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jueves, 15 de mayo de 2008

A oscuras


Termino de perfumarme en el ascensor.Antes de abrir la puerta de calle pido a todos los Santos que la pastilla de carbón haga efecto.Me acuerdo que no compré lo que me recetó el médico. Me pongo nerviosa y se que los nervios en este caso, no son lo más conveniente.
Lo veo.Ahí está,sonriendo,con una remera azul que lo hace aún más lindo.(Norman no es lindo,sus ojos si.Es de mi estatura,no tiene mucho cuello,es más bien cuadrado.Digamos que muchas veces me pregunto qué es lo que le vi)
Apenas me subo a su auto le digo que tengo que pasar por una farmacia porque "me duele el estómago",decirle la verdad no hubiera sido acorde a mi vestimenta impecable.
Me lleva a Farmacity.Para el auto en la puerta.Me bajo. Entro.Voy directo al mostrador y me apoyo a esperar porque tengo el número 28 y van por el 25. Siento que me rozan el brazo.Lo veo ahí parado,junto a mi.Su gesto de bajarse a hacerme compañía en la farmacia me transforma en una completa idiota. Podría venir un Tsunami y no me daría cuenta.Dicen 28.Gritan 28.Me doy cuenta que es el mio,y le entrego la receta,dada vuelta para que Norman no lea lo que dice.No puedo tapar el frasco cuando lo deposita el farmaceútico en el mostrador.Norman me mira,y habla.

- ¿Estas con diarrea? - pregunta,y yo tengo ganas de que el Tsunami aparezca y me lleve.

- Un poco.Debe ser algo que me cayó mal - respondo

Pagamos y nos vamos.Hacemos dos cuadras y me dice:

- Rubia,tengo que cargar nafta

- Bueno,carguemos - le digo

- Si,es que no cobré y no tengo plata.¿Vos me podés prestar veinte pesos para cargar y te los doy en la próxima? Es que mi viejo no quiere aportar para lo de mi vieja,y estuve bancando todos los gastos.

- No me expliques nada.Tomá - Y le entrego un billete de veinte.

Cargamos nafta y vamos hasta Puerto Madero,donde el Gobierno de la Ciudad organizó el autocine de verano.Somos los primeros en llegar.Es extremadamente temprano.La película recién empieza a las 21 hs.Estacionamos en primera fila.Y nos vamos a caminar por una feria de Costanera Sur.Venden un montón de boludeces.Sifones viejos, figuritas de álbum,muñecos de super héroes. Cuando ve uno del Hombre Araña le surgen anécdotas de la infancia para contarme.
Nos reímos.Parecemos novios.

Vamos a caminar al costado del río.Se levanta una brisa de verano.Siento que mi pollera flamea y me gusta esa sensación.Me siento femenina,radiante. Lo miro mientras habla y siento que se me va a salir el corazón.Pienso que él se debe estar dando cuenta que estoy perdidamente enamorada,pero no me importa.Estoy feliz.Quiero que el tiempo se alargue,que el encuentro no termine nunca,nunca.

Cuando son las 20.30 hs volvemos para el autocine.La fila de autos es de más de una cuadra.Nos subimos al de él.Entre el remedio para bebés y las pastillas parece que me curé.Eso me tranquiliza.
El me reclina el asiento,después hace lo mismo con el suyo.
Empieza puntualmente la película.Muestran partes de recitales.Hay algunos que cantan que no se ni quienes son.Lo escucho a Norman que tararea,parece que él si los conoce. Espero que entre canción y canción estire una mano como al descuido, intentando tocarme.Pero nada.Ya pasaron como cuarenta minutos y él solo canta o hace comentarios sobre algún cantante.
Me muevo incómoda en mi asiento.No se me ocurren muchas técnicas de seducción.Pienso que la oscuridad,el rio y la música que parece gustarle deberían alcanzar. Me saco los zapatos y subo las piernas.Mis pies,con sus uñas recién pintadas, quedan pegados al parabrisas delantero.Lo veo que me mira de reojo,varias veces.Pero no hace nada.Al rato cruzo mis piernas por encima de las suyas.Me las sostiene,pero no las acaricia.Me desespero.Me quiero ir.Me siento como la Cenicienta pero cuando baldeaba los pisos o como Fiona, la novia de Schreck.
Finalmente la película termina.Me dice:

- Estaba buena.Suerte que vinimos.

No le contesto.Supongo que intuye mi mal humor porque me pregunta:

- ¿Querés que vayamos?

- Si,tengo sueño -le digo

Maneja hasta casa.En el camino habla sin parar.Yo contesto como puedo.
Estaciona en la puerta.Apaga el motor.Se queda un minuto en silencio y después habla:

- Siempre que salimos la paso bien con vos.

Y me da un abrazo.Fuerte.Interminable.Un abrazo de esos que te dejan sin aire,sin capacidad de razonar.Yo también lo abrazo,y le acaricio la espalda.Nos quedamos un rato así abrazados.No se cuanto tiempo.Me da dos besos en la mejilla.Y dice la peor frase para mis oídos:

- Hablamos

Un sexto sentido me dice que otra vez no va a cumplir con su palabra.
Por desgracia,no me equivoco.

4 Blondas y algunos rubios no se callaron:

María Estrella dijo...

Hola Blonda!!!...Buenísimo el relato, genial, con toques de humor, tragedia, me encantaaaaaa!!!
besos.-

Blonda dijo...

María Estrella: Me alegro que te encante,porque a mi me encanta escribirlo.Besos.

maruja dijo...

sigo leyendo, y te repito, porq no haces algo vooooosss

Blonda dijo...

Maruja: Porque quería que lo hiciera él.No me gusta darme cuenta que estoy logrando algo sólo porque yo lo incentivé.Me queda un sabor amargo en esos casos.
Besos