Recent Posts

Mostrando entradas con la etiqueta Peter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peter. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de octubre de 2008

El placer de la venganza


En esa semana de pura estrategia y el corazón anudado en la garganta, fui enterándome de vida y obra de Laurita.
Vivía sola en Vicente López, leía a Bucay (puaj), tenía un perro dálmata (qué festín se hubiera hecho Cruella), un Peugeot 205 verde, un departamento en la costa, pelo morocho con rulos, ojos marrones, alta, según se veía en la foto, y tenía un affair con mi novio.
El viernes de esa semana ya no aguanté más.
Él estaba cada vez más distante, y yo cada vez sufría más, así que decidí ponerle punto final al asunto.
¿Alguna vez sintieron que una relación está al borde de explotar? Esa sensación de que cualquier cosa que digamos equivocada va a desembocar en una discusión sin retorno o que un pasito en falso nos coloca directamente en la cornisa de un piso catorce.Así estaba lo nuestro, por lo cual decidí que si algo tenía que explotar que fuera su vergüenza, si es que tenía.
La llamé a mi gran amiga Fido para contarle el plan y pedirle su ayuda que consistía en "hacerme la segunda".
Esa noche, Peter tenía una despedida de un compañero de trabajo y me jugaba la vida sin temor a perderla a que Laurita iba a estar ahí.Yo sabía que ese compañero no era santo de su devoción, así que cuando me comunicó que iban a Pizza Banana de Puerto Madero a festejar le pregunté para que iba si no se lo bancaba.Por supuesto que me contestó que "no podía dejar de ir", así que más ganas me dieron de ver rodar su cabeza.
A las nueve de la noche Fido y yo nos fuimos en el auto de mi mamá hasta allá.El plan era simplemente cagarle la noche.Yo sabía que lo de ellos avanzaba y que en cualquier momento se venía la "noche de amor" (no creo que de sexo desenfrenado porque él tenía serios problemas al respecto...de "rigidez", congénito), y nada más propicio que ese viernes de calor.
Nos quedamos ocultas detrás de un árbol viendo los movimientos.
Nos faltaba la lupa y el piloto para completar nuestra imagen ridícula. La pobre Fido trataba de calmarme ante mi elocuacidad desmedida producto de los nervios.Habíamos quedado en que ella se quedaría detrás del mismo árbol viendo como se desarrollaba el plan, y que cualquier cosa se iría, sola, en taxi...¡toda una amiga!
A las diez de la noche lo llamé al celular:
B: Hola Pit
P (con voz de culo y ruido de brindis y tenedores de fondo): ¿Qué hacés? ¿Qué pasa?
B: Muchas cosas pasan.
P: ¿Pero algo grave? Porque estoy en plena despedida.
B: Eso de si es grave o no me lo dirás vos.
P: ¿Yo? ¿Qué tengo que ver? Si estás buscando discutir por algo te digo que buscaste un pésimo momento, no puedo entrar en eso ahora.
B: Claro, demasiado público femenino a la vista, me imagino.
P: No es eso, es que no le encuentro sentido a que me llames en medio de una cena.
B: Salí a la puerta y le damos sentido.
P: ¿Estás en la puerta? ¿Qué mierda te pasa? ¿Te volviste loca?
B: No creo, me parece que estoy demasiado lúcida.
P: Ahí voy.
Me lo imaginaba dejando la servilleta con furia sobre el plato, diciendo que iba al baño, acariciándole los rulos a Laurita al pasar seguido de la frase "ya vengo".
Lo vi venir, con cara de desencajado hacia donde yo estaba.De reojo, yo miraba hacia el árbol donde se había ocultado Fido.Se le veían los piecitos...
P: ¿ Me podés decir qué te pasa?
B (triunfal): Decime vos mejor, quien es Laurita Laborda.
P ( blanco como el papel): ¿Quién? ¿De qué hablás?
B: De Laurita, tu empleada nueva, la que piensa que te fuiste a Brasil con un amigo, la que vive en el piso 7 de una torre en Vicente López.¿Te suena? La que tiene el dálmata y lee a Bucay, ¡ la sagitariana, Peter!Esa de rulos, alta, que maneja un 205...
P : ....
B: Pero,...parece que no te suena.La que llevaste a comer a Mykonos , nuestro lugar.La que todavía no te cogiste pero que no te deben faltar ganas. Decime vos al final, ¿ Es algo serio lo que me pasa o una pavadita?
P: No sé qué decirte
B: Para decir eso no hubieras dicho nada.
P: Es que no sé, te juro que te lo pensaba decir, pero como estoy tan confundido.
B: Ah, mirá vos, parece que ella no siente que estés confundido.Más bien dice que estás muertito por ella.Muertito vos, que sos incapaz de querer a nadie...
P: No me digas así, si yo a vos te quiero...
B: Para quererme así mejor que no me quieras nada.
P: No sé qué me pasó, te juro.
B (subiéndome al auto): Me voy, ya dije todo lo que quería.
P (subiéndose al auto conmigo): Yo me voy con vos.
B: No , no, vos te quedás en la cena.Imaginate como le explicás a Laurita que jamás volviste.¿Le pensás decir que te agarró diarrea? ¿ O que te secuestraron unos tipos que bajaron de un Ovni?
Andá, que disfrutes tu noche.
No me dejó ir.Estuvimos como dos horas a pleno pedido de disculpas y llanto, hasta que finalmente se subió al auto y fuimos para mi casa. Todavía pienso qué le habrá dicho a la pobre Laurita (mal nacida).
Esa noche no paré de llorar.Después de la victoria del momento me quedaba la tremenda desilusión del hombre que tenía al lado y la parcial consciencia de que la relación se había roto en mil pedazos y que no había pegamento capaz de emparchar semejante rotura.
Me consoló toda la noche. A la mañana le dije que no quería verlo más y se fue.
Ese mismo día, por la tarde, me hizo ruido el Icq.Laurita me hablaba.
L: Tremendo lo tuyo, y yo que pensé que eras mi amiga.
B: Bueno, sos mujer, creo que deberías tratar de ponerte en mi lugar.
L: Pit me contó todo.Lamento que estuviera de novio con vos, pero bueno, son cosas que pasan.
B: ¿Cosas que pasan? ¡Es un tremendo infiel! No entiendo como podés minimizarlo.
L: Que te lo haya hecho a vos no significa que me lo vaya a hacer a mi, y la verdad es que yo estoy enamorada del tipo, así que pienso darle una oportunidad.
B: Está bien, para estar con él o tenés que ser una de su misma calaña o una pelotuda importante, no sé por qué opción inclinarme.
L: Jaja, permitime que antes de borrarte del ICQ te recomiende un libro de Bucay muy bueno que habla de como superar los duelos.Te va a venir bien.
B: Yo no leo esa basura y mucho menos si me lo recomendás vos.Que sean felices.
Nunca más hablamos.
El fin de semana, Peter cayó en mi casa intentando reconstruir lo nuestro.
Probamos una semana, en la que yo dudaba todo el tiempo, y era consciente de que la relación no podía ir a ninguna parte.
Si el hecho de haberme sido infiel me había sorprendido, mucho más lo fue su última confesión, el último domingo en que lo vi en condición de novio:
P: Tenemos que hablar.
B: Decime, sin vueltas, seguís con ella...
P: No, no es eso, a ella no la vi más, salvo en el trabajo.Es otra cosa.
B: Dale, te escucho.
P: No quiero hacerte perder más tiempo.Creo que nueve meses fueron suficientes.Yo no estoy enamorado de vos, y si no lo estoy ahora no creo que eso me pase con el tiempo.
B: Genial, abrí la puerta y no me llames nunca más.
Un año después, yo estaba cenando con un amigo en Perica, y lo vi, sentado en otra mesa, junto a Laurita, igualita a la foto.

El gran infiel



Antes de conocer a Pablo, el enano que finalmente se casó con otra, la magia de internet me regaló una nueva relación: Peter.

Peter trabajaba para Ciudad Internet, y esa vez estaba probando la batalla naval desde su trabajo en el mismo momento en que yo estaba entre los jugadores en línea.Así nos conocimos, derribando nuestra flota virtual.

Al principio llegamos a chatear por el ICQ (era el apogeo de ese programita que tanto extraño) unas ocho horas de corrido.Después, lo reemplazamos por conversaciones telefónicas de doce horas ( y no miento). Me llamaba a la hora de la cena y hablábamos hasta que nos íbamos a trabajar.Unos enfermitos deslumbrados el uno con el otro.Por suerte no tardó en llegar el encuentro.

Como él estaba próximo a viajar a Estados Unidos de vacaciones con un amigo por dos semanas, decidimos encontrarnos ese mismo día en que el avión partía rumbo a New York.

Fue en la esquina de Amarello, en Belgrano.Lo esperé sentada en el cantero de flores, y recuerdo que cuando se bajó del taxi con su valija en la mano lo primero que me dijo fue:

- Superaste todas mis expectativas.

Y con esa frase matadora ya me había ganado.


En el bar, no parábamos de piropearnos, de tratar de acercarnos el uno al otro, evitando esa mesa que se empecinaba en separarnos.El tiempo se nos fue volando, y cuando faltaban dos horas para que saliera su vuelo, salimos a la vereda con la misión de conseguir un taxi que lo llevara al aeropuerto. En esa espera llegó el beso.Si hay beso que recuerdo a la perfección fue ese.
Fue de esos besos que dejan un pedacito de cada uno en el bolsillo del otro.
Así, idiotas como habíamos quedado, nos despedimos.


Durante sus vacaciones me llamó miles de veces desde allá, y llegamos a hablar tres horas y media.Algunos días, al volver del trabajo, me encontraba con un mensaje en el contestador que decía: " Subí hasta las torres gemelas sólo para ver si encontraba un ángel como vos", y esas cositas que sumaban puntos a lo loco ( y eso que odio la cursilería).

El mismo día en que volvió nos vimos.Pasamos todo el día juntos, a puros besos.De regalo me había traído un enorme peluche con forma de gato comprado en la mejor juguetería de Usa, y que había cargado durante todo el viaje sólo por mi...eso también sumaba puntos.
De la alegría que tenía de verme, llegó a levantarme en brazos y llevarme cargada por varias cuadras, ante la incómoda mirada de la gente a la que él le decía: "Estamos enamorados".

Así, al mejor estilo película de amor de Richard Gere, nació nuestra historia.

Para mi cumpleaños me regaló un fin de semana con él en un hotel cinco estrellas, siempre me llevaba a los mejores lugares y gracias a él conocí los más lindos restaurantes de Buenos Aires.Era muy caballero, y si bien no tenía auto porque no sabía manejar, me traía en taxi hasta casa y después se iba.
Para las vacaciones de verano, me llevó a Maceió y fue como una hermosa luna de miel.

No sé por qué las rupturas de mis parejas siempre se produjeron después de las vacaciones.
¿Hay algo en el mar que altera los sentimientos?

Así, la historia color rosa fue tornándose violácea como el cielo antes de llover.Lo que vendría sería un temporal que arrasaría con todo lo que habíamos logrado planificar.

Fue después de esas vacaciones que comencé a sentir la señal de alarma en mi interior.Algo había, algo ocultaba, estaba raro.

Peter viajaba algunos fines de semana a visitar a su familia en Junín.Generalmente, durante el viaje aprovechaba para dormir, por lo cual solía apagar su celular.
En ese último viaje lo llamé y cuando atendió el contestador apreté la tecla asterisco y la grabación me indicó que marcara la clave.Probé el número de su casa, la fecha de cumpleaños, y nada.Hasta que utilicé la clave original del celular: el número de teléfono y ¡BINGO!
" Usted tiene un mensaje guardado. Marque uno para escucharlo"

Marqué uno, sin dudar.

" Hola Pit, estábamos hablando por el Icq y se te cortó internet.Te dejo un besito.Laurita Laborda"

No pude tener más suerte que esa.Escuchar el mensaje donde la granhijadeputa se identificaba con nombre y apellido y me decía "donde ubicarla".

Pensé, pensé y pensé hasta que me hicieron ruido las neuronas.
Me tiré de cabeza a la computadora y puse en el buscador de contactos del Icq " Laura Laborda".
Ahí estaba la muy caradura, conectada.
Le hablé, inventándome una excusa que la tentara a responderme, y acá pueden aplaudirme de pie:


- Hola Laura, perdoname que te moleste.Hace un tiempo que ando rastreando al amor de mi vida que tiene tu mismo apellido.¿Podrías decirme si tenés algo que ver con Martin Laborda de Castelar?

A los treinta segundo su respuesta.

- ¡Hola! No, lamento decirte que no, no lo conozco...Debe ser un bajón buscar a un amor perdido y no encontrarlo, ¿no?

Había mordido el anzuelo.

B: Si, ya no sé por donde buscarlo.Nos distanciamos cuando me fui a vivir al exterior y le perdí el rastro cuando volví.Yo sé que él me estuvo buscando también, pero así estamos, cruzados.

L: Ayy, que feo debe ser.Te entiendo.Si pudiera ayudarte. ( La pobre parecía buena...parecía )

B: Gracias, ya no sé qué hacer.

L: Contame la historia, a ver si te puedo ayudar.


Le inventé una larga historia al mejor estilo Migré. Ella leía atentamente y se esforzaba por ayudarme y empatizar con mi desgracia.Cuando terminé el relato que me llevó una hora de chat, le pregunté por su vida, le dije:

B: Bueno, te quemé la cabeza con mi historia.Ahora contame vos.¿Estás de novia?

L: No, de novia no, pero algo hay.Digamos que estoy en plena etapa de conocerme con alguien.

B: Ay, que lindo, es la mejor parte. ¿Cómo lo conociste?

L: Es compañero de trabajo, yo soy nueva y él es mi jefe, por eso viene complicado.

B (Buscando confirmar que era él pero a la vez cruzando los dedos para que no lo sea) : ¿Y dónde trabajan?

L: En una empresa de internet (cagamos)

B: Ah, mirá vos. ¿Y cómo viene la mano? Contame así te ayudo yo a vos ahora.

L: Jaja, gracias, sos divina ( soy una yegua, date cuenta). No sé, salimos un par de veces.Anoche fuimos a ... ( yo en ese momento recuerdo que Peter me había llamado a las diez de la noche para decirme que estaba muerto y que se iba a dormir) ... a cenar a Mykonos .

( Hijodeputaylareconchadesuputamadre...era nuestro lugar, donde festejábamos cada "mesario")

B (tipeando con los ojos llenos de lágrimas): Ay, me encanta ese lugar.¿Y cómo estuvo la cena?

L: Genial, por fin me besó cuando me llevó a casa.Ya veníamos saliendo hace bastante pero yo no quise que pasara nada porque él justo se iba de vacaciones a Brasil con un amigo y no quise dejar las cosas inconclusas, preferí esperar a que volviera y anoche fue la primera salida desde que volvió.

(Malditarataapestosa...así que con un amigo en Brasil)

B (presa de un ataque de furia, tratando de contener la calma): ¡Qué divino! Me alegro un montón.

L: Siiii, yo también.Me encanta el tipo y él está muerto conmigo, por suerte.

B: No me digas, qué genial.¿Cómo se llama?

L: Pedro. " Mi " Pedrito, jeje.


Demás está decirles que a esa altura me sentía morir.
Al mismo tiempo, la idea de agarrarlo y que no tuviera chance de decirme que estaba equivocada me llenaba de alegría.Una alegría que podía tapar por momentos la angustia de sentirme una vil cornuda.

Las conversaciones por chat con Laurita se prolongaron por una semana, en la que fui enterándome pormenores de su vida, y en la que hasta llegó a mandarme una foto para que la viera, confiada de que en mí había encontrado una amiga.

Mientras tanto, yo la careteaba con él.Íbamos al cine, a cenar, se quedaba a dormir en casa, como si nada.Claro que dos veces por semana tenía sueño y prefería quedarse en su casa y llamarme antes de "irse a dormir".

Yo resistía, con temple de acero, esperando el momento oportuno para hacer mi jugada maestra...

Continuará.....