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domingo, 10 de agosto de 2008

Relato breve 2



Amnesia obligada


El día en que vi como su figura se alejaba de mi vista para abordar ese avión, me hice un juramento: olvidarla.
Hace ya diez meses de aquella tarde, y la tortura de extrañarla sigue tan vigente como el olor de su piel. Cuando descubro la arbitrariedad con que su recuerdo continúa invadiendo cada rincón de mi existencia, mis nervios comienzan a crecer, desparramándose por todo mi cuerpo. Es entonces cuando cierro ambos puños para luego estamparlos con furia sobre la mesa del comedor. En la realidad, donde no hay huecos para refugiarme, vuelvo a darme cuenta de que esta ausencia desalmada se está devorando mis horas. Necesito operarme del amor que aún siento por ella, evaporar nuestra historia, erradicar el dolor que me causa este vacío. Pienso si habrá un cirujano capaz de extirpar de mi médula espinal el recuerdo de Sabrina, o un hechicero que pueda crear la pócima para el olvido. Con resignación comprendo que la clave para desterrarla de mi vida se oculta en mí. Nadie, que no sea yo, puede ayudarme a cumplir la promesa de que ella deje de existir en mi mente. Decido entonces deshacerme de las cosas que tienen que ver con ella, como un ingenuo e improvisado exorcismo que me libere del fantasma de Sabrina. Elimino los mails que me mandó desde su partida, donde habla de su promisorio futuro en ese país, de como le cuesta acostumbrarse a la distancia, de cuanto me amó. Después cierro la cuenta de correo electrónico, y cuando lo hago, pienso que las próximas palabras que ella me escriba irán a parar a algún lugar sin nombre del ciberespacio. Tomo las cartas que nos escribimos para los aniversarios, y las apilo en el jardín, sobre la loza fría. Agrego todas las fotos en que estamos juntos, e improviso una fogata. El fuego parece desplegar en sus llamas las imágenes de esos momentos que compartimos, y hasta por un instante creo escuchar su risa que emerge entre las cenizas. En una bolsa de polietileno negro acomodo los libros de Cortazar y los discos de jazz que no quiso llevarse, el cenicero donde sus cigarrillos se convertían en colillas teñidas con lápiz labial, la pulsera de plata que se cerraba sobre su delicada muñeca. Doy vuelta los cajones de todos los muebles buscando cualquier cosa que evoque su memoria. Tiro todo, hasta la pequeña nota de despedida que escribió antes de que la llevara al aeropuerto. Tacho frenéticamente su nombre y sus teléfonos que guardaba en mi agenda, lo mismo hago con los datos de sus familiares y amigos, como si al hacerlo enterrara a todos en una misma parcela en el cementerio imaginario donde descansan los rostros de aquellos que pertenecen al pasado.
Al llegar la noche no existe rastro visible de Sabrina, y con una tranquilidad que hace tiempo que no siento, me acuesto decidido a que las horas de sueño sean como aguas turbulentas que arrastren su recuerdo hacia la orilla del olvido.
A la mañana siguiente, me despierto más liviano, distinto, renovado. Después de desayunar parado junto a la ventana del comedor, y de ponerme el traje que requiere mi rutina, salgo. Antes de subirme al auto, siento una mano tibia que se apoya sobre mi hombro. Al darme vuelta, veo el rostro de una mujer que me sonríe. Noto sus pupilas húmedas y brillantes, y como por acto reflejo le ofrezco mi pañuelo. Al tomarlo, me acaricia la punta de los dedos, y la miro sorprendido. Ella me dice que llegó ayer, y me cuestiona mi forma de recibirla. Le digo que no entiendo a que se refiere, y me repite con una voz entrecortada por el llanto: “Octavio, soy Sabrina”. Le digo que debe estar confundida, que yo no conozco a nadie con ese nombre, me subo al auto y acelero. Al llegar a la esquina, por el espejo retrovisor, puedo ver que aquella mujer continua de pie sobre el asfalto, inmóvil.

5 Blondas y algunos rubios no se callaron:

El Panza dijo...

Hola B, este es el cuento corto que más me gusta.
Besos!

Blonda dijo...

Oki, gracias =)

cerca...nunca lejos dijo...

Relei el 2 y el 3 y mi voto es por este!!!Beso y EXITOS!!!!!!!!!!

Diosa Phoenix dijo...

Hola Blonda!
De casualidad llegue a tu blog y me encantó!, ahora releo posts viejos para entender un poco más y este texto me parece GENIAL!
No se si lo habrás elegido para el concurso y si habrás ganado, pero a mi, me encantó!!
Saludos!
-DP-

Mary Jane dijo...

Blonda, me encanta tu forma de escribír!
Sigo leyendo tu blog, de atrás para adelante =P
jaja un besote