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jueves, 21 de octubre de 2010

Volverte a ver


Es lindo extrañar.
Es lindo evocar recuerdos y traerlos al presente hasta hacerlos palpables.
Es grato rebobinar la cinta con las voces de los que no están cerca y poder escucharlos aún cuando la distancia impida la comunicación frecuente y cotidiana.

Pero a veces el extrañar tiene sabor a ausencia... de esa que molesta como una piedrita en el zapato.
No siempre alcanza con mirar fotos viejas o recibir un mail que trae una foto de un presente que está sucediendo a miles de kilómetros de nuestra computadora.

Así que, aprovechando la promo de Ilolay para repatriar a un amigo, decidí anotar a dos amigas que emigraron buscando un mejor destino en una época en que nos dejaron muchos.
Ustedes pueden hacer lo mismo e intentar reencontrarse con algún argentino que añore volver a tomar unos mates en el patio y sentarse a nuestro lado a contarnos lo lindo y lo feo de estar lejos.

Yo ya me anoté para traer a gente que quiero. Al menos paa tenerlos cerca por un rato.

martes, 20 de julio de 2010

Mucha risa y pocas nueces


A ver...¿cómo puedo resumir el té del domingo en una frase? Digamos que fue un grato momento sin sobresaltos. No hubo choque de planetas, ni llovieron corazones, ni mucho menos.
Cuando Gustavo abrió la puerta y se acercó a saludarme, comprobé que eso del amor a primera vista es algo que ocurre muy de vez en cuando.
Las probabilidades de que fuera a conocer al amor de mi vida en un té de domingo, seamos sinceros, eran mínimas. Sobre todo, si a eso le sumamos mi poca predisposición mental a que eso suceda.
Para que se ubiquen en el momento ( y no me reprochen que escatimo detalles), cuando Gustavo llegó, el cuadro de situación vigente era el siguiente:
mi amiga sentada junto a su pareja, una mesa llena de cupcakes que felizmente reemplazaban a la pastafrola, mate, café con leche, jugo de naranja y yo, hamacando de manera ensimismada ( o idiotizada) al bebé de mi amiga de apenas un mes y medio y haciendo sonidos del estilo "bu bu bú...ajó, ajó" con la esperanza de que se durmiera". ¿Sexy, no?

Como se imaginarán los que hace tiempo me conocen, poco me importaba asumir el rol de "Mata Hari" frente a un individuo desconocido del que sólo sabía que a los 37 años vivía con su mamá. Mucho menos me importó cuando confirmé que los rubios no me generan la más mínima emoción, sobre todo, si se asemejan al "Teto Medina".
Pero algo bueno tenía el pobre Gustavo: su sentido del humor. Debo reconocer que en lo que va del año no me había reído con tantas ganas hasta el domingo. Y no porque hiciera chistes, no. Sino porque se ocupaba de hacer los comentarios más bizarros, inteligentes y originales, como si fuera el animador de una fiesta de PAMI.

No hubo mucho más que alguna salida de los dos a fumar en el balcón...en un quinto piso, con tormenta y un viento huracanado haciéndonos flamear desde la parrilla hasta el ventanal sin piedad, que lejos de propiciar el diálogo favorecía el contagio de una pulmonía; y algún que otro gesto gentil de índole: ¿te sirvo otro café? ¿querés otro poquito de jugo?

Finalizada la ingesta de cupcakes, y después de haber hecho un rápido repaso por todos los temas de actualidad posibles, mientras yo seguía en mi rol de nodriza con el bebé, Gustavo se despidió con un: "me encantó conocerte, ojalá nos veamos otra vez."

Y yo pensé que en cierta forma era cierto, no era mala idea volverlo a ver, pero sólo para compartir una tarde con amigos y reírnos hasta desencajar la mandíbula. Pero nada más.

Ahora vuelvo al frasco, hasta que acepte la próxima invitación de mis amigas celestinas...y cada vez más convencida de que esto de "en- parejarse" es una tarea altamente difícil.



Y como no podía ser de otra manera en un 20 de julio, aprovecho la ocasión para dedicar este post a esos amigos del cibermundo , de quienes conozco sus vidas a través de un monitor pero que aprendí a querer con un afecto bien real.

También sumo al saludo a mis amigos y amigas de la vida, de la infancia, la adolescencia y de las esquinas del tiempo.

Y por qué no a aquellos y aquellas que me hicieron el favor de borrarse de la lista y dejar un espacio libre para los nuevos amigos que vendrán.

A todos, ¡FELIZ DIA DEL AMIGO!



viernes, 16 de julio de 2010

Cita a ciegas



Bastó que hiciera públicas mis ganas de mantenerme soltera, para que mis amigas del alma se pusieran en campaña...¿Campaña para qué? Para conseguirme un novio, o algo así.

Supongo que como ellas ya se casaron, se descasaron y se volvieron a casar (algunas), creen que esto de encajar con alguien a los treinta y pico es tarea fácil.Se niegan a imaginarme como la tía solterona del grupo, haciendo trámites de adopción pasados los 50 o en la fila de un banco de semen antes de que el reloj biológico se detenga.
Así fue que empezaron a caer mails a mi casilla bajo el asunto: "Candidato", o bien, mensajes en mi contestador del estilo: - Llamame, es urgente, Juan tiene un amigo para presentarte que no se te puede escapar.


Al principio lo dudé. ¿Por qué costaba entender que estuviera bien así, "solterita y sin apuro"?
¿Qué las hacía pensar que el tipo perfecto que yo no había sido capaz de encontrar en 36 años de vida podían encontrarlo ellas con sólo revolver la agenda de sus maridos?
Estuve a punto de decir no y pensar un plan para solteras para el fin de semana, pero al final dije que sí, sólo a una.

- Está bien, salgamos.

- Ay, ¡genial! Gustavo te va a encantar.

- No creo, pero bueno...

- Si, es muy lindo...rubio...

- No me gustan los rubios, nunca me gustaron.

- Dale, che, que te conocí uno rubión rubión.

- Uno solo, y yo tenía 16 años.

- Vas a ver que te va a gustar. Es bohemio.

- ¿Dejado, querés decir?

- No, bohemio....hmm....artista.

- Ah, artista es otra cosa. ¿Es actor? ¿Pintor?

- Escribe, me pareció que te iba a gustar ese dato.

- Si, hasta ahora es lo más interesante que tiene. ¿Es divertido?

- No sé...

- ...

- Pero hay algo que te va a atraer...


Acá vino la parte más jugosa de la descripción del pobre Gustavo. Me imaginé que iba a decir que era un tipo inteligente, dueño de una personalidad avasallante, atractivo, ultra simpático...pero no, parece que Gustavo tenía una cualidad mucho mejor.


- Es enamoradizo- dijo

- ¿Patológico?

- ¡No!...(pausa)...bah, no sé, dice que siempre se enamora y que lo terminan haciendo pelota.

- Primera coincidencia.

- Claro, por eso.

- ¿Claro?

- Bueno, es una forma de decir. Gustavo dice que está cansado de estar a la espera de un mensajito, de que las minas den vuelta, que está harto del "ni".

- ¿Qué edad tiene?

- Treinta y siete. Vive con los padres...

- ¿Qué? ¿Todavía?

- No, hace poco. Después de que dejara de convivir con una se volvió a la casa de los viejos porque se sentía menos solo.

- Ay, Dios...

- Mirá que ya arreglé para el domingo, eh.

- Y bueh, andá avisándole que yo no busco nada, pero nada de nada. Decile que ronco de noche, que tengo los pies fríos en invierno y transpirados en verano. Inventale que además soy sonámbula, que tengo un tic en un ojo y que si me río mucho me hago pis encima, sin importar en qué lugar esté...

- No seas tarada, ya le dije que sos divina y que no entiendo como todavía estás sola.

- Se nota que sos mi amiga, tonta.

- Claro, tonta.


El domingo vamos los cuatro a tomar el té (?) a la casa de mi amiga.
El pronóstico anuncia lluvias y un frío espantoso que me darán más ganas de quedarme en casa viendo una película que de compartir una pastafrola con Gustavo.
Pero dije que sí, que iba.
El lunes les cuento como me fue.




domingo, 2 de agosto de 2009

Yo a tu edad...



A dos meses de cumplir los treinta y seis es hora de que haga una dolorosa confesión: Me convertí en adulto.

No me di cuenta el día en que suprimí del placard las minifaldas evitando convertirme en la Cris Morena de los blogs, ni cuando me encontré leyendo con curiosidad el prospecto de una crema anti- age hecha a base de baba de caracol.
Tampoco fue el sábado en que preferí dejarme puestas las pantuflas , pedir un cuarto de helado, poner una película y exclamar convencida:¡qué sábado de locos!
Ni siquiera fue el día en que descubrí que los quinceañeros me cedían el paso al subir al colectivo mencionando la frase letal: "Pase, Señora". SE-ÑO-RA, ¿se entiende? Del latín: mayor, más anciano.

Yo me di cuenta que había entrado al mundo adulto hace un par de semanas, cuando tomé consciencia de que yo también traía el chip incorporado que se ocupa de alertar a los adolescentes bajo el lema: Yo a tu edad...
Parece que el microchip viene incrustado en el retículo endoplásmico y que se activa el mismo día en que se dispara el colesterol.
Desde que el mío se encendió funciona como una mezcla entre el más avanzado GPS y un predicador dispuesto a divulgar las virtudes de la juventud entre los menores de veinticinco.

Cada vez que alguna lectora me consulta por mail sobre el "chico que le gusta" o me pide que le indique como hacer para olvidarse de un candidato de turno que le rompió el corazón, comienzo a redactar mi respuesta con el detestado yo a tu edad.

Estoy segura que odiarán, como yo en una época, tener que leer esas cuatro palabritas. Sé también que no serán indiferentes a la sugerencia aunque no tengan ni la más remota idea de lo que los "grandes" queremos decir con esa frase.

Lo que me gustaría advertirles es que en la adolescencia se llora por amores de los que más adelante no recordaremos ni su forma de caminar, ni el por qué del adiós.
Que quizás se frustren al elegir una carrera porque con el tiempo descubran que eso no era lo que pretendía el espíritu.
Que habrá veces en que deban parar, dar tres pasos hacia atrás y volver a empezar.
Que se sentirán decepcionados el día que perciban que la rutina no tiene luz tenue y música a todo volumen, sino un pared blanca a la que se aprende a ver de distintos colores cada mañana.
Que la gente se esmera más en parecer que en ser.
Que lo que de joven parece posible, de grande se asemeja más a lo improbable.
Que aquello que se entiende por belleza puede mutar hasta resumirse en un solo gesto. Una carcajada y una conversación inteligente enamoran más que un metro noventa en envase torneado.
Que se sobrevive al desamor.


Resumiendo:

- Pongan en una mochila un mapa, una cámara de fotos, poca ropa y unas zapatillas cómodas y salgan sin rumbo por el mundo. En el camino conozcan tantos lugares como gente y guárdenlos en la CPU de la memoria bajo el archivo que agrupa los momentos que no tienen vencimiento.

- Bailen aunque no haya música.

- No se alejen de las amistades por culpa de un novio de turno.

- Abracen sin control, sobre todo a padres y abuelos.

- No dejen que un silencio los torture el día de mañana. Si tienen algo para decir, sólo díganlo. Los silencios que hubiéramos querido llenar con palabras que callamos con el tiempo duelen tanto como una uña encarnada.

- Sean claros al establecer sus restricciones con la gente que conozcan porque los límites que no sean capaces de trazar hoy, serán las exigencias que no podrán tener con ellos en el futuro.

- Amen sin desarmarse para que más tarde no tengan que juntar de la alfombra los pedazos de autoestima que extraviaron en el camino.


Por si no se entiende:

Suban a ese avión, corran el colectivo y, aunque sea, vayan colgados del último vagón del tren, pero no se queden quietos pensando que hay tiempo, porque el futuro camina mucho más rápido que nosotros.


Anoten la aventura en una libretita que quepa en un bolsillo. En diez o quince años, cuando les salga la primera cana, tendrán buenos argumentos para comenzar a envejecer tranquilos.

Y lo vivido sonará tan lindo como el bonus track de un buen disco.





Dedicado a Flor, Barbie, Guada, Andrea, Meli, Marian, Vero y Gi (entre otras).
Y a Vir, por tomar prestada la intención que encierra su frase que tanto me gustó.

lunes, 20 de julio de 2009

Amigos de todos los colores



Otro día del amigo.

Y un repaso inevitable por esos seres increíbles que vamos levantando en el camino y que acomodamos en un espacio de nuestra vida.

Algunos, más transitorios que otros.

Amigos estacionales con quien nos tocó compartir alguna cama cucheta en un departamento para cuatro, donde éramos nueve. Todos unidos por la satisfacción de veranear solos por primera vez y por la exquisita libertad de poder llenar el piso de arena sin que nadie nos obligara a limpiarlo.
Amigos que el verano unió para que una ola los deposite en el recuerdo y en viejas fotografías que se vuelven amarillas con el paso del tiempo.

Otros, compañeros de roles, interpretando el papel de oficinista. La amistad a la que casi obliga la luz dicroica y el madrugar semanal. Amigos de papel oficio mechados con almuerzos en un bar de la calle Florida, que quedan en el cajón del escritorio cuando la puerta de calle se cierra.

Algunos, amigos de amigos. Conocidos ante el flash de una cámara que nos abraza mientras decimos "whisky" y a quienes volveremos a ver en un próximo brindis.

Amigos bloggers. De esos que asumimos que llevan el nick escrito en el DNI. De quienes sabemos lo que cuentan y respetamos lo que callan. De quienes nos encariñamos por esa magia que encierra el don de la palabra.

Las chicas de la facu, los del curso de inglés, los de Ushuaia.
Los del club, que duraron hasta que se venció el carnet.
Los de la infancia,con el sonido de un tren que pasa cantando la misma canción y la inocencia luciendo zoquetes y dos colitas. Llenos de vereda saltando al elástico y Gotitas de amor en la butaca de un cine de barrio.

Y otros amigos, que llevan el nombre en mayúscula.
Esos que entienden que no queremos hablar o que no podemos reír. Que saben cuándo preguntar, cuándo aceptar y cuándo estirar una mano para nuestro lado.

Esos que perduran en el tiempo, más allá de arrugas y maridos, más allá del trabajo y los hijos.

Amistades que combaten las miserias, que aumentan la alegría, que reparten emoción en el abrazo dado a tiempo y que confirman mi suerte por haberlos elegido.

A ellos, a cada uno de esos hermanos que tuve la suerte de ganarme en el sorteo, mi sincero agradecimiento por años o semanas de amistad.

Y por entender que soy humana y evitar la pregunta que, muchas veces, no podría responder.


¡Feliz día del amigo!


martes, 16 de junio de 2009

Gracias


Antes de despedirme de la casa de Lor, y volver a convertirme en Cenicienta, sin internet y sin el vinito que me dejó para que disfrute en estos días, quiero agradecerles a los que siempre están.

Desde que abrí este blog no paré de sorprenderme con los mails que llegaban a mi casilla. Muchas veces decidían contarme los puntos en común que había entre sus vidas y la mía, otra veces me pedían un consejo , justo a mí que todo me sale al revés, y otras, sólo intentaban generar un lazo que traspasaba el monitor y recreaba nuevas amistades que perduran hasta hoy.

En estos últimos dos días, los mails tuvieron un sólo motivo: darme una mano.

Fueron casi cincuenta mails, con ideas para salir adelante, con palabras de aliento, con contactos de trabajo, y hasta con sus propios teléfonos para que los llame en caso de necesitar una orejita que simplemente me escuche.

No sé de qué manera agradecer tanto cariño para alguien a quien sólo conocen a través de las palabras, y siento que cualquier cosa que pueda decir va a ser poco.

Así que elegí un pequeño regalito, que no deberían dejar de ver. Son diez minutos muy bien invertidos. El mismo tiempo que uno tarda en fumar un cigarrillo, o en sacar la basura a la vereda.

Es un regalo en forma de video, que dice algunas verdades sobre la vida que se nos van escurriendo por la alcantarilla sin que nos demos cuenta.
No necesariamente deberíamos esperar a tocar fondo para apretar el freno y reflexionar sobre esos sueños que una vez tuvimos y que fueron mutando hasta convertirse en un triste boceto.
Habla del tiempo,de la lucha, de las metas y los ideales, de una persona que con poco tiempo por delante para poder lograrlo, aún lo intenta.

Un regalo que debería mirarse todas las mañanas, para tomar impulso, el mismo que hoy trato de tomar para volver a estar en la superficie.

Espero que lo disfruten y lo tomen como una muestra de cariño.







Pausch recibió su título de grado en Ciencias de la Computación en la Universidad Brown .
En mayo del 2008, Pausch fue catalogado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.
En diciembre del 2008, Pausch fue nombrado por los redactores y lectores del sitio de diálogo religioso Beliefnet.com como la persona más inspiradora de 2008.
Falleció el 25 de Julio de 2008.

sábado, 13 de junio de 2009

Lo que no mata, fortalece



Cuando uno toma una decisión está asumiendo correr un riesgo, pero cuando todo lo que iba a ir hacia la derecha comienza a inclinarse hacia la izquierda, sólo queda esperar el final.

Como un efecto dominó, una pieza encadenada a la otra, se fue sumando un problema tras otro.

Si bien mi mamá respondió favorablemente al tratamiento, ahora está con dos picos de presión por semana de los cuales no detectan el origen y los médicos sólo optan por mandarle más estudios y aumentarle la medicación.

Mi socia, quien siempre se ocupó de las negociaciones con la Municipalidad, me comunicó hace unos cuantos días, que los pagos estás suspendidos por un plazo de tres meses. Los trabajos que teníamos al margen de la Municipalidad, están proyectados para el mes de Agosto, lo que hizo que mi realidad se convirtiera en lo que es hoy: la nada.

Mi socia, corrió a vender su auto, pagar deudas atrasadas y refugiarse en su familia hasta tanto pueda razonar nuevamente.En estos momentos, les aseguro que lo que uno primero hace es paralizarse y todos los pensamientos quedan en pausa.

Por mi parte, el asunto es aún peor, porque no sólo tengo deudas, sino que no tengo nada para vender que no sean mis propios órganos.Sencillamente, no tengo un peso. Ni monedas.

Me cortaron el teléfono y el celular. Debo cuotas del hipotecario, la tarjeta de crédito,expensas, medicina prepaga y plata a una amiga, que no puedo pagar. QUE AUNQUE QUIERA, NO PUEDO PAGAR.


Dicen que las épocas de necesidad sirven para muchas cosas, además de para cosechar experiencia y mala sangre.
En este tiempo, hubo amigas de esas que creía "de fierro" que se doblaron al primer contacto, otras que demostraron que estaban desde el lugar que podían, pero que estaban, otras que reconfirmaron que era mejor perderlas que encontrarlas, y otras, y otros, que merecen un párrafo aparte.

Ellos y ellas, fueron amigos que surgieron de este blog, y que, contrario a lo que muchos dicen de este frívolo mundo virtual dónde uno muestra el perfil que más lo favorece, supieron mostrar su mejor cara: la cara de la amistad, de la contención, del "contá conmigo"

Mi heladera estuvo completamente vacía durante largos días, hasta que mi amiga Lor, quien primero fuera una simple lectora de este blog , me envío una compra completa de supermercado. Hoy es la que me deja quedarme en su casa mientras ella se toma un descanso por el fin de semana largo, para que yo pueda aprovechar la computadora, y ponerme al día con lo que tengo pendiente.

Y hubo más. Hubo gente consiguiéndome los remedios para mi mamá que yo no puedo comprar, amigas bloggers desde el interior queriendo girarme plata para que pueda salir de mi casa, y otra desde España queriendo lo mismo. Y mails, y llamados...


Como peor no puedo estar, decidí que era el momento de que todo esto de tocar fondo sirviera para algo.
La plata va y viene, es sabido. El resto no. LOS AFECTOS NO.

Pasaron treinta y cinco años demasiado rápido, y no quiero darme cuenta que pasaron otros tantos en iguales condiciones. Así que no sólo es época de tirar curriculums una vez más, sino de cerrar puertas que están entreabiertas, sólo para que entre frío, y nada más.

Después de cuatro días de meditación, llamé a la casa de mi papá y hablé con su actual mujer. Le conté mi situación a ella, a ella que entiende, porque se hizo cargo sola de su hijo y porque fue ella quien promovió el segundo encuentro con mi papá.

Lloré mucho al oír mis propias palabras, pero no me quedó otra que decirle que esperaba que por primera vez en su vida mi papá se pudiera hacer cargo de un problema mío y que tal vez ni siquiera lo hiciera movido por el amor, que tal vez bastara con la culpa, o con algún otro sentimiento que le hubiera surgido en la vejez.

Quedó en avisarle y en pedirle que me llame. Pero aún no llama, y acá estoy, a la espera de que su negativa cierre definitivamente esa historia siempre sin concluir.


Debería decir en este punto, que no todas son malas, que algunas cosas buenas pasaron, de esas que en otro momento me hubieran hecho saltar hasta el techo, pero estoy tan mal que hasta lo bueno parece perder el brillo que merece.

En julio sale un texto mío en una conocida revista de nombre francés, y a partir del mismo mes, empiezo a escribir dos columnas en otra revista pequeñita.
Ad honorem para el bolsillo, pero no para el espíritu.

Si Dios quiere, y todo sale bien, en diez días estaría llegando el Americanito, con quien ni siquiera puedo ser tan expresiva como quisiera por la noticia, porque todo esto hace que tenga la cabeza puesta en solucionar lo inminente. Supongo que el día que lo vea bajar del avión la sonrisa será inevitable, pero por el momento esto es lo que puedo.

"Lo que no mata fortalece". Lo escribí muchas veces al comenzar una agenda de un nuevo año. Hoy ya no hace falta, hoy es moneda corriente esto de levantarme y seguir.
Claro que cada vez un poco más cansada.









Nota: Por motivos ajenos a mi voluntad, vuelvo a moderar los comments.Sepan disculpar, pero como a partir del martes vuelvo a estar sin internet, y hay mucha gente desubicada dando vueltas, no me queda otra.
Gracias a los que me bancan siempre, y perdón si estoy ausente por sus blogs.

lunes, 2 de febrero de 2009

Postales de verano


Ya estoy de vuelta.
De las vacaciones sólo queda el recuerdo de lo que fueron diez días disfrutados a pleno: diálogos con mi amiga G, risas, el sol pegado a la piel, entradas guardadas como souvenir en la billetera, mates salpicados de arena, olor a bronceador, el atardecer desde el Torreón y el placer de tirarme en la playa sin pensar en nada.

Lo que debería ser eterno, generalmente es aquello que se sucede más rápido.
Eso me pasó con estas vacaciones, que de pronto se convirtieron en recuerdo, en imágenes, en postales.



Fuimos al teatro.

La foto es de "La cena de los tontos". Demasiada expectativa y demasiada fila para sacar la entrada para una obra, que si bien se deja ver, pasa al olvido rápidamente.Se salvan Francella y Suar, a quienes se disfruta mucho en vivo y en directo.

"El placer de volver a verla", con Manuel Callau y Virginia Lago, fue lo mejor que vimos.La relación madre-hijo, contada desde el recuerdo de ese hijo, que más allá de los reproches , le agradece a su madre ya fallecida lo que él pudo llegar a ser.Es muy divertida en el principio y un tanto más dramática y tristona en el final, pero vale la pena.

"Esa que no eres", teatro under, ganadora de algunas estrellas de mar y con textos de Alejandra Pizarnik, que me desilusionó bastante.Rebuscada y complejamente absurda en algunos pasajes. Lo mejor de la obra es detectar las palabras de la Pizarnik en boca de las actrices.Así y todo no alcanza.


Como el departamento de G está ubicado justo frente al teatro, pude inmortalizar el rostro de Matías Alé como una cholula que en el fondo soy.




Lo mejor: el recital de Guasones.Lo disfruté como una adolescente, cerveza y cámara en mano.Un lugar divino que me permitió verlos de cerca, y bailar y cantar y corear por un tema más.Hubiera querido que no termine nunca.

Los hombres - los lindos al menos - debían estar de vacaciones en Punta del Este o Pinamar, porque ni con esmero pudimos detectar alguno que valiera la pena.


El jueves llegó el añorado llamado por una entrevista de trabajo y eso hizo que volviera.
El micro que tomé parecía un tour de egresados con destino a Bariloche.Adolescentes bronceados y sonrientes, y yo con la esperanza de que el asiento a mi derecha se ocupara con alguno de esos guapos turistas que había visto antes de subir.

La esperanza duró poco.Un flacucho, con zapatos abotinados, sweater lleno de bolitas y unos labios que desconocían el placer de la sonrisa, se sentó a mi lado.Lo único que le escuché decir fue: "así", cuando me reclinó el asiento, cansado de verme luchar con la palanquita que no reaccionaba.

Me di vuelta, hice un bollo con mi campera a modo de almohada, y me desperté cuando ya estaba en Retiro.Gracias a Dios.


Desde que llegué, sólo me dediqué a empapelar la ciudad con Curriculums.Hoy llamaron de otra empresa, así que mañana una nueva entrevista.

De Mar del Plata me traje una armónica.Hace un tiempo que andaba con ganas de aprender a tocarla, así que en mis ratos libres (que son muchos) estoy practicando con un manual.Ya puedo tocar el cumpleaños felíz...¿Los músicos virtuosos habrán empezado así? ( ? )


Después, volveré a la hamaca paraguaya en la casa de mi amiga Lola, hasta que vuelva a sonar el teléfono.La espera de una propuesta laboral frente a la pileta, rodeada de árboles y en plena charla con mi amiga, se hace mucho más leve que encerrada en mi departamento.


Parece que volví.
Digo "parece" porque una parte de mí está tan relajada que creo que sigue teniendo los pies clavados en la arena y la cara al sol.



PD: Los extrañé.Y de paso un Gracias por las 100.000 visitas en tan poco tiempo.

viernes, 23 de enero de 2009

Ausente con aviso


En medio de la espera porque el maldito teléfono suene para ofrecerme un posible trabajo, mi amiga G me ofreció compartir unos días con ella en su departamento de Mar del Plata.

Considerando que en caso de que se presente la posibilidad de una entrevista sólo voy a estar a 400 kms y un micro de distancia que me traiga nuevamente, no dude demasiado en decir que sí.

Así que en un par de horas estaré en "La Felíz" , peleando por encontrar un hueco de arena donde tirar mi lona, esquivando niños y vendedores ambulantes y tratando de aprovechar al máximo, porque si todo sale bien y consigo un nuevo trabajo pronto, este momento será indispensable para recargar energías que duren el resto del año.

Por suerte G no es la típica "amiga boliche" y comparte los mismos gustos: pelis, teatro, leer, charlar, tomar cafecito en "La Bristol" y caminar con el atardecer y el ruido del mar de fondo.

Así que para eso me preparo, para hacer borrón y cuenta nueva, para mezclar las cartas una vez más y cruzar los dedos detrás de la espalda pidiendo que esta vez me toque el as , en lugar del cuatro de copas.


Me ausento con aviso, aunque seguramente me conecte desde allá para seguir escribiendo y compartiendo alguna foto de un amanecer, de esos amaneceres que tienen como protagonista al mismo sol de la ciudad, pero que sin embargo se ven y se sienten tan diferentes.


Disfruten, diviértanse, quieran, abracen, empaláguense con dulce de leche, bailen solos en el living, tomen una copa de vino, jueguen a "piedra, papel o tijera", llamen a un amigo que tienen olvidado, escriban lo que sienten en una servilleta de papel, digan perdón y te extraño, miren la luna y aprovechen cada minuto, que ya se termina Enero, y cuando nos queremos acordar, estamos otra vez colocando la estrella en el árbol de Navidad.


Hasta prontito.
=)

lunes, 1 de diciembre de 2008

Superblonda generadora de encuentros



Después de unas vacaciones sin aviso de Superblonda, ayer por la mañana volvió a hacer su aparición.Parece que anduvo olfateando que yo andaba en proceso de cambio y se ofreció gentilmente a darme una mano.
Así que este fin de semana me impulsó a tener dos encuentros que venía postergando.

El primero fue con dos compañeras del colegio, que hacía mucho tiempo que no veía.
Por esas maravillas que logra la internet, las ubiqué a través del facebook, y sin perder más tiempo que los diez años que nos habían distanciado y que ya eran suficientes, nos juntamos el sábado por la noche. Por suerte, también pude hacer partícipe a mi amiga Sami, también del colegio, que murió de alegría con el notición del reencuentro.
Con una de ellas, me había unido una gran amistad, entrañable, de esas que se supone que son para siempre.Un día, de pronto y por esos caprichos de la vida, nos peleamos por algo que sin duda ahora ya no me interesa recordar qué fue. Diez años atrás, mi cerebro funcionaba de otra manera, y el de ella seguramente también.Hoy, parada en esta vereda en la que me es más fácil distinguir la importancia de los afectos, nada que pueda haberme dicho en esa época merece ser tan importante como para sepultar ese inmenso afecto que nos unía.
Seis horas de charla sirvieron para ponernos un poco al tanto del crecimiento y los golpes que nos dimos en la distancia, y que sin duda servirán para intentar reencontrarnos desde otro lugar más maduro.


El segundo encuentro planificado por Superblonda fue con mi papá.Desde esa vez que había accedido a verlo nunca más había sentido la suficiente fuerza como para volver a enfrentar el momento de tenerlo cerca.
Pero Superblonda discó el teléfono y yo le dije: Papá, el domingo voy a almorzar a tu casa. Y así fue.
Habiendo dormido apenas 4 horas, me tomé dos colectivos y viajé casi dos horas atravesando la ciudad para ir a verlo.
Por primera vez en mi vida pude tirarme en la cama con él a ver una peli hasta quedarnos dormidos.Pudimos despertarnos después y mirar fútbol tomando mate, y escaparme con su novia actual a comprar cosas ricas para merendar.Más tarde, miramos fotos de un tiempo de su vida que yo no había podido compartir ,y hasta escuché a mi hermano por el parlante del handie cuando lo llamó a mi papá para ver como estaba.
Me quedé hasta que se hizo de noche, y me fui.

Con mi papá,todo lo que a simple vista parece maravilloso en el momento, tiene la particularidad de ponerme mal después.
Cada cosa que dice se me guarda en algún lugar del cerebro, en crudo, sin procesar, y cuando me alejo un poco empieza a atravesar el filtro para dejar aparecer el dolor, la verdad, esa que no se va nunca.
Puedo perdonarlo, puedo entenderlo, pero siento que todo es siempre a medias.Sigue latente el reclamo por los 30 años privados de su presencia, y un dejo de envidia por mis hermanos que lo tuvieron cada día.
No poder volver el tiempo atrás me llena de impotencia, me hace creer en la injusticia, me genera bronca y resignación.Sé que la herida puede estar emparchada, remendada, pero que siempre, siempre va a estar ahí.


En el rompecabezas que intento armar, mi papá y el pasado son piezas fundamentales.
Sé que es doloroso, pero a la vez es fundamental.Sé que también es reiterativo y desgastante, porque me exige abrir y cerrar miles de veces la misma puerta, y hacer girar la rueda una y otra vez hasta marearme.
Pero de a poco voy marcando el trazo del dibujo que tengo en mi mente y sé, que lentamente, podré empezar a colorearlo.

lunes, 27 de octubre de 2008

Virtudes de la naturaleza



La primavera tiene esas sorpresas. Días como el de ayer, en que parece verano aunque estemos en Octubre.


Fue grata la sensación de abandonar el pijama, enfundarme en las calcitas negras y sentir el sol de domingo pegándome en la cara.



Al final decidimos ir al Rosedal.Miento si digo que recuerdo cuando fue la última vez que pisé ese lugar.Los espacios públicos que convocan tanta gente no son de mi agrado, pero ayer fue la excepción.



Si bien estaban las familias al estilo Campanelli, con sillas plegables de todos los tamaños y colores, con mate, sandwichitos en todas sus variedades, gaseosa extra large y lona tridimensional, pude disfrutar igual, como una adolescente.



Sami se llevó sus rollers y yo me alquilé una bicicleta, confirmando que esa es una de las cosas que no se olvidan en la vida.Uno aprende a andar en bicicleta, y aunque haga años que no se sube a una, sale pedaleando como si nada.Sería bueno que el resto de las cosas que aprendemos se grabaran tan firmes en nuestra memoria como eso...


Así que de pronto, estábamos las dos sentadas frente al lago, embuchando un árabe de matambre como cualquier otro dominguero.






En plena charla de cara al sol, vimos venir "un cuerpo".Esbelto, joven, dibujado por Dalí...que desentonaba con el resto de las caras del lugar.



Estaba solo con su lona y sus libros.



Vimos como se recostaba a pocos metros de nuestro lugar como para que pudiéramos apreciarlo en toda su magnitud...









A los cinco minutos, empezó con la tarea de untarse bronceador.


Si vieran como solito se dio maña para pasarse en la espalda dejando afuera nuestra ilusión de que acudiera pidiendo ayuda.



<>Para culminar nuestra sensación de enamoramiento fugaz, sacó un libro de Sábato y se puso a leer.No sólo eso, que ya no era pavada para un domingo con las neuronas incineradas al sol, sino que además tenía un diccionario en el que buscaba alguna palabrita cada tanto.O era extranjero o era un detallista en proceso de aprendizaje y de incorporación de cultura.

Esa fue la estocada final, el remate que nos dio en el medio del alma y las dos morimos de amor por unos minutos.







No hay caso...la naturaleza no para de sorprenderme con tantas virtudes.
Y como no soy egoísta, lo comparto con ustedes, queridas lectoras.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Final de fiesta

Oficialmente ya tengo 35 pirulitos.
Oficialmente también, tengo un cansancio extremo.
Mi cumpleaños fue como una maratón interminable, que arrancó el viernes a las 21 hs y que terminó hoy a las 2 de la mañana.

De la fiesta de pelucas y sombreros ya les conté, entre borracha y lúcida, todo lo que había para contar.

Así que me resta contar sobre mi sábado cumpleañero, en el que los llamados no me dejaron pegar un ojo.

Fue un día extraño. Creo que si hubiera imaginado algo para estos 35 no se hubiera parecido en nada a lo que terminó resultando.

Digamos que más allá del festejo, me sirvió para darme cuenta quienes eran mis afectos genuinos. Lo raro de esto, es que no me lo planteé como un examen para detectar quienes integraban mi círculo de confianza, como decía De Niro, sino que sólo me surgió al darme cuenta de que este cumpleaños no se produjeron los llamados de siempre, sino que hubo algunos nuevos, y otros, que brillaron por su ausencia.
Acá, el resumen de lo que pasó:

* BEN, mandó un mensaje pro el Msn a las 21.30 hs, pero como yo ya me había ido no lo pude ver hasta las 2 de la mañana en que llegué.Por lo tanto, cuando a eso de la 1.30 me mandó mensaje al celular, mi respuesta fue: Tarde, pero gracias. Y ahí quedó el diálogo.

* NORMAN, jamás llamó, ni mandó mensaje, ni se acordó de mí.

* RAMIRO no dio ni una señal. Así que mañana, cuando lo vea, seré exactamente para él, lo que parece que él quiere que sea: Una perfecta extraña. Y a llorar al campito...

* Alguien me mandó un mail muy lindo.

* Otro mail, de mi amiga Vir, con sorpresa incluída.

* Dos bloggeras que me dedicaron un post.¡¡¡Infinitas gracias!!!

* Muchos mensajes y hasta mails de muchos de ustedes. ¡Más gracias pra todos, de verdad!

* Adrián, uno que forma parte del pasado, pero con quien mantengo una relación de dulce amistad, me llamó dos veces, y me hizo sonreír, pensando en que después de una relación puedo convertir el amor que no fue en una hermosa amistad sin sexo.

* Amigas que me fallaron, que llamaron sobre la hora o que desaparecieron por completo.

* Un mensaje cantado en mi contestador, de Liliana, la mujer de papá.Genial.

* Un mensaje y un llamado tierno de mi viejo, que me llenó los ojitos de lágrimas.

Por suerte, todavía quedaba la noche.
Una cena en LA PECA de Palermo, con Renata, Gretel,Sami, Mariela, Chapi y Romi.
Fotos de fiesta de quince, en la que yo iba saltando de lugar en lugar para tenerlas a todas inmortalizadas en una imagen.
Ese fue el broche de oro para un cumpleaños que no paró de sorprenderme, para bien y para mal.
Pero sobre todo, para bien, porque reafirmo mi lección recientemente aprendida:

" No voy a dar sin medida, sin saber cuánto el otro está dispuesto a darme", porque después me llevo estos terribles chascos.

Aprendizaje, claro.






Acá les dejo la sorpresa que me incluyó Vir en su mail desde España. Gracias amiga!



miércoles, 6 de agosto de 2008

Black dress





Como a la noche tenía cena con las amigas del alma en lugar paquetón cerca del zoo, me estrené mi vestido negro que dormía colgado en un percha hace dos meses.
Son esas prendas que compramos pensando estrenarlo en alguna cita especial, o que cumplen la función de aplacar la angustia.La compra compulsiva y la recompensa de la ropa con etiqueta y olor a nuevo a veces nos hacen olvidar de alguna pena.Este es el caso de mi vestido negro, el consuelo de alguna tristeza.
Es sexy, obscenamente escotado, no muy corto, y con las botas altas negras me hizo sentir capaz de conquistar el mundo con un pestañeo.

Cuando subí al 130 para ir al restaurante donde cenaría con mis amigas, descubrí que en uno de los asientos, casi al final del colectivo, estaba sentado Matias (ya conté que me lo crucé varias veces en el centro y que compartí una convención con él a fines de Julio).
Cuando me vio me hizo señas de que ocupara el asiento vacío que estaba a su lado.
Lo primero que me dijo fue que estaba muy linda,y preguntarme si salía con alguien (los hombres piensan que sólo nos arreglamos para ellos, confirmado).Le conté que con mis amigas, cena de mujeres,dije.
Lo segundo que dijo fue : No te llamé porque tuve que viajar por trabajo.
A mi ni se me había ocurrido preguntarle nada, pero me pareció un buen gesto el querer excusarse.
Acto seguido, me preguntó por que no lo había llamado yo.
" No tengo tu teléfono", dije y agregué "tampoco te hubiera llamado".
Podría haberle dicho que si él me había pedido el mio y mi celular no había sonado sería simplemente porque él así lo quiso, pero en lugar de hablar, sonreí.
Yo me bajé a los quince minutos, por lo cual la charla fue bastante breve.
Antes de bajarme me dijo:

-¿No vas a anotar mi celular?

- ¿Para qué, si vos tenés el mío?- respondí

Siento que dije lo que sentía. No lograba nada con anotar su teléfono y tentarme alguna vez de llamarlo. En ese caso, jamás sabría si él realmente tenía ganas de hablarme.En cambio ahora, el día que suene mi celular tendré la certeza de que él quiso llamarme.



Quien sabe por qué en estos días estoy siendo particularmente sincera.Descubrí que eso logra incomodar al otro,como si viviéramos ensayando una conducta, repetida, que al verse alterada por una palabra fuera de lugar nos deja en pausa, sin saber que decir.
Si no soy sincera, si genero una parodia sobre mi persona, si me pinto como la mina perfecta, seguramente consiga más de lo que tengo hoy, pero la pregunta es: ¿Qué gano con vender algo que no soy?

domingo, 20 de julio de 2008

20 de Julio


Habrá algunos a los que el festejo del 20 de Julio les parezca un negocio, que poco tiene que ver con la amistad.
Una suerte de recurso para que los tacheros tengan mas laburo, los restaurantes se llenen de gente que paga la misma milanesa un 20 % más cara que ayer, colapsen las compañías de celulares, y facturen los negocios que venden chucherías.
Negocio mediante, es un día que sirve para evaluar quienes son aquellos que se sumaron a la lista de amigos, quienes no están más en ella, y quienes no terminaron de ganarse nunca ese lugar.


Los amigos son compañeros de ruta, que uno a veces puede elegir, y otras en que la vida se encarga de hacer esa elección por nosotros. De una u otra manera, son aquellos que nos alivianan el peso de los problemas, que intentan rescatarnos del pozo o que se desviven por prevenirnos cuando huelen que vamos a cometer un error.
Son aquellos que odian vernos llorar, y que se pondrían el disfraz de bufón para hacernos sonreír en las malas. Aquellos que están al pie del cañón cuando pedimos una mano, y aún cuando no tenemos ni un hilo de voz para pedirles auxilio alcanzan a escucharnos y vienen con el bote salvavidas.
Son los compañeros de borracheras, de travesuras de infancia, del fumar a escondidas, de las rateadas, del intercambio de ropa para ir al boliche.Son las orejas que escuchan hasta el cansancio lo mucho que nos gusta un tipo, la mano pasándonos carilinas cuando ese tipo nos deja, la voz de la esperanza que dice que pronto vamos a estar bien.
El consejo desinteresado, la palabra justa, el bastón que sostiene, la mirada crítica, el abrazo oportuno.

Por eso, este de 20 de julio, repaso mi lista de amigos:los de la infancia, los del trabajo, los de la escuela, los de la facultad, los de la vida, y esos amigos que recién conozco, como los que me escriben en este blog dándome consejos a conciencia como si me conocieran de siempre, y pienso que la vida es tanto, pero tanto más fácil y más linda con cada uno de ellos...
¡Feliz día del amigo!

domingo, 6 de julio de 2008

Sábado agotador




Me despierto con el tiempo justo como para bañarme y salir corriendo.
Me pongo un jean azul de esos que no me entraban y ahora si, y una camisa de las nuevas.
Elijo ponerme dos pares de medias para que las botas no me molesten durante el largo día y a las 14.30 hs salgo para taller.

Al salir, con la campera puesta, descubro que la gente está en remera, y que hace calor, pero ya no tengo tiempo de volver a cambiarme.Sufro pensando en mis pobres pies doblemente abrigados.

Me tomo un taxi, y lo hago parar en el camino en un cyber para poder imprimir el cuento que tengo listo desde el jueves.

Soy una de las primeras en llegar.
Estoy un poco nerviosa porque hoy va a ser la primera vez que me toca leer un cuento.Jamás escribí ese género, así que es un doble debut.
Me toca leer en la tercera ubicación.Los dos anteriores fueron buenos, así que siento una leve presión.
Las críticas me desmotivan.Salvo a una que realmente le gustó y a mi profesor que no le desagrada tanto, siento que al resto le pareció patético.Lo peor es que hasta ese momento a mi me gustaba.

Recién dos horas y media después,cuando salgo, me digo que no es la muerte de nadie, y que en realidad mucho de lo que me criticaron yo lo intuía, así que no tengo que desmotivarme, sino todo lo contario.Pienso que el próximo va a ser mejor.

La cerveza con mis compañeros de taller, se convierte en una buena rutina de los sábados a las 19 hs, donde disfruto de la charla que se genera.Me pregunto qué hacía los sábados en que no venía a taller, y no entiendo por qué demoré tanto en tomar la decisión.Pienso que a veces, cuanto más conveniente es ese paso que debemos dar más lo dilatamos en el tiempo.Pasa lo mismo en casi todos los aspectos de la vida.


Me voy a la casa de Sami porque es el cumpleaños.Al ratito que llego, cae Renata, con su torta bombón que es lo más rico que existe en este mundo.Más tarde viene Marina, que se quedó estudiando porque el lunes rinde.
El cumple lo pasamos nosotras tres y la hija de Sami, que está tan grande que me hace sentir demasiado vieja, al menos para un sábado.
Siempre es genial hablar con las amigas,pero es particularmente placentero hacerlo con las amigas que uno conoce tanto .Así es la reunión: Una sumatoria de rica comida y ricos diálogos.

Tendría que ir al cumpleaños de un compañero de la oficina, pero a las diez de la noche, con lo cansada que me siento, decido que no voy a ir.
Además, recuerdo que Ramiro dijo que me llamaría para verme, así que lo conveniente es quedarme ahí relajada hasta que me de una señal.
La señal no me la da precisamente él.
A las once y media de la noche me suena el celular.Con asombro descubro que es un mensaje de Carla, donde me pregunta si voy al cumple en The Roxy.

La miro a Renata y le comento lo extraño que me resulta recibir un mensaje de ella, que ni me saluda.Le escribo diciendo que yo no voy,y me sirvo una porción de torta.

A los cinco minutos, un nuevo mensaje.
Esta vez es Romina, la hermana de Ramiro:

- Voy al cumpleaños en The Roxy.¿Venís?

Y no puedo negarme.

A las dos de la mañana, me pasan a buscar Orbis, Romina, y Carla.

Mis esperanzas de que en el asiento de atrás estuviera Ramiro, acaban de desaparecer.
Recuerdo que tampoco me llamó.

Lo único que quiero en ese momento es que el Hada Madrina me lleve volando a mi casa y me deposite en mi cama con la frazada cubriéndome los ojos.


Entramos a The Roxy a las dos y media.Apenas ponemos un pie en la pista, Romina me dice:

- Rami dijo que por ahí venía, que iba a hacer lo imposible.

Pienso que voy a esperar hasta las cuatro.Si para esa hora no vino, me voy antes de que el vestido se me convierta en harapos y el auto se transforme en calabaza.

viernes, 4 de julio de 2008

La pausa son dos días


Hoy fui a la oficina tarde.

Fue extraña la sensación de ver su escritorio vacío.

Me quedé dos horas y me fui.Estuve más con Sami comprando ropa para su cumple, que lo que estuve trabajando.

De ahí corrí a terapia.

No se si la sesión fue tan jugosa como otras veces, lo que si se es que hizo hincapié en que estos dos días sin verlo me habían calmado,por así decirlo. Digamos que a la distancia pude ubicarme en otro lado para mirar la situación, y darme cuenta de que no está tan mal, y que hay mucho por delante, de mi parte, de la de él, de la de ambos.No está dicha la última palabra.Todo lo contrario, lo último dicho fue maravilloso, y ahora resta saber si se transforma en actos.

En esto último me incluyo.

Yo tampoco se qué voy a hacer.No tengo plan trazado, ni pienso dibujarlo.

Hoy, al chatear con Gretel, o en este instante en el que escribo, me sorprendo a mi misma desbordada de amor.No me importa si podemos vivirlo o no, me alcanza con sentirlo, y redescubrir esta sensación que hace mucho no tenía.Por eso elijo no llorar.Si se dio en el lugar y el tiempo equivocado Dios lo habrá querido así,pero no por eso voy a dejarlo pasar por el costado.

Me gusta quererlo y que me quiera.

Me hace sentir completamente viva.

Llena de ganas, de energía, de una locura divertida que me llena de sonrisas.

Así que la pausa fue sumamente positiva.

No veo la hora de verlo, y mirarlo a los ojos a las diez de la mañana y que pueda leer en esa mirada que lo quiero y que no me importa nada más que eso.

jueves, 26 de junio de 2008

Fin de semana con grúa


Viernes 20 de junio de 2008



Ramiro me cuenta que le toca trabajar el domingo.

Como una tonta, me da pena.

Terminamos la semana en paz, y armonía, y nada distinto a lo cotidiano sucede.

Todo es "gor","reina","mamu",etc, etc.

Y sigue siendo todo de a dos.

Termina el día, volvemos juntos , y yo ya me siento triste sabiendo que no lo voy a ver en todo el fin de semana.Son las reglas del juego,pienso.

El sábado, debería ir a taller literario.Es mi tercera clase, y se supone que debería escribir un cuento.No tengo ganas de escribir sobre algo impuesto, así que no voy.Me quedo en casa, debatiéndome entre si ir o no a un recital donde va a estar Charlie, y donde se supone que voy a poder intercambiar con él al menos más de veinte palabras.

Renata está enferma, pero finalmente viene con su marido.Por supuesto que va Gretel, y se suma mi amiga Fernanda.

Por suerte, la banda suena bien.

Desde la mesa en la que estoy puedo distinguirlo a Charlie.

No se si me gusta, o no, o no tanto como quisiera al menos.

La banda deja de tocar, y vamos con Renata a saludarlo.

Para mi sorpresa, la única palabra que me dice es "hola".

Y ahí termina nuestro diálogo.

En toda la noche no hablamos nada más, y eso que me quedo hasta las dos de la mañana con la intención de darme la oportunidad de conocer a alguien soltero y de mi edad, y por que no, para darle la oportunidad a él de que venza la supuesta timidez y se acerque.

Pero eso no pasa.

Harta de la situación, le digo a Gretel:

- Me cansé, es un tarado.Me voy con Fernanda por ahí.

Y así hago.

Terminamos en Belgrano, en una confitería cualquiera, matándonos con una porción de torta de chocolate y dulce de leche.

A las seis de la mañana, congelada, y con un dejo de melancolía, llego a casa.

Pienso que el domingo no me van a sacar de mi departamento ni con una grúa.

Antes de dormirme,inevitablemente, pienso en Ramiro.

miércoles, 25 de junio de 2008

Tomar conciencia


La charla que tengo por teléfono con Sami me deja pensando,mucho.

Sami dice que no puedo correr el riesgo de estar embarazada, que todo bien si yo a Ramiro lo conociera hace más tiempo, o si estuviéramos juntos hace unos meses, pero que por una noche cargar con un hijo toda la vida es una locura.

Parece que existe una pastilla para tomar en esos casos.Yo la desconozco, porque nunca corrí este tipo de riesgos.

Sami dice que vaya a la farmacia y me deje de joder.

Corto con ella.

Sigo sin moverme de la cama.

Mi mente es un torbellino.No, es un Tsunami .

No entiendo donde estoy parada.

No me reconozco en esa falta de acción , salvo para pensar.

Pienso, pienso y pienso, y van pasando las horas.



A las seis de la tarde, mensaje de Sami:

- ¿¿Ya la tomaste???

- No, ahora llamo a la Farmacia - contesto

- ¡YA! -escribe ella

Busco en la guía barrial alguna farmacia con entrega a domicilio.

No estoy dispuesta a cambiarme, ni a salir de casa.

Pienso que si no me la traen, no la tomo.Hasta ese punto llega mi inercia.


Dos horas después,tengo la pastilla en mi mano.

Dudo varias veces antes de tomarla.

Tomarla es mucho más que ingerir un comprimido.

Es tomar conciencia, de mis actos y de lo que quiero.

Y para procesar eso,necesito mucho más que un vaso de agua.

martes, 24 de junio de 2008

La rana y el escorpión




Cuando llego a casa, hablo con Renata, como casi todas las noches.

Le cuento, por supuesto, lo que pasa con Ramiro, y evalúo con ella hasta que punto no serán fantasías mías.

A ella no le inquieta eso, sino que es lo que voy a hacer en caso de que mi fantasía se convierta en algo concreto.

Para variar, ella se preocupa por mi bienestar mental mucho más que yo misma.

Mi respuesta a sus preguntas, son una sucesión de "no se".

La verdad es que no miento, realmente no se que quiero.


Mientras hablo con ella se conecta Lucho, y por primera vez desde que lo dejé colgado aquél viernes, me habla:


- Me imagino que despues de dejarme de garpe como me dejaste habrás conseguido el puesto.


Le digo que estoy hablando por teléfono y le pregunto si se queda conectado.


- Un ratito, porque no me siento bien - contesta


Ante esa respuesta, por más que le haya dicho que estoy hablando por teléfono , no veo otra alternativa que escribirle igual.


- ¿Por? - pregunto


- Me duele la cabeza, me parece que me estoy engripando -escribe


- ¿Otra vez? - pregunto, sosteniendo el tubo con la oreja


- Si. Vengo con las defensas bajas- contesta


- Claro -escribo


Renata me pregunta con quien me escribo, porque escucha el sonido de las teclas.Le cuento que con Lucho.Me pregunta si sigue enojado.Le digo que no se, que en el primer renglón pensé que sí, pero que ahora ya no se.



Al rato, vuelve a escribirme:


- Tanguita o bombachita?


No contesto.

Ante mi silencio, escribe:


- Uyyyyyyyy, chupala.



Automáticamente me acuerdo de la fábula de la rana y el escorpión.

Por más que en un momento me haya asegurado que cambió, y hasta pude haberle creido, llego a la conclusión de que la gente no cambia su naturaleza.
Por comentarios como los de hoy, es que hace un año, dejamos de hablarnos.

Parece que esta vez, se repite la historia.

domingo, 22 de junio de 2008

Al compás de la guitarra



Lo mejor que hice en este año fue dejar de ir al cumpleaños que tenía, para ir al de Mariano.
Hacía mucho tiempo que no me divertía así, ni que volvía a las 9 de la mañana a mi casa, mientras la encargada baldea la vereda.

Hoy a la noche toca Charlie.
Estoy entusiasmada por conocerlo, porque es bastante más acorde engancharme con alguien de mi edad, que está buscando otra cosa aparentemente, que con un compañero de trabajo, de 23 años, de novio y con una hija.

En la semana, tuvimos una breve charla por el Msn.
Gretel me lo presentó virtualmente.
Terminamos teniendo una conversación de a cuatro, incluyendo a Renata, y una paralela, en la que solo hablábamos él y yo.
Se acordaba de la situación en la playa, en la que le dijo a Renata que nos presentara, y en que no pudimos coincidir en el cumpleaños de ella.
Dice que esta vez se va a dar si o si, pero que lo perdone si no puede darme mucha bola, porque por lo general, cuando toca está en otra, pero que al menos encontrará la ocasión para que arreglemos para vernos en la semana.
Me parece lógico y correcto.

A la tarde hablo con las chicas para arreglar para ir.
Arreglo con Gretel para ir juntas, así que nos tomamos un taxi y allá vamos.

La banda suena bien, y el recital se hace ameno.
Cuando termina, voy con Renata a saludarlo.
Lo único que alcanza a decir, es "hola" y "gracias por venir".

Como de ahí nos vamos todos a un pub en Avenida Rivadavia, tengo la esperanza de que vaya y tengamos oportunidad de hablar.
Nunca viene.

Por un momento me siento mal.
Cuando llego a casa me doy cuenta que no es por él,sino que lo que verdaderamente me pasa es que no dejo de pensar en Ramiro, y que la única posibilidad de poder sacármelo de la cabeza acaba de evaporarse.