
Treinta y seis años.
Treinta y seis velitas imaginarias que me permito soplar para pedir mis deseos:
1- Que pueda mantener mi capacidad de tolerar lo que a veces parece intolerable.
2- Que la flexibilidad para entender las acciones más hirientes de la gente me siga acompañando.
3- Que la vida me siga prestando las tijeras para cortar los hilos de las máscaras que muchos utilizan y así poder develar el verdadero rostro de algunas personas de sonrisa traicionera.
4- Que los amores que aparezcan prosperen y que, si no lo hacen, al menos no se roben lo que me queda de lágrimas y se conviertan en una grato recuerdo.
5- Que me sobren letras y me falten penas.
6- Que se hagan carne los remos de estos últimos meses y me permitan llegar siempre a la orilla.
7- Que encuentre la forma de agradecer el afecto y el apoyo incondicional de los amigos de siempre y de aquella gente sin rostro que supo darme aliento en los peores momentos.
8- Que pueda conservar la paz interior que logré alcanzar este último mes.
9- Que pueda descubrir la fórmula para prolongar los momentos de felicidad.
10-Que lo efímero se convierta en duradero, lo incierto en probable y lo idílico en realidad concreta.
11- Que los próximos meses puedan compensar la balanza del primer semestre.
12- Que lo aprendido me sirva para reescribir mi manual de uso personal.
13- Que el sexto sentido no me abandone.
14- Que las canas vayan acompañadas de madurez.
15- Que el mal trigo permanezca lejos de mi pequeño campito.
16- Que pueda erradicar los "por qué" que rondan la imagen de mi viejo.
17- Que encuentre la forma de decirle gracias a mi vieja.
18- Que asimile que los padres siempre serán imperfectos porque son humanos.
19- Que pueda digerir las desilusiones con un té de esperanza.
20- Que las heridas propias se hagan cáscara y dejen una pequeña marca que se llame experiencia.
21- Que siempre haya una voz necesitando mi oído y una mano dispuesta a darme una palmadita en el hombro.
22- Que al cerrar los ojos pueda evocar canciones y paisajes transitados.
23- Que nadie pueda robarme nunca la capacidad de creer que mañana puede ser mejor.
24- Que los afectos que me rodean no sean estacionales.
25- Que la frivolidad y la envidia me sean palabras ajenas.
26- Que mi espíritu sea siempre nómade y mis pies fieles a su tierra.
27- Que los atardeceres, las notas de un piano y los finales felices me sigan emocionando.
28- Que el futuro me devuelva la posibilidad de sonreír en medio de la rutina laboral.
29- Que de ser posible, el trabajo se convierta en pasión y la pasión en trabajo.
30- Que la lluvia me moje la cara pero no destiña mi alma.
31- Que pueda distinguir que aquello que a veces se asemeja al desierto no es más que el camino al oasis.
32- Que pueda prescindir de muchas cosas, pero jamás del amor.
33- Que deba negociar otras tantas, pero jamás la libertad.
34- Que siempre me acompañen un buen libro, una buena película y un amigo con quien comentarlos.
35- Que la imaginación nunca se quede en pausa, ni la voz muda.
36- Que pueda seguir aprendiendo de lo bueno, desechando lo malo y recordando lo vivido.
Soplo las velitas y hago un brindis a través del monitor con esos amigos que me regaló este blog.
Con ustedes comparto mis deseos y la profunda satisfacción de saber que de los peores momentos es posible levantarse. Aún cuando todo parezca estar en nuestra contra y debamos pelear contra los molinos de viento, siempre hay un motivo que nos impulsa a seguir sin perder la capacidad de sonreír.
Gracias a mis amigas de fierro - y del alma - que organizaron una cena para esta noche.
Por estar SIEMPRE y por tener la suerte de querernos TANTO.