
En relación a "Alguien", me quedó claro que este dilatar las cosas es producto de mi inseguridad. No porque me sienta insegura de mí, sino de las consecuencias. Traducido al castellano digamos que no sé lo que quiero.Por consiguiente, prefiero no enfrentarme a ninguna posibilidad que amenace la tendencia de mi presente.Claro, si yo estoy cómoda así... sin jugarme por nada, sin dejarme conmover por nada "real"...¿Y si algo me devuelve al mundo de un golpe? ¿ Si esa palabras escritas en un mail se transforman en una persona de carne y hueso que me encanta? Opaaa...¿Qué lugar ocuparía eso en mi corazón blindado a prueba de robo?
Así que me enojé conmigo, por querer algo que en realidad no quiero, y me dije: Loca, media pila, que si te quedás sentada escribiendo mails seguís alimentando la idea de un otro que no se vuelve corpóreo.Basta, punto, se acabó, ¿Escuchaste? Todo eso me dije y salí convencidísima de que la hora había llegado, y que si él seguía durmiendo en los laureles, yo lo iba a despertar.
Así que recién, tomé coraje y le escribí por el chat.Para mi sorpresa, me saludó con un : Hola Blondesca, lo que automáticamente me aceleró los latidos por la idea persecutoria que tengo de que lee todo lo que escribo ( si estás leyendo te pido perdón, nunca quise decirte histérico, a veces soy muy impulsiva y me dejo llevar por la primera impresión).
Por otra parte, algunas cosas que pasaron hoy siguen confirmando mi teoría de la mesita de luz.
Ramiro fue cambiado de escritorio.Le tocó dos pisos más abajo, en una oficina chiquita y llena de desconocidos.Hoy subió a avisarme, y entre abrazos me dijo: No sabés cómo te extraño. No le dije que podía llegar a imaginármelo, porque no lo hubiera entendido, y tampoco quería tomarme semejante molestia.Tal vez podría haberle recordado la cantidad de días que yo necesité su presencia y que él no estuvo, pero a esta altura no valía la pena.
El segundo episodio se produjo cuando abrí el Facebook. Había una invitación pendiente y supuse que sería de alguna ex compañera del colegio, pero no. Cuando hice click descubrí que quien quería agregarme a sus amigos era nada más ni nada menos que Pablito.
Acá aparece mi teoría de la mesita de luz.
Yo ocupo la mesita de luz de mis ex.
Entre lágrimas le mandé un mensaje.No sé todavía para qué ni por qué.
Las lágrimas no eran por él, eran por mí, por esta mierda de descubrir una y otra vez que soy alguien difícil de olvidar para mis ex, pero no lo suficientemente importante como para que en el momento de tenerme no me quieran perder.
O los hombres tienen un grave problema de inmadurez, que hace que sus fichas caigan demasiado tarde, o yo tengo el karma de haber nacido con forma de velador.









