fiesta.
Después, encarnando a la mas villana de cualquier película, empecé a regodearme en lo que veía. Él se está quedando pelado, y el apodo de duende que le pusieron mis amigas cuando me separé le sienta perfecto, su cara parece salida del Señor de los anillos. Ella le lleva una cabeza, si bien él es petiso, ella debe ser muy alta, además de que parece más grande que él. Mis ex cuñadas que estaban solteras, siguen estándolo, lo cual me dio una enorme tranquilidad porque deben llevarme entre 5 y 7 años. Eso fue genial!
Ella es linda, pero ese look sin maquillaje a los 40 no le quedaba muy bien para ser la protagonista de la noche, y su vestido y la ropa del civil eran bastante pasados de moda. Definitivamente soy mujer, y la única forma que encontré para que lo que estaba viendo no me lastimara tanto fue criticar todo lo que aparecía delante de mis ojos.Buen método.


Descubrí que Richard responde los mails sólo en la semana, así que desde el episodio de los cuernos a su mujer imagino que ella lo debe tener cortito (suponiendo que sigue con ella, cosa que asumo teniendo en cuenta su personalidad),o que él debe tener miedo de que ella lo descubra mandándose mails con otra mina.
¡Pobre Richard!


Hace bastante que no sé nada de Ben.
Lo veo a veces cuando se conecta en el Msn y descubro que como fiel reflejo de un mismo espejo, ni él ni yo nos escribimos, como si ambos estuviéramos pasando por el mismo momento, en que no nos interesa saber nada del otro, porque preguntar abriría la puerta a lo de siempre, a vernos, a estar una noche, y claramente ninguno debe querer eso para su presente.


Hoy, mientras almorzaba, me llegó un mensaje de Ramiro.
Quería venir a casa a buscar el monitor.
Primero pensé en no contestarle.
Después opté por mentirle, que era más fácil. Le dije que estaba en Luján en la casa de una amiga, como para que con esa respuesta intuyera que no iba a volver hasta tarde.
No tenía ganas de cambiarme, ni de sonreirle, ni de ofrecerle un café.
Ni de verlo.


Mi domingo sigue con trabajo que me traje a casa.
Después de todo, eso es lo único que tiene que importarme ahora, concentrarme en el trabajo.
Ya descubrí que lo que yo no hago por mí no lo hace nadie.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Histeriqueo de oficina



Arranqué el día en terapia.
Fui con los tapones de punta contra mi viejo.
El día del encuentro con mi papá, cuando me preguntó como andaban mis cosas, le dije que complicadas, que no tenía plata para viajar, que este mes lo máximo que podía encontrar en mis bolsillos, cartera, caja de ahorro, eran 10 pesos.
En el momento se ve que lo dejé pasar, pero con el correr de los días, ese insignificante comentario, resultó que tenía un contenido oculto.
¿Cuál era el contenido, la intención?
Que mi papá, como buen padre que estuvo ausente durante muchos años de mi vida, dijera:

- Hija, tomá .
Y ofreciera al menos un billete de 5 pesos.

Ese gesto nunca estuvo, y mi mente, lo fue procesando hasta poder vomitarlo hoy en terapia.
Por supuesto, que las cosas no son tan simples como parecen, y mi psicóloga arremetió con la pregunta:

- ¿Vos le pediste plata a tu papá? ¿Le pediste ayuda?

Mi respuesta fue un no, seguido de una lógica explicación. "Si a mis amigos no hace falta que les explique para que ellos solos se ofrezcan a ayudarme, como voy a tener que pedirle concretamente a mi viejo?Se supone que él debería querer ayudarme..."

Entonces, la devolución de mi psicóloga:

- Error.Ahí está el punto en que todo se complica con tu viejo y con todos los tipos que conocés.Vos preferís no preguntarle directamente, para no escuchar la respuesta, que claramente puede ser un NO. Preferís quedarte con la duda, antes que confirmar que el padre ideal e imaginario, que el tipo ideal e imaginario no existen más allá de tu cabeza, y son eso que tenés enfrente. Evitando la respuesta, te evitás sacarles la careta y descubrir que hay cosas que no están dispuestos a darte. Preferís quedarte con tu imagen antes que enfrentarte a la realidad.

Supe, con total convicción, que tenía razón. Que ese había sido un error reiterado durante años. Siempre había encontrado un motivo para JUSTIFICAR, a mi viejo o a un novio. Ante esa omisión, yo podía argumentar un desconocimiento del otro sobre lo que a mi me pasaba, en lugar de reconocer que el otro, aún conociendo mi necesidad, me la negaba.Para ser concreta y que se entienda: Como yo no le pedí plata a mi viejo (solo comenté mi necesidad), hoy puedo decir que mi papá no me dió porque yo no le pedí, pero que quien sabe, tal vez, quizás, me hubiera dado. Cosa muy distinta a ASIMILAR que le pedí y me dijo que NO.


Salí de la terapia con la cabeza en 4000 revoluciones por minuto.
De ahí, a la noticia de mi préstamo que me esperaba cuando entré a la oficina, y que inevitablemente desembocó en llanto.
En ese instante, entró Ramiro.
Hacía 15 días que no lo veía, y tenía que aparecer justo en plena crisis mía.

Vino directo, como si un imán oculto en mi persona se atrajera con el de él, y me abrazó. Un abrazo largo, fuerte, silencioso.
Lo primero que me dijo fue:

- Te extrañé

Lo segundo que me dijo fue:

- Te llamé el sábado a la tarde, pero tu celular estaba apagado.

Seguramente me había llamado en mi horario de taller.UNICO momento de mi vida en que lo apago, por supuesto.

De ahí en más, durante toda la tarde, hubo comentarios, sonrisas, códigos propios que ya me había olvidado.
Esta vez fue él quien me dijo "¿Vamos a fumar?", y quien cuando llegamos abajo y vio que había compañeros a los que deberíamos acercarnos dijo:" Vamos para aquél lado". Aislados del resto.

Cuando llegó la hora de irse, me dijo: ¿Te venís conmigo? ¿Te espero?

Respiré hondo, conté hasta tres, y le dije: "No, andá, tengo para un rato".

Su última frase fue: Bueno, si no te veo por acá el viernes, te llamo.

Y mi última frase, mirándolo a los ojos fue: ¿Para qué? Rami..... ( silencio) Andá.

sábado, 5 de julio de 2008

Lo que es difícil de oir



Anoche mi mamá me pasó a buscar por terapia.

No lo escribí antes, porque supongo que pensé que el hecho de no mencionarlo haría que el asunto desapareciera,que se evaporara.

Cuando recibí el mensaje diciendo que la esperara en la puerta pensé que era porque hacía unos días que no la veía.Cuando me subí a su auto me di cuenta de que había algo más.

Su cara denotaba preocupación y llanto contenido.

Le pregunté qué le pasaba, y escuché lo que nunca un hijo quiere escuchar.

Los análisis no le dieron bien, y tiene un 90% de probabilidades de tener cáncer de mama.

Solo queda hacerse un estudio, y rezar por ese 10% a favor.

Su médica le dijo que se fuera "mentalizando".

¿Cómo se mentaliza uno?

¿Cómo se toma conciencia del paso del tiempo y de todo lo que éste implica?

¿Cómo hace un hijo para entender que es la ley de la vida y que indefectiblemente tarde o temprano eso sucedería?

No encuentro respuestas para darle a ella, ni tampoco para mi.

Prefiero poner el volumen al máximo y escuchar como suenan Los Piojos, intentando que la música arrastre por un momento todo lo que pasa por mi cabeza.

jueves, 26 de junio de 2008

Terapia intensiva


Hoy tuve terapia,y la sesión fue una de las más interesantes.

Empezamos con el famoso: "Contame, ¿cómo fue la semana?"

Y me despaché.

Le resumí a modo introductorio, que con Ramiro habíamos estado juntos todos los días, de acá para allá, pero que si bien hablábamos de todo, seguíamos sin hablar de nosotros.

Y ahí me encaminé a lo que realmente quería decirle.

- Creo que necesitaría tener una charla con él, pero a su vez me da miedo.

- ¿Por qué? -pregunta mi terapeuta.

- Porque cada vez que lo hice, me salió mal.Y siempre,además, terminé preguntándome:¿Por qué tengo que ser yo la que siempre habla?¿Al otro no le surgen preguntas para hacerme a mi? ¿Nunca genero ninguna duda? - contesto

- Está bien que lo estés viendo.Digo, que estés viendo que el camino de la repetición compulsiva no te lleva a ningún destino nuevo,sino a más de lo conocido.Más de lo mismo.- dice

- Claro.Eso es.Yo en el momento en que voy a actuar, pienso, un segundo, y me digo a mi misma:Esto que estás haciendo, te está llevando a la ruina.Y por más que sea consciente, lo termino haciendo igual.O sea, para ser clara, no debería estar tan pendiente de Ramiro, y sin embargo lo estoy.Le traigo café, le revuelvo el azúcar, le digo que está desabrigado, le aconsejo sobre qué es lo mejor para hacer, etc. Lo peor, es que cuando lo hago empiezo a sentir angustia, porque esa acción que podría haber evitado, hace que yo me empiece a sentir insegura del otro. Cuando el otro está en la etapa de la conquista, me siento feliz.Cuando yo empiezo a tener que estar encima del otro, y ya no distingo si el otro hace porque quiere, o porque yo de algún modo lo fuerzo, ahí me angustio, y solo me preparo para lo peor, que el otro se canse, y me deje. Digamos que espero siempre el palazo en la nuca.

- Ahí está el punto. Vos estás tomando, por repetición, el camino que indefectiblemente te conduce al fracaso.Como si vos misma supieras de antemano que aunque empiece bien, la cosa va a terminar mal.Y no porque esté destinado a salir mal, sino porque vos te ocupás de que eso ocurra, al darle al otro todo lo que sabés que en el pasado te arrepentiste de dar. Esto no es culpa tuya, sino que es lo que vos aprendiste de chica.Para vos, el sinónimo del amor, es dar, hasta asfixiar al otro, por el solo hecho de retenerlo al menos por ser la que le plancha las camisas. Pero vos estás entendiendo ahora que eso no es amor, y ahí se te produce el conflicto.Es como que vos tuvieras por primera vez que escribir TU historia, en lugar de repetir lo que te enseñaron que era.Creo que estás en condiciones de empezar lentamente a cambiar tu modo de actuar, para ver si así podés empezar a modificar los resultados. ¿Dejamos por hoy? - pregunta

- Hasta el jueves -digo, y me voy.

Para hacer un ejercicio práctico, me digo a mi misma que si bien me comprometí a llamar a Ramiro a la tarde, no voy a hacerlo.

Si voy a empezar a cambiar, que sea ahora.

Terapia, la marca del deseo


Desde que llego a la consulta con mi terapeuta,lloro.

Le digo que no se bien por qué motivo, pero lloro desde que estuve con Ramiro.

Me dice que le cuente, y eso hago.

Relato todo , de punta a punta, desde mi borrachera, hasta cada una de sus palabras, las de amor, y las de no tanto amor.

Le hablo con tanta emoción sobre Ramiro, que hasta a mi me asusta.

A ella, parece no sorprenderla.

Cuando me hace la devolución, se limita a decirme:

- ¿Cuál es el problema?¿La edad, que está en pareja?

- No se- respondo

- Mirá, acá parece que hay algo claro, y es que desde Norman que vos no hablabas de alguien como de Ramiro. El parece haberte conmovido, y haber hecho que recuperes el deseo en tu vida, y probablemente eso sea lo que te angustia: encontrarte cara a cara con lo que deseabas. Ahora, hay una decisión clave que vos tenés que tomar.Podés quedarte sola, descartando tipos como venías haciéndolo, o vivir esto por más alto que sea el riesgo a correr.Digamos, que de la primera manera vas a estar en tu casa sin hacerte problema, pero sola, y eso a la larga no creemos que te guste.La segunda opción, es que disfrutes de esto, y que si terminás herida, al menos sea una señal de estar "viva".

Pienso que pueda ser que todo se reduzca a elegir entre sentirme viva o sentirme adormecida.

Se que elijo vivir, intensamente, pero hay un punto donde yo pierdo el control de la situación, y se que el jugarme por Ramiro, implica ceder mi espacio íntimo.El concepto de dejar fluir, para mi no existe.Yo fuerzo a que las cosas pasen, llego a las últimas consecuencias,uso todas las armas, y me entrego de lleno a la causa de la conquista.Se detiene el mundo, y solo existe el otro en mi cabeza y en mi vida.Y ahí es , donde cuando me sale mal, me siento morir.

El deseo reaparece, pero detrás de él, puedo distinguir el fantasma de la angustia, que acecha, en un rincón de mi mente, esperando para dar el golpe letal.

sábado, 21 de junio de 2008

Buceo interior


El jueves, como todos los jueves, tengo terapia.

Empiezo contándole del desafortunado encuentro de mi vecino con una mujer.

Paso a contarle de mi salida con Lucho.

Para variar, le digo que hay algo que no me cierra.

Ella me pregunta el por qué.

Le digo que todo el tiempo estoy buscando a alguien que me haga sentir especial.

A esa pequeña palabra se reduce todo. Para mí, no es poco.


Sentirme especial para alguien significa que me coloque casi casi en un pedestal.
Es sentirme la princesa del cuento, la cima de la montaña a la que se ansía llegar.


Especial , es singular, único.
Es distinto a ser una más, algo común.


Eso es lo que quiero.


Le digo que con Lucho me huele a algo lógico, a que en la próxima salida va a haber sexo.

Ella, sutilmente, me hace notar que tener sexo es mejor a que un tipo me llame para contarme sus problemas o para que le brinde mi ayuda, y que el sexo puede ser el primer paso para convertirse en especial en la vida de alguien.

Otra cosa que me hace ver, es que a todos los tipos que conozco les encuentro algún pero que me hace descartarlos.No les doy la oportunidad de nada.Por supuesto que tampoco me la doy a mi misma, y eso es lo peor.

Terminan los 45 minutos y algo saco en claro de este breve, pero profundo buceo por mi interior.

Voy a darle una oportunidad, así que cuando llego a casa, me conecto y le digo:

- El viernes te espero en mi casa a las 23 hs. Traé un vino. Tinto,por favor.

miércoles, 18 de junio de 2008

Vuelvo enseguida



A veces me pregunto si realmente el problema es mío, y elijo mal la gente de quien me enamoro.

Mi terapeuta considera que el punto no radica exáctamente en eso, sino que el vínculo que establezco es el equivocado.
Por ejemplo, la mayoría de mi "ex" (ex novio, ex pareja transitoria, ex amigovio, ex noche casual) terminan estando presente en mi vida como buenos amigos.
La excusa que utiliza la mayoría de ellos para dejarme , es generalemente la misma, tal vez con alguna que otra variación, pero que a mis oídos suena de la misma forma.

He aquí el argumento:

"Vos sos una mina que vale demasiado, que necesita un tipo como la gente a su lado, y yo no creo ser el que vos necesitás."

"Vos sos una gran persona, y yo no puedo darte lo que te merecés"

"Sos una mujer increíble, que cualquiera elegiría para casarse, pero yo estoy un escalón más abajo"

Misma idea, diferentes palabras.
Y algo que es notorio: todos creen saber lo que yo necesito, aunque no me lo pregunten.
Por lo general, lo único que yo necesito es a ellos, pero parece que esa variable no cuenta.

Soy la gran mina, que de tan "gran" se queda sola. O lo que es peor, se transforma en esa persona que ninguno quiere dejar de tener cerca, otorgándome el consuelo de ser su amiga y escuchar sus confesiones a cualquier hora, y por supuesto, sus nuevos amoríos.
Por consiguiente, desemboco en un tibio razonamiento, que indica que hay algo que digo o hago durante una relación, que me ubica en ese lugar especial, pero no único.


Harta de pensar al respecto,y con la esperanza de que algo cambie en mi vida, salgo de la oficina para llevarle los chocolates a Norman.
No le digo que voy,quiero que sea sorpresa.
Camino las tres cuadras que separan mi oficina de la suya.
En la recepción me preguntan a donde me dirijo.Respondo que necesito dejarle algo a una persona y me indican que vaya al 4to piso donde se encuentra "correo interno".
Allá subo, con mi pequeña cajita envuelta en papel dorado.
Me dicen que la última entrega de correspondencia interna ya terminó.Que deberán entregar el paquete mañana a primera hora.
Pido por favor, ruego, imploro, que se lo alcancen ese mismo día, como si mi regalo contuviera una dosis de insulina.
Finalmente el hombre que está detrás del mostrador accede, y me dice que lo hará por excepción.

Salgo del edificio, y le envío un mensaje.

- Hola. Te mandé un regalo por correo interno.Espero que te guste.

Al rato, su respuesta.

- Hola.¡Gracias! Pero no fui a trabajar porque hoy rindo una materia, así que lo veré mañana a la mañana.

- Ok -respondo

Pienso que el hombre del 4to piso tenía razón, que el momento de entregarlo debería haber sido al día siguiente.
Lo que acaba de pasarme, siento que es la frutilla del postre para mi día.La frutilla envenenada,claro.

Me siento igual que en esos días en que me surge una cita importante, y descubro que no tengo nada lindo para ponerme, y corro a último momento, antes de que los negocios cierren, intentando buscar algo que me guste. Miro cada vidriera, y cuando encuentro aquello especial que va a hacerme sentir la más linda de la noche, un cartelito se despliega sobre la puerta del negocio con dos hirientes palabras: "vuelvo enseguida", y aunque me quede en la puerta hasta echar raíces, la vendedora nunca regresa, y el resto de los negocios cierra.

Y ahí, el sueño de la Cenicienta vestida para el baile, termina.